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Investigación UDLA: Chile pierde >5 millones de toneladas de alimentos al año y urge coordinar Estado-empresas

lunes, 14 de septiembre 2026

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Investigación UDLA: Chile pierde >5 millones de toneladas de alimentos al año y urge coordinar Estado-empresas

Chile pierde >5 millones t/año; 13% se pierde antes del retail y 19% en consumo. $80 millones diarios en restaurantes de Santiago.

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Economía Chilena

Por: Yexika Montilla | 10 de noviembre 2025 | 21:31

Investigación UDLA: Chile pierde >5 millones de toneladas de alimentos al año y urge coordinar Estado-empresas

Pie de foto: En restaurantes de Santiago se pierden unos $80 millones diarios en colaciones no consumidas, mientras Chile avanza en una estrategia nacional al 2040.

La pérdida y el desperdicio de alimentos presionan los precios, agravan el cambio climático y reducen la seguridad alimentaria. A escala global, se pierde ~13% de los alimentos antes del comercio minorista y se desperdicia ~19% entre hogares, retail y servicios de comida. En Chile, la UDLA estima más de 5 millones de toneladas anuales y pide coordinar políticas públicas y gestión privada. La estrategia nacional en elaboración apunta a metas alineadas con el ODS 12.3 para 2030.

El académico e investigador Daniel Durán (Facultad de Ingeniería y Negocios, Universidad de Las Américas) remarcó que el fenómeno es “un problema complejo” que recorre toda la cadena, desde la producción agrícola hasta el consumo final, y subrayó que en Chile se pierden más de 5 millones de toneladas por año, con efectos ambientales, sociales y económicos. La propia UDLA recogió los principales puntos de la entrevista y el foco en soluciones basadas en datos. La pieza mediática fija un hito reciente y público que permite rastrear declaraciones, montos y atribuciones, así como la línea de investigación que la universidad viene desarrollando en esta materia desde 2024.

Dónde se pierden más alimentos en la cadena

La evidencia internacional ubica los puntos críticos en los extremos de la cadena. Tras la cosecha y antes del retail —almacenamiento, transporte y procesamiento intermedio— se pierde actualmente algo más del 13% del total de alimentos producidos a nivel mundial. Luego, ya en el tramo final de la cadena —hogares, servicios de comida y comercio minorista— se desperdicia en torno al 19%, principalmente por hábitos de compra, conservación y consumo, así como por estándares comerciales que descartan alimentos aptos. Estos porcentajes, reportados por FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en sus actualizaciones 2023–2025, orientan la priorización de intervenciones costo-efectivas: infraestructura de frío y logística en origen; educación al consumidor; y programas de donación y venta con descuento de productos “imperfectos” o próximos a vencer. La lectura por eslabón permite adaptar la política pública y las prácticas empresariales de manera específica.

El costo económico en restaurantes de Santiago

Durán citó una estimación para restaurantes de Santiago: alrededor de $80 millones de pesos diarios se perderían en colaciones provistas que no se consumen. Como indicador de magnitud, el dato sugiere un desperdicio recurrente que erosiona márgenes y eficiencia operativa, con costos asociados a insumos, energía y disposición final. Para afinar políticas y acciones empresariales, la cifra requiere —y el propio investigador promueve— detallar metodología, periodo de medición, tamaño de muestra y definiciones operativas (por ejemplo, qué se clasifica como colación no consumida y cómo se valoriza). Aun con esa salvedad, el hallazgo coincide con tendencias internacionales que sitúan a los servicios de comida como un nodo clave del desperdicio. La publicación institucional de UDLA replica y contextualiza el monto, reforzando la trazabilidad de la declaración en un canal oficial de la universidad.

Impactos ambientales y sociales

Reducir pérdidas y desperdicio disminuye emisiones y presión sobre suelo y agua, al evitar producir alimentos que no se consumirán. FAO y ONU estiman que la pérdida pre-retail ronda 13–14%, mientras que el desperdicio en hogares, retail y food service llega a ~19% del total mundial de alimentos, con aportes relevantes a los gases de efecto invernadero. En contextos de inflación de alimentos o sequías, esa merma de oferta empuja alzas de precios y golpea a los hogares más vulnerables, afectando su acceso a alimentos nutritivos. En Chile, el problema se entrelaza con desafíos de seguridad alimentaria y con metas de economía circular: evitar que residuos orgánicos terminen en rellenos, donde generan emisiones y costos municipales. Esto vuelve estratégica la combinación de prevención en origen, donaciones seguras, logística de frío y programas de educación ciudadana, coordinados por Estado, empresas y academia.

Política pública y metas: la estrategia nacional y el ODS 12.3

El Ministerio del Medio Ambiente, junto con ODEPA y otros organismos, impulsa la Estrategia Nacional para Prevenir y Reducir las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos de Chile al 2040. En 2025 se realizaron talleres y seminarios para levantar insumos, con foco en seguridad alimentaria, justicia social y acción climática, y con cronograma de implementación gradual. La estrategia se alinea con la meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030), que llama a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita a nivel mundial para 2030 y a disminuir las pérdidas a lo largo de las cadenas de producción y suministro. Al clarificar horizonte (2040) y metas intermedias (2030), la hoja de ruta permite articular compras públicas, incentivos a la donación, estándares de medición y reportes corporativos comparables, un requisito para escalar buenas prácticas. [5][6]

La contribución de la academia (UDLA)

UDLA participa activamente en investigación aplicada y formación. El equipo de Durán reporta avances en la identificación de focos de pérdida y desperdicio, con abordaje transdisciplinar entre economía, gestión y ambiente. La universidad además introdujo un curso transversal de Economía Circular y Desarrollo Sostenible para las carreras de su Facultad de Ingeniería y Negocios, decisión que apunta a generar competencias operativas en gestión de residuos orgánicos, compras y manejo de inventarios. La difusión pública —en medios y canales propios— contribuye a sensibilizar y a acelerar la adopción de prácticas de medición, prevención, donación responsable y valorización, alineadas con la estrategia nacional y con estándares internacionales. La coordinación Estado-empresas-academia es clave para transformar pilotos en políticas y estándares escalables, y para cerrar brechas de información con estudios abiertos y replicables. 

Fuente: FAO, ULA, FAO Américas, MMA Chile, ONU

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