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Menos pantallas y más naturaleza: la estrategia educativa que gana terreno en la infancia

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Menos pantallas y más naturaleza: la estrategia educativa que gana terreno en la infancia

Aprendizaje basado en naturaleza surge ante Ley 21.801: Chile regula celulares en aulas y 56% de niños se expuso a pantallas entre 1 y 3 años en Chile

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Reportajes Agroconectados

Por: Constanza Sanhueza G. | 03 de junio 2026 | 18:21

Menos pantallas y más naturaleza: la estrategia educativa que gana terreno en la infancia

Pie de foto: Niños y niñas fortalecen su aprendizaje a través del juego, la exploración y el contacto con la naturaleza, enfoque que Semillando Psicopedagogía y Fonoaudiología promueve en Coyhaique frente al exceso de pantallas en la infancia.

En Chile, la Ley N° 21.801 abrió una nueva etapa en la regulación del uso de dispositivos móviles personales en establecimientos de educación parvularia, básica y media. La discusión coincide con estudios recientes que muestran que la exposición a pantallas comienza antes de la etapa escolar. Frente a ese escenario, el aprendizaje basado en naturaleza aparece como una alternativa educativa que combina juego, exploración, vínculo y bienestar infantil.

Mientras distintos países avanzan en restricciones al uso de celulares en escuelas y organismos públicos refuerzan las advertencias sobre la exposición temprana a pantallas, una idea comienza a tomar fuerza en el debate educativo: la infancia necesita recuperar más tiempo de juego, exploración y aprendizaje en contacto con la naturaleza. No se trata solo de apagar dispositivos, sino de volver a ofrecer experiencias concretas que permitan tocar la tierra, observar el entorno, conversar, moverse, cuidar, preguntar y aprender con otros. En esa línea, espacios locales como Semillando, en Coyhaique, han comenzado a vincular la psicopedagogía, la fonoaudiología, la agroecología y el aprendizaje significativo como parte de una misma conversación.

La regulación de celulares instaló una pregunta más amplia

En Chile, el tema adquirió especial relevancia durante 2026 con la implementación de nuevas orientaciones para regular el uso de dispositivos móviles en establecimientos educacionales. La Ley N° 21.801, publicada en el Diario Oficial el 11 de febrero de 2026, modificó la Ley General de Educación para prohibir y regular el uso de dispositivos móviles electrónicos de comunicación personal en establecimientos que imparten educación parvularia, básica y media. Según el Ministerio de Educación, la normativa entra en vigencia al comienzo del año escolar 2026 y los establecimientos tienen plazo hasta el 30 de junio para actualizar sus reglamentos internos. La medida busca reducir distracciones, favorecer la convivencia escolar y fortalecer los procesos de aprendizaje, aunque también abre una pregunta mayor: qué experiencias deben recuperar espacio cuando las pantallas dejan de ocupar el centro.

La exposición a pantallas empieza antes de la escuela

El debate no termina en la sala de clases. Investigaciones recientes en Chile han mostrado que la exposición a pantallas comienza mucho antes de la etapa escolar. Un estudio difundido por la Pontificia Universidad Católica de Chile, basado en una encuesta aplicada a madres, padres y cuidadores, reveló que el 49,5% reconoce que niños y niñas pasan más de media hora diaria expuestos a pantallas, mientras que el 56% comenzó a exponerse entre el primer y tercer año de vida. El dato desplaza la conversación desde el uso escolar del celular hacia un problema más profundo: los hábitos digitales se están formando durante la primera infancia, justo cuando el juego, el lenguaje, el vínculo, el movimiento y la exploración sensorial cumplen un papel clave en el desarrollo.

Suecia y Polonia refuerzan una tendencia internacional

A nivel internacional, la tendencia también apunta en la misma dirección. Suecia recomendó recientemente a madres, padres y cuidadores reducir su propio uso del celular cuando están con niños, además de establecer zonas libres de pantallas en espacios como dormitorios y mesas familiares. La advertencia incorpora un elemento clave: los adultos no solo regulan el acceso infantil a la tecnología, también modelan comportamientos cotidianos. Polonia, por su parte, anunció un plan para prohibir el uso de teléfonos móviles en escuelas para niños de 7 a 15 años desde el 1 de septiembre de 2026, incluidos los recreos. Ambas señales muestran que la discusión ya no se concentra únicamente en el rendimiento académico, sino también en la convivencia, la concentración, la salud y la calidad de los vínculos familiares.

Naturaleza como aula viva

Frente a este escenario, el aprendizaje basado en naturaleza aparece como una respuesta concreta y no meramente restrictiva. No se trata solo de quitar pantallas, sino de ofrecer experiencias que vuelvan a conectar a niños y niñas con el mundo real: tocar la tierra, observar insectos, plantar semillas, caminar, cuidar un huerto, reconocer aromas, escuchar sonidos naturales, trabajar en equipo y aprender desde la experiencia directa. Revisiones científicas han asociado el llamado “green time”, o tiempo en entornos naturales, con resultados psicológicos favorables en niños, niñas y adolescentes. Otras revisiones sobre aprendizaje al aire libre han identificado beneficios socioemocionales, académicos y de bienestar escolar. El problema radica principalmente cuando la tecnología reemplaza experiencias fundamentales de juego, movimiento, conversación y exploración.

Semillando: una voz local desde Coyhaique

En Coyhaique, esta conversación tiene una expresión concreta en Semillando, un espacio de psicopedagogía y fonoaudiología que entregó directamente a Agroconectados su mirada sobre infancia, aprendizaje y naturaleza. “Somos Semillando, un espacio de psicopedagogía y fonoaudiología en Coyhaique”, expresó el equipo compuesto por Ornella Aguirre (psicopedagoga), Yubraska Duarte (psicopedagoga) y  Camila Vargas (Fonoaudióloga), en el mensaje enviado, donde también indicaron que acompañan a niños, niñas y familias desde un enfoque respetuoso, integral y cercano. Desde esa presentación, Semillando sitúa su trabajo en una dimensión que va más allá del apoyo académico tradicional: acompañar procesos infantiles desde el respeto por los ritmos, la comunicación, el desarrollo y la experiencia significativa. Su enfoque dialoga con el aprendizaje basado en naturaleza porque entiende que aprender no ocurre únicamente frente a contenidos, sino también en el juego, la exploración y el vínculo con el entorno.

Destacado Agroconectados | Semillando Psicopedagogía

Creemos que el aprendizaje también florece cuando existe conexión con la naturaleza, el juego, la exploración y las experiencias significativas”, expresó el equipo de Semillando a Agroconectados.

Agroecología y educación: tiempo, cuidado y entorno

La cuña entregada por Semillando a Agroconectados también propone una comparación especialmente cercana para comunidades vinculadas al agro. “Para nosotros, la agroecología y la educación tienen mucho en común”, señaló el equipo, al explicar que así como una planta necesita tiempo, cuidado y un entorno adecuado para crecer, cada niño también aprende de manera distinta y a su propio ritmo. La imagen es simple, pero potente: el desarrollo infantil, al igual que los procesos naturales, requiere condiciones, acompañamiento y paciencia. En territorios como Coyhaique, donde la relación con la tierra, los ciclos naturales y la vida rural forma parte de la identidad local, esa mirada permite conectar educación, agroecología y bienestar infantil desde una experiencia cotidiana. La naturaleza deja de ser un recurso decorativo y se convierte en una forma de comprender cómo se aprende, cómo se acompaña y cómo se crece.

Aprendizajes sensoriales, autonomía y bienestar emocional

Según expresó Semillando a Agroconectados, su propuesta busca promover “experiencias de aprendizaje más conscientes, sensoriales y vinculadas al entorno natural”, fortaleciendo la autonomía, la curiosidad y el bienestar emocional. Esa idea resulta especialmente relevante en una infancia marcada por la exposición temprana a dispositivos digitales, porque devuelve protagonismo al cuerpo, a los sentidos y a la relación con otros. En la práctica, el aprendizaje basado en naturaleza puede expresarse en huertos pedagógicos, salidas de observación, compostaje, identificación de plantas, juegos sensoriales, cuidado de árboles o proyectos vinculados con biodiversidad local. También puede incorporarse en patios escolares, plazas, viveros, campos, reservas naturales o pequeñas áreas verdes comunitarias. La clave está en entender la naturaleza como un aula viva, donde una semilla, una lombriz o una planta que crece pueden abrir conversaciones sobre ciencia, alimentación, paciencia y cuidado.

Psicopedagogía y fonoaudiología para acompañar procesos infantiles

Semillando también detalló a Agroconectados que su trabajo se desarrolla desde la psicopedagogía y la fonoaudiología, acompañando dificultades del aprendizaje, lenguaje, comunicación y desarrollo infantil. “Realizamos evaluaciones, apoyos individuales y grupales, siempre buscando que aprender sea una experiencia significativa y llena de posibilidades”, indicó el equipo en su mensaje. Esta mirada permite integrar la dimensión terapéutica, educativa y familiar en una misma propuesta: ofrecer alternativas de acompañamiento, exploración y vínculo. En ese sentido, el aporte de Semillando refuerza una idea central de esta noticia: reducir la exposición digital es necesario, pero el verdadero cambio ocurre cuando la infancia encuentra espacios seguros, humanos y utilizando todos sus sentidos para aprender desde su propio ritmo.

Más naturaleza para educar de manera integral

En un mundo cada vez más digitalizado, recuperar el aprendizaje basado en naturaleza no significa volver atrás, sino una necesidad fundamental como sociedad. Significa recordar que el desarrollo infantil necesita raíces: tiempo, presencia, movimiento, juego, comunidad y contacto real con el mundo vivo. La experiencia de Semillando en Coyhaique resume esa idea desde una imagen cercana: el aprendizaje también puede “florecer cuando existe conexión con la naturaleza, la exploración y las experiencias significativas”. Frente al exceso de pantallas, la naturaleza vuelve a posicionarse como una estrategia educativa, sanitaria y social para cuidar mejor de nosotros y de las nuevas generaciones. El desafío, entonces, no es solo prohibir dispositivos, sino ofrecer mejores formas de aprender, retomar nuestra convivencia y crecer: con menos dependencia o ansiedad digital, más acompañamiento y más oportunidades para descubrir el mundo con todos los sentidos.

Para conocer más sobre el trabajo de Semillando Psicopedagogía y Fonoaudiología, puedes seguir su trabajo en redes sociales como @semillando_psicopeyfono.

Fuente: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Ministerio de Educación de Chile, The Guardian, Reuters, PLOS ONE, Frontiers in Public Health.

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