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Aprendizaje basado en naturaleza: la estrategia que gana espacio frente al exceso de pantallas en la infancia

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Aprendizaje basado en naturaleza: la estrategia que gana espacio frente al exceso de pantallas en la infancia

Aprendizaje Basado en Naturaleza suma 3 a 4 horas semanales al aire libre y abre debate frente al exceso de pantallas en preescolar.

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Ciencia y Tecnología

Por: Constanza Sanhueza G. | 22 de mayo 2026 | 14:07

Aprendizaje basado en naturaleza: la estrategia que gana espacio frente al exceso de pantallas en la infancia

Pie de foto: Niños de preescolar participan en una experiencia de aprendizaje basado en naturaleza, una metodología que gana espacio ante la preocupación por el exceso de pantallas y sus efectos en el bienestar infantil.

El Aprendizaje Basado en Naturaleza propone integrar el entorno natural al currículum escolar, no como una salida ocasional, sino como una experiencia pedagógica planificada. En Chile, el Colegio Nido de Águilas aplica este enfoque en educación preescolar mediante jornadas semanales al aire libre, según explicó Carolina Correa, directora del Plan Nature, a Cooperativa Ciencia. La propuesta aparece en medio de una discusión internacional sobre infancia, pantallas, bienestar y recuperación de experiencias presenciales de aprendizaje.

Una sala de clases sin techo

El aula puede ser un cerro, una plaza o un patio con árboles. También puede ser un sendero, una quebrada o un espacio urbano donde los niños observen insectos, escuchen el viento, midan distancias, formulen preguntas y aprendan a moverse con otros. Esa es la base del Aprendizaje Basado en Naturaleza, una metodología que busca sacar parte del proceso educativo fuera de la sala tradicional y convertir el entorno en una herramienta pedagógica. En Chile, Carolina Correa, directora del Plan Nature del Colegio Nido de Águilas, explicó a Cooperativa Ciencia que el programa se aplica en el nivel preescolar con experiencias sistemáticas de tres a cuatro horas semanales en contacto con espacios naturales. No se trata de reemplazar el currículum, sino de enseñarlo desde otro lugar: con cuerpo, observación, juego, colaboración y preguntas que nacen del territorio.

La discusión que abrió el exceso de pantallas

El interés por este tipo de propuestas aparece en un momento en que varios sistemas educativos revisan el lugar de la tecnología en la infancia. Suecia, por ejemplo, impulsó desde 2024 una política de más lectura y menos tiempo de pantalla, con inversión en libros físicos, bibliotecas escolares y restricciones al uso de herramientas digitales en preescolar. El Gobierno sueco ha planteado que los recursos digitales deben introducirse cuando favorezcan, y no cuando dificulten, el aprendizaje; además, desde julio de 2025 eliminó la exigencia de uso de herramientas digitales en educación preescolar y restringió fuertemente su uso en menores de dos años. La señal no equivale a prohibir toda tecnología, pero sí a corregir un desequilibrio: volver a la lectura, la escritura manual, el juego y la atención sostenida como experiencias centrales del desarrollo temprano.

Qué dice la evidencia sobre infancia y pantallas

La preocupación por las pantallas no se limita al rendimiento escolar. La Academia Estadounidense de Pediatría, en una actualización de 2026, pidió mirar más allá del conteo de horas: importa qué contenido consume el niño, en qué contexto, con qué acompañamiento adulto y qué actividades quedan desplazadas. Dicho de otro modo, el problema no es solo la pantalla encendida, sino lo que deja fuera: sueño, conversación, juego físico, exploración, lectura, vínculos presenciales y desarrollo adecuado del rendimiento neural más aun cuando hablamos de niños. 

Riesgos principales del uso excesivo de pantallas en la infancia

1. Retrasos en lenguaje y desarrollo temprano
La evidencia más repetida aparece en niños pequeños. La Academia Americana de Pediatría señala que en menores de 0 a 5 años el uso intenso y solitario de pantallas puede afectar lenguaje, pensamiento, habilidades sociales, motricidad fina, sueño y autorregulación.
Un estudio publicado en JAMA Pediatrics encontró que mayor tiempo de pantalla al año de vida se asoció con retrasos posteriores en comunicación y resolución de problemas a los 2 y 4 años.

2. Menos interacción real con adultos
Un punto clave: cuando un niño pequeño está frente a una pantalla, escucha menos palabras, vocaliza menos y conversa menos con sus cuidadores. Un estudio de JAMA Pediatrics encontró una asociación negativa entre tiempo de pantalla y conversación padre/madre-hijo en niños de 12 a 36 meses.
En Chile, una revisión en Revista Chilena de Nutrición / SciELO también recoge que por cada minuto adicional frente a pantallas, los infantes escuchan menos palabras de adultos, tienen menor vocalización e interactúan menos.

3. Sueño de peor calidad
El HHS de Estados Unidos advierten que las pantallas pueden desplazar sueño, juego y actividad física. El HHS, en una alerta de mayo de 2026, indica que el uso dañino de pantallas en niños y adolescentes ya es una preocupación de salud pública, especialmente por su impacto en sueño, aprendizaje, conducta y salud mental.

4. Peor atención, rendimiento escolar y regulación emocional
La AAP indica que en niños de 6 a 12 años el mal uso de medios digitales se ha vinculado con sueño no saludable, peor desempeño escolar, menor control atencional, dificultades de lenguaje/cognición y menos ejercicio.
La Universidad Católica de Chile también resume evidencia sobre efectos negativos en atención sostenida, impulsividad, regulación emocional e insomnio.

5. Más sedentarismo, obesidad y hábitos alimentarios poco saludables
Mayo Clinic señala que el exceso de pantallas y la exposición frecuente a contenido de baja calidad se asocian con obesidad, problemas de sueño, conducta, retrasos en lenguaje y habilidades sociales, problemas de atención y menos tiempo de aprendizaje.
La revisión chilena en SciELO también menciona que en adolescentes aumenta el consumo de productos ultraprocesados asociado al uso de pantallas.

6. Riesgos en adolescentes: salud mental, redes sociales y uso compulsivo
En adolescentes, los riesgos se relacionan mucho con redes sociales, algoritmos, comparación social, uso nocturno, contenidos dañinos y desplazamiento de actividades reales. El CDC analizó adolescentes de 12 a 17 años y encontró que quienes tenían 4 o más horas diarias de pantalla no escolar presentaban más probabilidad de baja actividad física, peor descanso, rutina irregular de sueño, síntomas depresivos y síntomas de ansiedad.

Qué aporta aprender en naturaleza

El Aprendizaje Basado en Naturaleza se sostiene en una idea simple: el entorno natural ofrece estímulos variables, desafíos reales y oportunidades de interacción que una sala cerrada no siempre permite. Una revisión publicada en Frontiers in Public Health en 2022 concluyó que el aprendizaje al aire libre en contextos naturales puede aportar beneficios socioemocionales, académicos y de bienestar en estudiantes de distintas edades. Otra revisión sobre educación inicial basada en naturaleza, centrada en niños de dos a siete años, encontró asociaciones positivas en autorregulación, habilidades sociales, desarrollo socioemocional, vínculo con la naturaleza e interacción en el juego. Llevar a los niños afuera; con intención pedagógica, docentes preparados, objetivos claros y evaluación de lo que ocurre antes, durante y después de cada experiencia, es lo necesario para volver a un desarrollo saludable e integral, más humanos, más reales y más sanos.

Autorregulación, movimiento y autoestima

Correa describe efectos concretos en los niños que participan del programa: menos ausencias, mayor autorregulación y un espacio más favorable para quienes necesitan moverse para aprender. Su observación coincide con una línea de investigación que entiende el contacto con la naturaleza como una experiencia que puede favorecer concentración, interacción social y bienestar. En el caso de Nido de Águilas, el propio colegio declara que su propuesta de educación inicial incluye aprendizaje dentro y fuera de la sala, con énfasis en lenguaje, alfabetización, matemáticas, ciencias, habilidades socioemocionales, independencia, confianza y conexión con la naturaleza.

Una metodología posible más allá del bosque

La naturaleza no siempre aparece como un bosque perfecto ni como una postal verde. En ciudades densas puede ser una plaza, un jardín comunitario, un patio con tierra, una hilera de árboles, una huerta escolar o un parque cercano. En zonas áridas puede ser el desierto, con su flora, sus texturas, sus sombras y sus ciclos de temperatura. Por eso Correa insiste en que el modelo no depende solo de grandes presupuestos ni de una ubicación privilegiada. La implementación exige otra mirada: mapear espacios disponibles, capacitar a los equipos, diseñar protocolos, definir objetivos curriculares y aceptar que el aprendizaje ocurre experimentando, sintiendo y explorando. Esa flexibilidad es especialmente relevante para Chile, donde la diversidad territorial permite pensar experiencias distintas en costa, valle, cordillera, ciudad o desierto, siempre que exista planificación y cuidado. La pregunta no es si todos los colegios tienen un cerro; es qué todo entorno puede convertirse en aula.

Volver atrás, es recuperar equilibrio

El atractivo del Aprendizaje Basado en Naturaleza no debería leerse como una guerra contra la tecnología, sino poner a la tecnología en el lugar que le pertenece .La escuela contemporánea seguirá necesitando herramientas digitales y competencias para habitar un mundo según sus requerimientos actuales. Pero en la infancia, el cuerpo, el juego, el lenguaje oral, la exploración y el vínculo con otros siguen siendo insustituibles. El enfoque más sólido es el del equilibrio: reducir usos pasivos o excesivos de pantallas, recuperar tiempos de lectura y movimiento, y abrir espacios donde los niños aprendan con todos los sentidos. Esa es la apuesta que conecta la experiencia chilena con el debate internacional. Cuando un niño logra cruzar un pequeño obstáculo, observar un insecto o resolver un problema junto a otros, no solo aprende sobre naturaleza. Aprende también a confiar, esperar, decidir, equivocarse, perseverar y volver a intentarlo... como muchos de los que leen este articulo lo hacían cuando niños.

Fuente: Cooperativa Ciencia, Government Offices of Sweden, American Academy of Pediatrics.

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