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Exportaciones Chilenas de frambuesa congelada repuntan con mecanización y nuevas variedades

lunes, 14 de septiembre 2026

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Exportaciones Chilenas de frambuesa congelada repuntan con mecanización y nuevas variedades

Las exportaciones Chilenas de frambuesa congelada crecieron 22% en 2025, impulsadas por mecanización y nuevas variedades.

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Frutícola

Por: Constanza Sanhueza G. | 24 de julio 2026 | 06:05

Exportaciones Chilenas de frambuesa congelada repuntan con mecanización y nuevas variedades

Pie de foto: La frambuesa congelada chilena recuperó dinamismo en 2025, impulsada por nuevas variedades, mecanización y mayores envíos al exterior.

Las exportaciones chilenas de frambuesa congelada alcanzaron 20.034 toneladas y US$90,3 millones durante 2025, con aumentos anuales de 8% en volumen y 22% en valor. El análisis de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias vincula esta recuperación con nuevas variedades, cosecha mecanizada y proyectos productivos de mayor escala.

El formato congelado concentró el 94% del valor exportado por el sector durante 2025. La cifra marca una mejora frente a la contracción observada durante la última década, cuando los envíos bajaron desde cerca de 30.000 toneladas en 2015 hasta un rango aproximado de 15.000 a 17.000 toneladas entre 2021 y 2023.

La trayectoria comenzó a cambiar en 2024, cuando las exportaciones volvieron a acercarse a las 20.000 toneladas. El avance continuó en 2025, aunque ODEPA advierte que su sostenibilidad dependerá de cambios estructurales y no únicamente de una mejora temporal de los precios.

Estados Unidos y Canadá concentran los envíos

Los principales destinos continuaron concentrados. Estados Unidos recibió el 32% del valor exportado en 2025, Canadá representó el 26% y Australia alcanzó el 12%. En conjunto, los tres mercados reunieron cerca del 70% de los ingresos por embarques chilenos.

También hubo aumentos hacia destinos de menor tamaño. El valor enviado a Argentina creció 192% respecto de 2024, mientras Alemania registró un avance de 215%. Estas variaciones parten desde bases menores, pero abren posibilidades de diversificación comercial.

Chile, sin embargo, todavía no recupera el peso que tuvo en el comercio mundial. Su participación en el volumen global bajó desde 15% durante 2015-2019 hasta 8,7% en 2020-2024. Aun así, registró el mayor precio promedio entre los principales exportadores, con US$3,7 por kilogramo.

La mecanización busca controlar los costos

Uno de los principales límites del cultivo es su alta dependencia de mano de obra. La cosecha requiere rapidez y una disponibilidad de trabajadores que se ha vuelto más difícil y costosa.

El problema es especialmente relevante debido a la estructura del sector. Cerca del 80% de los productores pertenece a la Agricultura Familiar Campesina, mientras el 77,4% de los agricultores registrados posee menos de una hectárea. La mediana de superficie alcanza apenas 0,37 hectáreas.

Según los sistemas analizados por ODEPA, los costos laborales pueden superar el 74% del costo de producción. En este escenario, la mecanización busca reducir pérdidas, ordenar la cosecha y mejorar la viabilidad económica del cultivo.

Para los productores pequeños, la incorporación de maquinaria podría avanzar mediante cooperativas, prestación de servicios o uso compartido de equipos. La compra individual resulta más difícil en superficies reducidas.

Nuevas variedades impulsan el recambio

Heritage continúa siendo la variedad predominante, sobre todo entre agricultores de menor escala. Sin embargo, proyectos medianos y grandes están incorporando materiales como Meeker, Wakefield y Dolomia Plus, asociados a mejores rendimientos o mayor adaptación a la cosecha mecanizada.

Durante 2024, los viveros autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero declararon 1.420.942 nuevas plantas de frambuesa, principalmente de Meeker y Wakefield. Si todo ese material hubiera sido establecido, equivaldría teóricamente a unas 129 hectáreas adicionales.

Wakefield ha despertado interés por su firmeza, productividad y compatibilidad con sistemas mecanizados. Estas características pueden reducir la manipulación directa de la fruta, un aspecto importante para el producto destinado a congelación.

La mecanización, sin embargo, no reemplaza los controles sanitarios. La higiene durante la cosecha, los envases, el manejo del huerto y la trazabilidad siguen siendo determinantes, porque la fruta congelada normalmente no pasa por un lavado posterior capaz de corregir todos los problemas generados en el campo.

La producción comienza a desplazarse hacia el sur

El Catastro Frutícola de ODEPA y CIREN registra alrededor de 2.077 hectáreas de frambuesa, aunque considera principalmente explotaciones superiores a media hectárea. Al sumar cerca de 1.100 hectáreas de agricultores con superficies menores registradas por INDAP, el total nacional podría aproximarse a 3.100 hectáreas.

Ñuble y Maule mantienen una participación relevante, pero las mayores señales de expansión reciente aparecen más al sur. Entre los catastros de 2022 y 2024, la superficie registrada creció 184% en Los Ríos y 94% en Los Lagos. En contraste, Ñuble mostró una disminución de 28%.

Este desplazamiento obliga a revisar la infraestructura. Las plantas de congelamiento se concentran principalmente en Maule y Ñuble, regiones que durante 2024 recibieron más del 90% de la fruta fresca ingresada a las instalaciones consideradas en el análisis.

ODEPA concluye que Chile dispone de capacidad para procesar una mayor cantidad de producto. El desafío está en decidir si se fortalece la cadena de frío cerca de los nuevos huertos del sur o si la fruta se transporta hacia las plantas existentes.

Debido a su alta perecibilidad, una mayor distancia entre el campo y el procesamiento puede afectar la firmeza, la inocuidad y el rendimiento industrial.

Una recuperación que todavía exige cautela

Las dificultades productivas de Serbia y Polonia pueden abrir oportunidades para Chile, pero no garantizan nuevas ventas. México también ha aumentado su presencia en Estados Unidos mediante una oferta continua y precios competitivos.

La recuperación de 2024 y 2025 constituye una señal favorable, aunque todavía debe confirmarse durante nuevas temporadas. El futuro del sector dependerá de variedades más productivas, mecanización, organización entre agricultores y una cadena de frío capaz de acompañar la expansión hacia el sur.

La nueva etapa de la frambuesa Chilena no consiste en repetir el modelo de hace una década. Exige producir más kilos comercializables, mantener una calidad constante y controlar los costos desde el huerto hasta la planta de congelamiento.

Fuente: Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Ministerio de Agricultura de Chile.

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