Nuevas variedades impulsan el recambio
Heritage continúa siendo la variedad predominante, sobre todo entre agricultores de menor escala. Sin embargo, proyectos medianos y grandes están incorporando materiales como Meeker, Wakefield y Dolomia Plus, asociados a mejores rendimientos o mayor adaptación a la cosecha mecanizada.
Durante 2024, los viveros autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero declararon 1.420.942 nuevas plantas de frambuesa, principalmente de Meeker y Wakefield. Si todo ese material hubiera sido establecido, equivaldría teóricamente a unas 129 hectáreas adicionales.
Wakefield ha despertado interés por su firmeza, productividad y compatibilidad con sistemas mecanizados. Estas características pueden reducir la manipulación directa de la fruta, un aspecto importante para el producto destinado a congelación.
La mecanización, sin embargo, no reemplaza los controles sanitarios. La higiene durante la cosecha, los envases, el manejo del huerto y la trazabilidad siguen siendo determinantes, porque la fruta congelada normalmente no pasa por un lavado posterior capaz de corregir todos los problemas generados en el campo.
La producción comienza a desplazarse hacia el sur
El Catastro Frutícola de ODEPA y CIREN registra alrededor de 2.077 hectáreas de frambuesa, aunque considera principalmente explotaciones superiores a media hectárea. Al sumar cerca de 1.100 hectáreas de agricultores con superficies menores registradas por INDAP, el total nacional podría aproximarse a 3.100 hectáreas.
Ñuble y Maule mantienen una participación relevante, pero las mayores señales de expansión reciente aparecen más al sur. Entre los catastros de 2022 y 2024, la superficie registrada creció 184% en Los Ríos y 94% en Los Lagos. En contraste, Ñuble mostró una disminución de 28%.
Este desplazamiento obliga a revisar la infraestructura. Las plantas de congelamiento se concentran principalmente en Maule y Ñuble, regiones que durante 2024 recibieron más del 90% de la fruta fresca ingresada a las instalaciones consideradas en el análisis.
ODEPA concluye que Chile dispone de capacidad para procesar una mayor cantidad de producto. El desafío está en decidir si se fortalece la cadena de frío cerca de los nuevos huertos del sur o si la fruta se transporta hacia las plantas existentes.
Debido a su alta perecibilidad, una mayor distancia entre el campo y el procesamiento puede afectar la firmeza, la inocuidad y el rendimiento industrial.
Una recuperación que todavía exige cautela
Las dificultades productivas de Serbia y Polonia pueden abrir oportunidades para Chile, pero no garantizan nuevas ventas. México también ha aumentado su presencia en Estados Unidos mediante una oferta continua y precios competitivos.
La recuperación de 2024 y 2025 constituye una señal favorable, aunque todavía debe confirmarse durante nuevas temporadas. El futuro del sector dependerá de variedades más productivas, mecanización, organización entre agricultores y una cadena de frío capaz de acompañar la expansión hacia el sur.
La nueva etapa de la frambuesa Chilena no consiste en repetir el modelo de hace una década. Exige producir más kilos comercializables, mantener una calidad constante y controlar los costos desde el huerto hasta la planta de congelamiento.
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