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Lluvias de invierno podrían afectar la cosecha 2027 de avellano europeo en Chile

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Lluvias de invierno podrían afectar la cosecha 2027 de avellano europeo en Chile

El avellano europeo en Chile supera 49 mil hectáreas, pero lluvias de invierno podrían afectar la polinización y la cosecha 2027.

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Frutos Secos

Por: Constanza Sanhueza G. | 09 de septiembre 2026 | 21:12

Lluvias de invierno podrían afectar la cosecha 2027 de avellano europeo en Chile

Pie de foto: Las lluvias de invierno podrían afectar la polinización y la cosecha 2027 del avellano europeo en Chile.

Las lluvias de julio y agosto de 2026 coincidieron con una etapa crítica para la polinización del avellano europeo en el centro y sur de Chile. INIA Quilamapu advierte que esta combinación puede afectar la fecundación y aumentar los riesgos asociados a suelos saturados. Parte del impacto podría hacerse visible recién durante la cosecha de febrero-marzo de 2027.

Las precipitaciones registradas durante el invierno dejaron una señal que los productores de avellano europeo deberán seguir durante los próximos meses. Aunque los huertos puedan mostrar hoy un aspecto normal, parte del resultado productivo de 2027 podría haberse definido durante la polinización, cuando las lluvias coincidieron con períodos de alta liberación de polen.

Lluvias de invierno podrían afectar la cosecha 2027 de avellano europeo en Chile

Una de las principales dificultades para evaluar el impacto es que un problema ocurrido durante la polinización no necesariamente genera síntomas visibles de inmediato. INIA advierte que una fecundación deficiente registrada en julio puede expresarse meses después mediante una mayor presencia de nueces vanas, cuando llegue la cosecha prevista para febrero-marzo de 2027. Esa diferencia temporal obliga a separar el aspecto actual del huerto de su desempeño productivo futuro. Durante la primavera, los agricultores podrán observar vigor, desarrollo foliar y diferencias entre sectores, pero la magnitud del efecto reproductivo solo podrá conocerse con mayor precisión cuando avance la formación del fruto y posteriormente se determine la proporción de avellanas efectivamente llenas. Registrar desde ahora las zonas más afectadas por lluvias permitirá interpretar mejor esos resultados.

El cultivo ya supera las 49 mil hectáreas en Chile

La advertencia adquiere mayor relevancia por la rápida expansión que ha experimentado el avellano europeo en el país. El Boletín de Fruta de ODEPA de marzo de 2026 consigna una superficie nacional de 49.264 hectáreas para 2025, con un incremento acumulado de 24.834 hectáreas respecto de 2020 y una tasa de crecimiento promedio anual de 15,1% durante ese período. Las cifras se construyen a partir del Catastro Frutícola ODEPA-Ciren y sus distintas actualizaciones regionales, por lo que no corresponden necesariamente a un levantamiento simultáneo realizado en todas las regiones. Con una superficie creciente, los episodios meteorológicos durante la polinización dejan de ser un problema limitado a predios individuales y pasan a tener relevancia para una cadena productiva que ha ganado peso dentro de la fruticultura nacional.

Suelos saturados agregan un segundo riesgo para los huertos

Las lluvias no solo generan preocupación por la polinización. INIA también advierte que la permanencia de agua en el suelo puede favorecer problemas radiculares, entre ellos los asociados a Phytophthora, especialmente en sectores con drenaje deficiente. Los primeros efectos pueden comenzar a observarse durante la primavera mediante menor vigor, diferencias en crecimiento o desarrollo foliar entre sectores de un mismo predio. El instituto recomienda evitar, en lo posible, anegamientos que se prolonguen por más de 48 horas y revisar variables como capacidad de infiltración, características físico-químicas del suelo y diseño de los sistemas de drenaje. La presencia de síntomas, sin embargo, no debería atribuirse automáticamente a una sola causa: historial sanitario, tipo de suelo, manejo del agua y condiciones específicas de cada huerto deben evaluarse de manera conjunta.

La próxima cosecha también se empezó a jugar en invierno

El episodio de 2026 refuerza la importancia de incorporar variables agroclimáticas en las decisiones sobre establecimiento y manejo del avellano europeo. INIA identifica mayores dificultades asociadas al exceso de precipitaciones desde La Araucanía hacia el sur, mientras que en algunos sectores costeros el desafío puede relacionarse también con la acumulación de frío requerida por el cultivo. El organismo plantea avanzar hacia una zonificación agroclimática específica que permita evaluar con mayor precisión dónde establecer nuevos huertos y cómo reducir su exposición a lluvias excesivas, problemas de drenaje u otras condiciones adversas. Para los productores, la tarea inmediata es más concreta: registrar qué sectores permanecieron anegados, cuánto duró la saturación y cómo evoluciona cada zona durante la primavera. Esa información será clave cuando llegue la cosecha de febrero-marzo de 2027.

Fuente: INIA.

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