Las lluvias de julio y agosto de 2026 coincidieron con una etapa crítica para la polinización del avellano europeo en el centro y sur de Chile. INIA Quilamapu advierte que esta combinación puede afectar la fecundación y aumentar los riesgos asociados a suelos saturados. Parte del impacto podría hacerse visible recién durante la cosecha de febrero-marzo de 2027.
Las precipitaciones registradas durante el invierno dejaron una señal que los productores de avellano europeo deberán seguir durante los próximos meses. Aunque los huertos puedan mostrar hoy un aspecto normal, parte del resultado productivo de 2027 podría haberse definido durante la polinización, cuando las lluvias coincidieron con períodos de alta liberación de polen.
Lluvias de invierno podrían afectar la cosecha 2027 de avellano europeo en Chile
Una de las principales dificultades para evaluar el impacto es que un problema ocurrido durante la polinización no necesariamente genera síntomas visibles de inmediato. INIA advierte que una fecundación deficiente registrada en julio puede expresarse meses después mediante una mayor presencia de nueces vanas, cuando llegue la cosecha prevista para febrero-marzo de 2027. Esa diferencia temporal obliga a separar el aspecto actual del huerto de su desempeño productivo futuro. Durante la primavera, los agricultores podrán observar vigor, desarrollo foliar y diferencias entre sectores, pero la magnitud del efecto reproductivo solo podrá conocerse con mayor precisión cuando avance la formación del fruto y posteriormente se determine la proporción de avellanas efectivamente llenas. Registrar desde ahora las zonas más afectadas por lluvias permitirá interpretar mejor esos resultados.



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