>
Medio Ambiente>
Sustentabilidad>
Jadav Payeng: el hombre que convirtió un banco de arena del Brahmaputra en un bosquelunes, 14 de septiembre 2026
Jadav Payeng: el hombre que convirtió un banco de arena del Brahmaputra en un bosque
Jadav Payeng dedicó más de 40 años a restaurar un banco de arena del Brahmaputra hasta convertirlo en el bosque de Molai, refugio de elefantes.
Sustentabilidad
Por: Constanza Sanhueza G. | 03 de agosto 2026 | 12:36
Pie de foto: Jadav Payeng creó durante décadas un bosque estimado en unas 526 hectáreas, equivalente a casi 24 parques Araucano de Santiago.
Jadav Payeng comenzó a plantar en 1979 sobre un banco de arena degradado del río Brahmaputra, en el estado indio de Assam. Durante más de cuatro décadas, su trabajo favoreció la formación del bosque de Molai, un hábitat donde se ha documentado la presencia de elefantes, rinocerontes, tigres, ciervos y numerosas aves. En 2015, India reconoció su trayectoria con el Padma Shri.
El calor caía sobre la arena húmeda que había dejado una inundación del Brahmaputra. En aquel terreno sin árboles, Jadav Payeng encontró varios reptiles muertos, expuestos al sol después de la crecida. La escena ocurrió en 1979 y marcó el comienzo de una tarea que continuaría durante décadas. En lugar de abandonar el lugar, el joven decidió llevar vegetación hasta aquella superficie degradada, situada en Assam, en el noreste de India. Empezó con bambú y pequeños plantines capaces de adaptarse a un suelo inestable, castigado periódicamente por el agua y la erosión. Dedicó más de cuarenta años a plantar, cuidar y proteger árboles en el banco de arena del río.
Cómo comenzó a crecer el bosque de Molai
El trabajo inicial estuvo lejos de ser una plantación convencional. Payeng debía transportar semillas, brotes y herramientas hasta el banco de arena, vigilar las plantas jóvenes y buscar formas de conservar la humedad. El bambú fue una de las primeras especies empleadas porque podía establecerse en un terreno con escasa cobertura vegetal. Con el paso del tiempo, las raíces ayudaron a fijar parte del suelo, mientras la nueva sombra creó condiciones más favorables para otras plantas. Payeng también trasladó tierra con insectos y organismos, entre ellos hormigas, capaces de contribuir al desarrollo del ecosistema. La transformación no fue inmediata ni respondió a un plan ejecutado en pocos años. Fue el resultado de una intervención prolongada y de la regeneración natural que siguió al establecimiento de la vegetación. El bosque recibió el nombre de Molai, el apodo por el que también se conoce a su creador.
De un terreno degradado a un refugio para la fauna
La superficie atribuida al bosque varía según la fuente y el momento de la estimación. Algunas publicaciones la sitúan alrededor de 1.300 acres, equivalentes a unas 526 hectáreas, mientras otras elevan el cálculo hasta aproximadamente 550 hectáreas. Por esa diferencia, la extensión debe presentarse como estimada. En cualquier caso, es asombroso y el cambio del paisaje permitió que distintos animales comenzaran a utilizar el área como refugio o zona de paso. La documentación de Equator Initiative menciona elefantes asiáticos, rinocerontes indios, tigres de Bengala, ciervos, primates, reptiles y aves. La presencia de fauna, sin embargo, no significa que el bosque esté aislado de amenazas. Las crecidas, los incendios, la erosión y los conflictos entre animales y comunidades cercanas siguen formando parte de un territorio dinámico asociado al Brahmaputra.
El descubrimiento público del trabajo de Payeng
Durante cerca de tres décadas, la labor de Payeng permaneció prácticamente fuera de la atención nacional. Algunas reconstrucciones sitúan en 2007 el encuentro del fotógrafo y periodista Jitu Kalita con aquella masa forestal, mientras otras fuentes relacionan su difusión pública con el seguimiento de una manada de elefantes alrededor de 2008. La diferencia impide establecer una única fecha sin atribución, pero existe consenso en que la obra se conoció ampliamente mucho después de su inicio. A partir de entonces, Payeng comenzó a ser llamado el “Hombre Bosque de India” y su historia apareció en reportajes, libros y documentales. La atención mediática convirtió su trabajo en un ejemplo internacional de restauración ambiental impulsada desde una comunidad local, aunque el proceso fue más complejo que la imagen simplificada de un hombre plantando un árbol diario.
El reconocimiento de India y una tarea que continúa
En 2015, el Gobierno de India concedió a Jadav Payeng el Padma Shri, uno de los principales reconocimientos civiles del país. El registro oficial lo identifica como galardonado de Assam y confirma una distinción que llevó su historia más allá del ámbito ambiental. Para Payeng, sin embargo, el premio no significó el final del trabajo. Ha continuado vinculado a la plantación y al cuidado de nuevas áreas, además de participar en actividades educativas sobre conservación. Su experiencia demuestra que la recuperación de un paisaje no depende solamente de plantar árboles: requiere seleccionar especies adecuadas, proteger los brotes, permitir la regeneración del suelo y mantener el esfuerzo. El bosque de Molai no nació en una jornada heroica, sino mediante miles de acciones pequeñas y sostenidas. Ese es, quizá, el dato más valioso de su historia: una decisión individual puede iniciar un cambio, convertirla en ecosistema exige tiempo, continuidad y cuidado. Y si todos plantaramos un árbol en aquellas zonas que han sido afectadas por incendios o amenazas naturales... ¿cuanta flora y fauna recuperariamos?...si tan solo todos plantaramos un árbol, una flor o una planta... si lo hicieramos una vez al año... cuanto mas recuperariamos y devolveriamos a una tierra que nos nutre y nos sistiene.
Fuente: Equator Initiative, The Times of India, Sanctuary Nature Foundation.


Suscribete
Twitter
Facebook
Instagram
Linkedin
Enviar