Finlandia instalará en Vääksy la que será la mayor batería de arena del mundo: 2 MW de potencia térmica y 250 MWh de almacenamiento para la red de Lahti Energia. La obra, a cargo de Polar Night Energy, comenzará a inicios de 2026 y terminará en el verano de 2027. El sistema apunta a recortar hasta un 80% el uso local de gas natural y un 60% las emisiones de la red, con capacidad para participar en los mercados de reserva eléctrica de Fingrid. La tecnología, incluida por TIME entre los Mejores Inventos de 2025, confirma que el almacenamiento térmico de alta temperatura ya juega en primera división.
El acuerdo entre Polar Night Energy (PNE) y Lahti Energia cubre la construcción de un sistema de almacenamiento térmico en arena conectado a la red de calefacción urbana de Vääksy, localidad del municipio de Asikkala, en el sur de Finlandia. La nueva “Sand Battery” tendrá 2 MW de potencia térmica y 250 MWh de capacidad; al finalizar, se convertirá en el almacenamiento en arena más grande del mundo. El cronograma fijado es concreto: inicio de obras en los primeros meses de 2026 y finalización en verano de 2027. El proyecto nació para aportar calor estable y local, con costes previsibles para los usuarios de la red, y con el objetivo explícito de reducir combustibles fósiles en un contexto energético volátil y dependiente del clima.
Datos técnicos y capacidad
La batería de arena funcionará como almacenamiento térmico de alta temperatura: un silo de material granular que se calienta con electricidad renovable cuando hay excedentes y libera calor cuando la demanda lo requiere. La instalación operará a más de 500 °C, con aproximadamente 2.400 toneladas de arena natural como medio de almacenamiento, y una envolvente de unos 14 metros de altura por 15 de ancho; el conjunto se completa con un edificio técnico adyacente. En total, los 250 MWh equivalen a unas 125 horas de entrega continua a 2 MW, una duración que encaja tanto con la calefacción urbana como con usos industriales que demanden calor a alta temperatura. La integración a red contempla la conexión con subestaciones existentes y el control de carga en función de precios eléctricos y señales del sistema.
Impacto en gas y emisiones
Según las estimaciones de las empresas, el sistema permitirá reducir alrededor de un 60% las emisiones fósiles anuales de la red de Vääksy, principalmente por una caída cercana al 80% en el consumo de gas natural y una menor dependencia de la astilla de madera. La lógica es doble: por un lado, la batería desplaza horas de calor producido con gas cuando la electricidad es más limpia y barata; por otro, suaviza los picos invernales que obligaban a activar calderas de respaldo. La reducción de combustión aporta beneficios climáticos y económicos, al estabilizar costes para el cliente final y para el operador de la red térmica.



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