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Universidad de Chile: extracto de golden berry reduce marcadores de inflamación intestinal

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Universidad de Chile: extracto de golden berry reduce marcadores de inflamación intestinal

El INTA–Universidad de Chile halló que un extracto de golden berry reduce IL-8, IL-18 y MCP-1 en epitelio intestinal

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Innovación /Salud

Por: Yexika Montilla | 29 de diciembre 2025 | 13:01

Universidad de Chile: extracto de golden berry reduce marcadores de inflamación intestinal

Pie de foto: Del fruto al microscopio: investigadores del INTA–Universidad de Chile prueban extractos de golden berry tras digestión simulada para evaluar su potencial como alimento funcional complementario en EII.

Un equipo del INTA–Universidad de Chile observó que un extracto de Physalis peruviana sometido a digestión simulada disminuyó IL-8, IL-18 y MCP-1 en un modelo de epitelio intestinal. El paper, con epub del 27 de septiembre de 2024 y publicación en febrero de 2025, propone explorar su consumo como complemento alimentario para enfermedades inflamatorias intestinales (EII), sin reemplazar tratamientos médicos.

El hallazgo central proviene de una investigación del Laboratorio de Micronutrientes del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, que evaluó un extracto de Physalis peruviana tras una digestión simulada. Al aplicarlo sobre células Caco-2 —un modelo estándar del epitelio intestinal— se registró una caída significativa de tres marcadores inflamatorios: las citoquinas IL-8 e IL-18 y la proteína quimioatrayente de monocitos (MCP-1). En paralelo, no se detectaron cambios en la expresión de NF-κB p65 y TLR4, lo que sugiere un efecto selectivo sobre vías de señalización específicas. El artículo, publicado en Journal of the American Nutrition Association (JANA), fue aceptado en 2024 y figura impreso en el volumen de febrero de 2025, con afiliación íntegra al INTA–Universidad de Chile.

Metodología: simular la digestión humana, paso a paso

A diferencia de estudios centrados en compuestos aislados, el equipo chileno diseñó una digestión gastrointestinal in vitro con tres fases —oral, gástrica e intestinal— para aproximarse al tránsito real de los compuestos bioactivos en el organismo. Según el registro institucional y la memoria académica, se utilizaron 50 g de pulpa de uchuva, a 37 °C, con una fase oral de 2 minutos y fases gástrica e intestinal de 2 horas cada una, antes de aplicar el extracto a monocapas Caco-2 por 24 y 72 horas. El extracto fue caracterizado por LC-MS/MS, identificándose familias químicas con potencial antiinflamatorio (isotiocianatos, indoles, cumarinas), además de aminoácidos, péptidos y lípidos propios de una digestión. Este enfoque aporta “realismo biológico”, al considerar la liberación y transformación de moléculas durante el proceso digestivo completo.

Resultados clave: citoquinas, quimioquinas y tamaño del efecto

El tratamiento con extracto de Physalis peruviana (80 µg/ml), especialmente a 72 horas, redujo de forma estadísticamente significativa la expresión de IL-18 y MCP-1 a nivel de ARN mensajero (p < 0,01), y disminuyó las proteínas IL-18 (p < 0,01), IL-8 (p < 0,0001) y MCP-1 (p < 0,01) cuantificadas mediante Luminex. En términos de intervención, el estudio fue in vitro, de modo que el efecto observado es un indicio mecanístico y no una prueba de eficacia clínica; los autores, no obstante, plantean la hipótesis de que el consumo habitual de 50 g de pulpa podría explorarse como terapia complementaria en EII, siempre en diálogo con el equipo tratante. La ausencia de efectos sobre NF-κB p65 y TLR4 refuerza la idea de que el patrón antiinflamatorio impacta de manera selectiva, un matiz relevante al pensar en dianas nutricionales y biomarcadores de seguimiento.

Qué significa para la EII (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn)

La literatura reciente subraya que la dieta puede modular síntomas e inflamación en EII, pero los abordajes nutricionales se entienden como coadyuvantes del manejo farmacológico y no como reemplazo. La propia Crohn’s & Colitis Foundation recuerda que las terapias complementarias “no curan la enfermedad” y deben integrarse a planes convencionales, con supervisión clínica y criterios de seguridad. Revisiones académicas y guías profesionales de 2024–2025 sostienen, además, que la personalización dietética, la prevención de deficiencias y el control de comorbilidades son ejes del cuidado nutricional, sin extrapolar resultados de laboratorio a recomendaciones poblacionales sin ensayos en humanos. En ese marco, la uchuva emerge como candidata a “alimento funcional” complementario, sujeto a la validación que aporten estudios en modelos animales y, sobre todo, ensayos clínicos controlados.

Quiénes participaron y qué explican sus autores

El estudio fue liderado por la estudiante de doctorado Daniela Moya, con Karen Miranda y Matías Rivera, bajo la dirección del Dr. Miguel Arredondo, responsable del Laboratorio de Micronutrientes del INTA–Universidad de Chile. En la comunicación institucional, Moya advierte: “No constituye una cura; debe pensarse como terapia complementaria”, enfatizando el foco en bienestar y calidad de vida. Arredondo, por su parte, detalla el uso de células Caco-2 —derivadas de colon pero diferenciadas a enterocitos— como un modelo robusto de barrera intestinal para evaluar respuestas inflamatorias. Ambos destacan que la aproximación con digestión simulada permite observar cómo se liberan y actúan los compuestos del fruto tras el tránsito gastrointestinal, algo difícil de capturar cuando se estudian moléculas aisladas sin matriz alimentaria.

¿Qué hay dentro de la uchuva? Pistas químicas tras el efecto observado

La caracterización química del extracto digestivo identificó compuestos asociados en la literatura con vías antiinflamatorias, como isotiocianatos (p.ej., sulforafano), indoles (incluido el ácido indol-3-láctico) y cumarinas, además de lípidos bioactivos (LPC 18:2) y glicoconjugados. Si bien la relación exacta compuesto-diana requiere validación específica, la coincidencia con rutas intestinales sensibles a ligandos nutricionales (receptores como AhR, interacciones con microbiota, modulación de quimioquinas) podría explicar el descenso coordinado de IL-8/IL-18/MCP-1. Estos resultados, aun preliminares, respaldan la pertinencia de diseñar ensayos de dosis-respuesta y biodisponibilidad en humanos, para establecer si porciones cotidianas razonables de pulpa fresca o preparaciones estandarizadas replican los cambios observados en el laboratorio.

Impacto productivo posible: del laboratorio al predio

Más allá de la biomedicina, el estudio reabre una conversación sobre la uchuva en Chile. Aunque el cultivo es tradicional en los Andes y Colombia concentra cerca del 90 % de la producción mundial, en territorio chileno su presencia histórica ha sido marginal y discontinua. Una nota científica publicada en 2019 documentó experiencias de rescate del cultivo en localidades andinas del extremo norte (Región de Arica y Parinacota), confirmando la aptitud de suelos y aguas, y recordando que hacia 2010 había cerca de 5,5 ha en zonas centrales del país. Para pequeños productores andinos, el golden berry podría diversificar ingresos y encadenar valor en fresco y procesado; no obstante, escalar demanda asistencia técnica, selección de materiales y encaje en calendarios hortofrutícolas regionales. La ventana “saludable/funcional” ampliaría mercados si se consolida evidencia clínica.

Qué falta por investigar y precauciones razonables

Como toda señal experimental, los datos in vitro no habilitan por sí solos recomendaciones clínicas. El siguiente paso son estudios en animales que midan permeabilidad intestinal, citoquinas y ensayos de provocación, antes de avanzar a pruebas en humanos con criterios de inclusión claros, dosis alimentarias realistas (p.ej., 50 g/día), periodos de seguimiento suficientes y paneles de biomarcadores validados. En paralelo, guías y consensos internacionales para EII insisten en la evaluación nutricional de base —evitar malnutrición y deficiencias— y en adaptar pautas a actividad de la enfermedad y tolerancia individual. También conviene vigilar alergias o intolerancias personales, y evitar confundir “complemento” con “sustituto” del tratamiento. Cualquier incorporación sistemática a la dieta debe ser comentada con gastroenterología y nutrición clínica.

Contexto local: ciencia aplicada y comunicación pública

La Universidad de Chile difundió el trabajo en diciembre de 2025, resaltando la vía de desarrollo de alimentos funcionales y el enfoque con digestión artificial como diferencial metodológico. El comunicado agrega explicaciones pedagógicas sobre el modelo Caco-2 y resalta que TNF-α e IL-6 no mostraron cambios, un dato que ayuda a acotar expectativas y orientar futuras hipótesis. Para la comunicación pública en salud, encuadrar la uchuva como candidata prometedora —no como “cura”— alinea el discurso con la prudencia que exigen las EII, donde la adherencia terapéutica y la educación del paciente siguen siendo determinantes de resultados. En conjunto, el paper en JANA, la memoria académica y el material institucional ofrecen un marco robusto y transparente para seguir investigando en el país. 

Fuente: Crohn’s & Colitis Foundation, PubMed, Repositorio U. de Chile, SciELO, AGA, U.de Chile

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