Inicio

>

Medio Ambiente

>

Agricultura Ecológica

>

Un inesperado grupo de cabras ayuda a prevenir incendios y proteger bosques en el sur de Chile

domingo, 13 de septiembre 2026

Medio Ambiente

Compartir en:

Un inesperado grupo de cabras ayuda a prevenir incendios y proteger bosques en el sur de Chile

Cabras contra incendios: Buena Cabra suma 250 animales y más de 600 mil m² intervenidos para frenar el fuego antes del verano.

Agregar Agroconectados en
Agrega Agroconectados como tu fuente favorita de noticias en Google.

Agricultura Ecológica

Por: Constanza Sanhueza G. | 20 de abril 2026 | 10:50

Un inesperado grupo de cabras ayuda a prevenir incendios y proteger bosques en el sur de Chile

Pie de foto: Cabras usadas en pastoreo estratégico ayudan a reducir vegetación combustible y abren una alternativa de prevención de incendios forestales en el sur de Chile.

En Santa Juana, en la Región del Biobío, el proyecto Buena Cabra usa pastoreo estratégico para bajar la carga vegetal y convertir un rebaño en herramienta de prevención. La escena puede parecer rural y mínima, pero detrás hay una idea más amplia: intervenir el paisaje antes del verano, no correr detrás del incendio cuando ya ganó velocidad.

En Santa Juana el fuego no es una abstracción. Es memoria reciente, humo que todavía organiza las conversaciones del verano y un cálculo permanente sobre lo que puede volver a arder. En ese paisaje, Buena Cabra empezó a mover una respuesta distinta: cabras, cercos móviles y rotación de potreros para comerse, con método, parte del combustible que después alimenta las llamas. La iniciativa sitúa su arranque en 2017; hoy reporta un rebaño de 250 animales y más de 600 mil metros cuadrados intervenidos, mientras una nota reciente de BioBioChile ubica el caso como una experiencia que busca escalar hacia otras comunidades. El contexto explica por qué la idea dejó de sonar anecdótica: el balance oficial de la temporada 2022-2023 registró 431.657 hectáreas afectadas por incendios forestales en Chile.

Qué es el pastoreo estratégico y por qué hoy se mira con menos escepticismo

La lógica del pastoreo estratégico no consiste en soltar animales y esperar un milagro. La literatura técnica lo describe como una forma de manejo planificado: importa la estación, la carga animal, el tiempo de permanencia, el tipo de vegetación y la forma en que se corta la continuidad horizontal y vertical de los combustibles. Una revisión académica en iForest sostiene que las cabras pueden ayudar a reducir la continuidad de pastos, matorrales y “fuel ladders”, mientras un documento de UC Davis/UCCE presenta el pastoreo prescrito como una herramienta costo-efectiva para manejo regional de combustibles, especialmente útil donde los herbicidas o el fuego prescrito enfrentan restricciones. Dicho de otro modo, la hipótesis no es que las cabras apaguen incendios, sino que modifican el terreno para que el fuego encuentre menos alimento y avance con otra intensidad.

Cómo nació Buena Cabra después de los incendios de 2017

La historia local arranca, precisamente, después de otra temporada traumática. INDAP y el Instituto de Ecología y Biodiversidad sitúan el origen del proyecto en 2017, en Santa Juana y Bosques de Chacay, cuando el equipo buscó una forma de proteger un predio y al mismo tiempo trabajar con una herramienta menos agresiva para el entorno. BioBioChile añade el detalle humano: Rocío Cruces y un grupo de cercanos miraron experiencias internacionales de pastoreo dirigido y resolvieron adaptarlas a un territorio donde el bosque nativo convive con plantaciones y con una interfaz rural-forestal especialmente expuesta. Esa secuencia importa porque cambia el tono del caso. No se trata de una postal pintoresca ni de un emprendimiento turístico reconvertido a última hora, sino de una respuesta surgida desde la vulnerabilidad concreta de un lugar que ya había conocido la velocidad del fuego.

Del predio al campus: cuando la Universidad de Concepción decidió probarlo

El salto más visible vino cuando la Universidad de Concepción incorporó a Buena Cabra a su plan de prevención. En diciembre de 2025, Noticias UdeC informó que la brigada caprina regresó por segundo año consecutivo al campus penquista como parte del Plan de Gestión de Incendios Forestales 2025-2026. La nota describe más de 60 cabras trabajando entre diciembre y febrero en sectores con pendiente y difícil acceso, y cita a la dirección de servicios de la universidad para señalar que el rebaño consume entre 60% y 70% de la biomasa en las zonas intervenidas. El punto no es menor: la propia UdeC explica que busca evitar quemas y herbicidas potencialmente dañinos para flora, fauna y salud humana. El caso, así, dejó de ser solo una experiencia de predio y pasó a convertirse en una prueba institucional de que el manejo del combustible puede integrarse a planes formales de prevención.

La prueba de 2023: cuando el incendio llegó hasta el borde

La validación pública del método llegó en 2023, durante el incendio Santa Ana. Buena Cabra muestra en su sitio una vista aérea del predio de Santa Juana con la referencia explícita a los “resultados frente al mega incendio Santa Ana” del 3 de febrero de 2023, y BioBioChile recoge el relato de Cruces: el fuego llegó al sector, pero el parque no fue consumido, lo que el equipo resumió con una expresión breve y poderosa, “cortafuegos verde”. Sobre la superficie total afectada por ese incendio hay diferencias entre fuentes: la nota de BioBioChile habla de más de 60 mil hectáreas, mientras un análisis del CR2 sitúa el evento de Santa Ana por sobre las 120 mil hectáreas. La discrepancia obliga a prudencia con la cifra exacta, pero no altera el punto central: en medio de un megaincendio de escala excepcional, el proyecto exhibió su predio como una prueba territorial de prevención basada en manejo previo del paisaje.

Cómo operan las cabras en terreno y por qué el detalle técnico importa

Lo más interesante del método está menos en la imagen del rebaño que en la disciplina con que se lo mueve. BioBioChile describe polígonos cercados, rotación por sectores, vigilancia permanente y una cerca móvil que emite pulsaciones eléctricas de baja intensidad para mantener a los animales en el área designada. Esa descripción conversa bien con la literatura técnica: iForest advierte que para prevenir incendios las cabras no pueden simplemente “salir a comer”, porque el éxito del pastoreo depende de decisiones sobre tiempo, densidad, estructura del rebaño, tamaño del potrero y tipo de cierre. En el fondo, la innovación no son las cabras por sí solas, sino la combinación entre comportamiento animal y planificación espacial. Por eso el proyecto gana espesor cuando deja de venderse como curiosidad y se explica como gestión del paisaje, una expresión menos llamativa, pero bastante más precisa.

Qué ofrece frente a herbicidas, quema y maquinaria

El atractivo de esta fórmula crece porque entra en una discusión más amplia sobre cómo prevenir incendios sin degradar más el territorio. La UdeC subraya que el pastoreo le permite reducir biomasa sin recurrir a quemas ni herbicidas, y UC Davis/UCCE plantea algo parecido a escala regional: el pastoreo prescrito puede complementar otras intervenciones, reducir arbustos inflamables, interrumpir combustibles finos continuos y crear espacio defendible alrededor de comunidades. La revisión de iForest va en la misma línea al presentar el ramoneo caprino como una alternativa menos resistida socialmente que ciertos tratamientos percibidos como agresivos. Nada de esto convierte al método en una solución total. Lo vuelve, más bien, una herramienta preventiva que trabaja antes del desastre, que puede operar durante buena parte del año y que, bien diseñada, suma beneficios ecológicos en vez de limitarse a limpiar por limpiar.

Lo que todavía falta para que deje de ser una excepción

Buena Cabra todavía se mueve en un terreno inestable: tiene visibilidad, premios y una prueba local potente, pero sigue buscando financiamiento más estable y mayor adopción por parte de municipios, empresas y organismos públicos, según la entrevista de BioBioChile. Esa necesidad también aparece, aunque en clave más institucional, en el documento de UC Davis/UCCE, que insiste en la importancia de alianzas regionales, apoyo técnico sostenido y marcos de implementación que permitan usar el pastoreo como parte de estrategias coordinadas. La lección de Santa Juana, entonces, no es solo que un rebaño puede servir para prevenir incendios. Es que la prevención real exige cambiar el calendario mental del Estado y de las comunidades: actuar en invierno y primavera, invertir antes de la emergencia, y asumir que, como dice Cruces, “sí podemos controlar el combustible”. Allí está la parte menos vistosa del proyecto y, probablemente, la más política.

Preguntas Frecuentes

Fuente: BioBioChile, Buena Cabra, Noticias UdeC.

Lo Nuevo