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Un dispositivo solar logra captar litio del agua de mar y desalinizarla en el mismo procesodomingo, 13 de septiembre 2026
Un dispositivo solar logra captar litio del agua de mar y desalinizarla en el mismo proceso
Un extractor solar logró concentrarlo 15,5 veces y separar Li/Na con factor superior a 370.000.
Innovación/Medio Ambiente
Por: Yexika Montilla | 10 de marzo 2026 | 16:54
Pie de foto: El sistema, desarrollado por investigadores chinos, usa luz solar, flujo capilar y un movimiento basculante para evitar la acumulación de sal.
Un equipo de la Zhejiang University describió en Device un extractor solar basculante que concentra litio, reduce la incrustación de sales y mejora la captación frente a modelos sumergidos. En laboratorio, el sistema elevó 15,5 veces la concentración local de litio, logró un factor de separación Li+/Na+ superior a 370.000 y aumentó un 69% la captación tras 120 horas. El avance sigue en fase experimental, pero apunta a una vía de doble uso: producir litio y desalinizar agua con apoyo de la energía solar.
No hay una gran planta industrial, ni una salmuera continental, ni el paisaje blanco de un salar. Lo que hay es otra cosa: el intento de resolver uno de los problemas más difíciles de la transición energética con una idea mecánica sencilla. Extraer litio del mar lleva años en el radar científico porque el océano contiene enormes reservas, pero hacerlo de forma selectiva, continua y energéticamente razonable ha sido, hasta ahora, mucho más complicado.
La presión para encontrar nuevas rutas no es abstracta. La Agencia Internacional de la Energía señaló que la demanda de minerales clave para energía siguió creciendo con fuerza en 2024 y que la de litio subió cerca de un 30%, impulsada sobre todo por vehículos eléctricos, almacenamiento en baterías, renovables y redes. Esa aceleración no implica que el mundo se haya quedado sin litio terrestre, pero sí ha reforzado la búsqueda de métodos complementarios que reduzcan vulnerabilidades futuras, tensiones geopolíticas y parte del coste ambiental asociado a ciertos modelos de extracción. En ese contexto, el agua de mar reaparece como una promesa inmensa y frustrante a la vez: inmensa por volumen, frustrante porque el litio está muy diluido y queda rodeado por una multitud de iones competidores, en especial sodio, que dominan químicamente el entorno.
El obstáculo técnico: separar muy poco litio de muchísimo sodio
Según la descripción del estudio, el agua marina contiene en torno a 0,2 miligramos de litio por litro, mientras la concentración de sodio supera los 12.000 miligramos por litro. Esa desproporción vuelve ineficientes muchas estrategias conocidas. Métodos como la intercalación electroquímica, la nanofiltración o la extracción líquido-líquido han tropezado con la misma pared: separar muy poco litio de muchísimo sodio sin disparar el coste ni bloquear el sistema. Incluso los llamados tamices de iones de litio, como los basados en óxido de manganeso hidrogenado, mejoran la selectividad pero avanzan despacio cuando la concentración inicial es tan baja. Y cuando se intenta acelerar la captación usando evaporación interfacial, aparecen depósitos salinos que terminan asfixiando el proceso antes de llegar a niveles realmente útiles.
Así funciona el extractor basculante solar SPSE
La propuesta china intenta atacar a la vez la lentitud de adsorción y el ensuciamiento por sales. El dispositivo, bautizado como SPSE por sus siglas en inglés, tiene una estructura en sándwich: una capa hidrófila que adsorbe litio queda entre dos capas hidrofóbicas con función fototérmica. Bajo la luz solar, la capa superior convierte radiación en calor y acelera la evaporación. Ese cambio genera flujo capilar, arrastra iones hacia el centro y favorece que el litio quede retenido donde interesa. La clave no termina ahí. El sistema parte inclinado unos 30 grados y, a medida que se deposita sal en la parte alta, el peso cambia el equilibrio. El extractor bascula, el extremo cargado toca el agua, la costra se disuelve y el ciclo vuelve a empezar. No es un detalle estético: ese movimiento hace de autolimpieza pasiva y evita una de las fallas más comunes de estos diseños.
Los resultados que explican el interés del estudio
El equipo reportó una concentración local de litio 15,5 veces mayor dentro de la capa de adsorción, suficiente para acelerar la cinética del proceso, y una separación entre litio y sodio por encima de 370.000. En otra comparación, el modelo basculante superó en un 69% la captación de litio de una configuración completamente sumergida tras 120 horas de ensayo. Una cobertura de C&EN resumió el resultado de forma bastante clara: el dispositivo usa solo luz solar y gravedad, captura alrededor de un 70% más litio que el adsorbente por sí solo y, al oscilar, va desprendiendo las sales no deseadas que se forman sobre la superficie. Es, dicho de otra forma, una mejora de arquitectura más que un truco aislado de laboratorio.
Litio y agua desalinizada en un mismo proceso
El mismo proceso que ayuda a concentrar y capturar litio produce desalinización, y el estudio plantea que, con optimización adicional, el agua obtenida podría ajustarse a estándares de potabilidad. Ese matiz importa. No conviene venderlo como si una tecnología ya madura estuviera lista para resolver, de un golpe, el abastecimiento hídrico y la cadena global de baterías. Lo que existe hoy es una demostración experimental con un doble rendimiento potencial: recuperar un recurso crítico mientras se obtiene agua de alta pureza, sobre todo para regiones costeras con estrés hídrico, alto costo energético o interés estratégico en materiales para baterías.
Los límites que aún frenan el salto fuera del laboratorio
Los tamices de manganeso usados por el equipo sufrieron una degradación del 21,6% después de 30 ciclos, lo que abre preguntas inmediatas sobre durabilidad, mantenimiento y coste real de operación. Los autores plantean materiales basados en titanio como alternativa más estable, pero eso todavía pertenece al terreno de la mejora futura. Además, varios adsorbentes selectivos requieren condiciones alcalinas, de modo que trasladar el sistema al océano real podría exigir ajustes de pH y adaptación a una composición química variable, distinta de la ensayada en laboratorio. Incluso voces externas que valoraron el diseño como “muy ingenioso” advirtieron que la regeneración del adsorbente mediante ácido puede ser un reto práctico para una implementación a gran escala.
Qué podría cambiar si la tecnología se vuelve escalable
El trabajo no sustituye hoy a la minería terrestre ni resuelve por sí solo la seguridad de suministro del litio. Lo que sí hace es mover una frontera técnica que llevaba años atascada: cómo concentrar un ion escaso en el mar sin que el sistema colapse por sal. En un momento en que la demanda de litio sigue creciendo y las cadenas de suministro se han vuelto asunto industrial y geopolítico de primer orden, cada mejora en eficiencia, consumo energético y uso del agua importa. Este balancín solar todavía pertenece al laboratorio, pero ya deja una idea difícil de ignorar: a veces una innovación relevante no empieza con una gran máquina, sino con un equilibrio nuevo entre química, gravedad y luz.
Preguntas Frecuentes
Fuente: Cell Press, International Energy Agency, American Chemical Society, Tech Xplore


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