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Trigo Ankén-INIA: la nueva variedad chilena que resiste sequías y calor en los secanos

domingo, 13 de septiembre 2026

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Trigo Ankén-INIA: la nueva variedad chilena que resiste sequías y calor en los secanos

Trigo Ankén-INIA ofrece a los secanos del Maule y Los Lagos un trigo panadero 2024 que soporta sequía, calor y baja disponibilidad de agua.

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Innovación

Por: Yexika Montilla | 15 de noviembre 2025 | 10:20

Trigo Ankén-INIA: la nueva variedad chilena que resiste sequías y calor en los secanos

Pie de foto: La variedad busca sostener rendimiento en campañas con menos lluvias.

En Chile, investigadores del INIA y la Universidad de Talca presentaron Ankén-INIA, un trigo de hábito primaveral seleccionado para tolerar baja disponibilidad de agua y altas temperaturas. La ficha técnica oficial reporta adaptación desde Maule hasta Los Lagos y registro fitosanitario provisorio en 2024. El material se orienta a la industria panadera y avanza en multiplicación de semillas, con salida al campo según cronograma institucional. La UTalca atribuye el salto a la fenómica en terreno, con drones y mediciones fisiológicas que aceleran la selección.

En diciembre de 2024, durante un día de campo en Chillán por los 60 años del programa triguero de INIA, se mostró a productores una nueva variedad panadera denominada Ankén, diseñada para ambientes con calor y escasez hídrica. La actividad congregó a un centenar de agricultores y marcó el punto de inflexión público del material, que venía evaluándose por varias temporadas. En esa jornada, el mejorador Iván Matus remarcó la prioridad de combinar rendimiento, calidad y adaptación climática, y explicó que el desarrollo no recurre a transgenia, sino a cruzamientos y selección en múltiples ciclos. La presentación situó a Ankén como respuesta a una tendencia observada desde hace dos décadas: menos precipitaciones y mayor temperatura en zonas trigueras del centro sur de Chile.

Cómo se obtuvo: fenómica, sensores e IA

La Universidad de Talca describe que la fenómica de campo fue determinante para identificar genotipos robustos frente a estrés hídrico y térmico. Esa disciplina combina sobrevuelos con drones, imágenes multiespectrales y evaluaciones fisiológicas para predecir desempeño antes de cosecha. En 2025, la casa de estudios vinculó explícitamente esa plataforma con el desarrollo de Ankén-INIA, destacando que la integración de datos aceleró la toma de decisiones en selección y validación. Este enfoque no reemplaza los ensayos clásicos, pero reduce la incertidumbre: permite discriminar líneas con mejor eficiencia en uso del agua, estabilidad de rendimiento y sanidad bajo escenarios de calor. Sumado al trabajo histórico del programa de trigo de INIA, la fenómica aportó velocidad y fineza de selección para concretar una variedad panadera con foco en resiliencia climática y calidad industrial.

Qué rinde y dónde: adaptación para el secano del Maule y más al sur

La ficha técnica oficial ubica a Ankén-INIA como trigo primaveral con destino panadero, altura media (85–105 cm), espiga blanca y grano rojo vítreo. Lo crucial para la agricultura de secano: buen comportamiento bajo baja disponibilidad de agua, con una zona de adaptación amplia desde la Región del Maule hasta Los Ríos y Los Lagos. Además, detalla ventanas de siembra por macrozona (mayo–agosto más al norte; julio–septiembre hacia el sur), alineadas con calendarios de lluvia y acumulación térmica. Aunque los boletines públicos no publican aún series comparativas de T/ha por localidad, los mensajes institucionales en días de campo y notas técnicas enmarcan a Ankén dentro de materiales seleccionados para sostener rendimiento y calidad en campañas con menos milímetros y máximas más frecuentes. La combinación de arquitectura de planta y tolerancia operacional lo vuelve atractivo para productores de secano.

Quiénes financian y lideran el desarrollo

Ankén-INIA es fruto de colaboración público-académica sostenida. El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) figura como propietario de la variedad y su mejorador es Iván Matus, histórico referente en trigos de primavera de INIA Quilamapu. En paralelo, la Universidad de Talca potenció el proceso con su plataforma de fenómica y equipos especializados que, según sus publicaciones, se enfocan en estrés abiótico y selección acelerada de cultivos. A nivel de fomento, la universidad informó en 2025 adjudicaciones de proyectos Anillo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para robustecer capacidades científicas y tecnológicas mediante redes interdisciplinarias. Esa línea explica el andamiaje que permite sostener programas largos, instrumentación avanzada y transferencia. La suma de roles —mejoramiento genético en INIA y fenómica aplicada en UTalca— encaja con el resultado: una variedad con perfil industrial, resiliente y preparada para el cambio climático.

Qué falta para llegar al productor: registro, multiplicación y ruta a mercado

La ficha institucional señala registro provisorio ante el SAG (2024), un hito regulatorio clave para avanzar a la masificación. Desde entonces, el itinerario natural es multiplicación de semillas bajo control y, luego, escalamiento comercial con licenciatarios o semilleras, junto con paquetes agronómicos que indiquen densidades, fertilización, control sanitario y manejo frente a golpes de calor. En este tránsito, la validación agronómica en predios de productores y nuevas micro-zonificaciones fortalecen la recomendación de siembra. Vocerías locales han comunicado que la disponibilidad para agricultores forma parte del plan de trabajo, atado a la multiplicación y a la logística de distribución en regiones objetivo. Mientras avanzan los volúmenes, lo prudente es evitar sobrepromesas: la adopción eficiente requiere semilla certificada, asesoría técnica y articulación temprana con molinos para capturar premios de calidad panadera.

Impacto y límites: por qué este trigo importa (y qué no hace)

Para sistemas de secano del centro sur, un trigo que mantenga potencial en años con menos lluvia y picos de calor puede marcar diferencias en ingresos y seguridad de abastecimiento de harina. Ankén-INIA se diseñó exactamente para ese escenario, con adaptación geográfica explícita y comportamiento favorable bajo baja disponibilidad de agua. Aun así, conviene precisar límites: ninguna variedad “resuelve” por sí sola la megasequía ni compensa fallas severas de manejo de suelo, fertilidad o sanidad. La resiliencia genética se potencia con rotaciones, siembras oportunas, control de malezas y decisiones basadas en pronóstico agroclimático. Por el lado industrial, la orientación panadera facilita alinear la cadena trigo-harina-pan, pero se requerirá coordinación con molinos para capturar calidad. En síntesis, hablamos de un avance técnico tangible que reduce riesgo en campañas difíciles, no de una solución universal a todas las variabilidades climáticas.

Lo que viene: investigación abierta y transferencia al territorio

La agenda continúa en dos frentes: ciencia aplicada y transferencia. En ciencia, la UTalca y socios siguen afinando protocolos de fenómica de alta resolución para estrés combinado —calor y déficit hídrico— y explorando modelos predictivos que integran imágenes, clima y fisiología. En transferencia, INIA acostumbra convertir fichas y días de campo en recomendaciones prácticas con ventanas de siembra, densidades y umbrales de riesgo, además de nuevas validaciones por localidad. Es esperable que, si Ankén-INIA mantiene su performance, se incorporen más agricultores de secano a pilotos con seguimiento técnico. La clave estará en medir, publicar y corregir: series de rendimiento por comuna, perfiles de proteína, estabilidad panadera y comportamiento sanitario en temporadas con eventos extremos. Así se consolidan materiales: con datos reproducibles, acompañamiento técnico y decisiones informadas por cada zona productiva.

 

Fuente: INIA, Utalca

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