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Tierras raras y cobalto: tres proyectos en Chile buscan recuperar minerales críticos desde relavesdomingo, 13 de septiembre 2026
Tierras raras y cobalto: tres proyectos en Chile buscan recuperar minerales críticos desde relaves
Tierras raras y cobalto marcan tres proyectos I+D para recuperar minerales críticos desde relaves, con pilotos en terreno y 1.000 millones.
Nacional
Por: Yexika Montilla | 22 de enero 2026 | 12:48
Pie de foto: Foco de tres proyectos de I+D que buscarán recuperar cobalto y tierras raras con pilotos en condiciones reales y estándares de sostenibilidad.
Corfo adjudicó tres iniciativas de I+D para recuperar cobalto y elementos de tierras raras desde relaves y residuos mineros, con validación tecnológica en condiciones reales. El plan combina un consorcio de cobalto —que piloteará biolixiviación en la planta Biocobre de Pucobre, en Copiapó— y dos consorcios para tierras raras con rutas complementarias de exploración, extracción y separación. Los aportes I+D provienen del contrato Corfo–Albemarle y se suman contrapartes privadas. Horizonte: tres años de pilotaje, métricas de recuperación y evaluación tecnoeconómica.
El 14 de enero de 2026, Corfo adjudicó tres proyectos del programa “Desafíos de I+D para el Desarrollo Productivo Sostenible” para recuperar minerales críticos desde relaves y residuos mineros. La decisión amarra financiamiento público-privado y compromisos de pilotaje en terreno, con el objetivo de convertir pasivos en flujos de valor y abrir líneas de negocio ligadas a la transición energética. En Chile, los depósitos de relaves superan las 795 unidades y concentran más de 1.000 millones de toneladas de residuos con presencia de elementos críticos, un volumen que —bien gestionado— puede habilitar minería secundaria y economía circular. El anuncio sitúa a la biometalurgia y a la separación avanzada de tierras raras como vectores tecnológicos, y pide resultados en un plazo de tres años: validación operacional, calidad de producto y análisis de rentabilidad. Ese horizonte define la urgencia de ejecutar pilotos que prueben continuidad y costo por tonelada tratada.
La magnitud del desafío: relaves y residuos como fuente
El catastro de Sernageomin y la Agenda de Relaves 2025-2026 estiman 795 depósitos de relaves, con una distribución que prioriza la macrozona norte y una fracción relevante en condición inactiva o en abandono. En términos de masa acumulada, los residuos superan los 1.000 millones de toneladas, creando riesgos ambientales —por drenaje ácido y dispersión de metales— y, a la vez, oportunidades para recuperar trazas de cobalto y tierras raras presentes en matrices como relaves sulfurados o arcillas férricas. El giro de política pública ha sido explícito: pasar de “contener” a “valorizar” bajo estándares y pilotajes controlados, con plataformas públicas de datos, actualización normativa (DS 248) y mecanismos de reubicación/reprocesamiento. Ese marco, vigente desde 2025, conecta seguridad de depósitos con minería circular y es la pista por la que corren las nuevas validaciones tecnológicas que ahora financia Corfo.
Cómo se financiarán las iniciativas y qué corrige el anuncio
El paquete considera aportes de I+D asociados al contrato Corfo–Albemarle por el Salar de Atacama y contrapartes de los adjudicatarios. En cobalto, el proyecto liderado por la Universidad Andrés Bello (UNAB), junto a Pucobre, ENAMI y socios técnicos, recibe US$3,0 millones de Corfo más US$0,95 millones de contraparte, cifra que corrige versiones preliminares (no eran “US$95”). Para tierras raras, Corfo resolvió un esquema dual: NeoRe+ENAMI con US$4,0 millones de aporte y US$1.009.310 de contraparte; y CNP+ENAMI+CMP con US$3.985.000 de aporte y US$1.254.951 de contraparte. La lógica de portafolio reduce el riesgo de depender de una sola ruta de proceso y acelera transferencia industrial: un consorcio explora y empuja tecnologías emergentes; el otro valida con infraestructura de pilotaje y experiencia operativa. La combinación favorece métricas comparables y lecciones compartidas en un horizonte sincronizado.
Cobalto: biolixiviación “Cobalto Verde” y validación semiindustrial
El proyecto de cobalto —“Cobalto Sostenible”, con base en el know-how de Cobalto Verde— buscará diseñar y validar un proceso biometalúrgico para recuperar cobalto desde relaves sulfurados mediante microorganismos optimizados, con menor consumo hídrico y energético frente a rutas convencionales. El piloto se montará en Biocobre (Pucobre), en Copiapó (Región de Atacama), para ensayar continuidad operacional, estabilidad de parámetros y calidad de producto intermedio, además de modelar balance metalúrgico y curvas de aprendizaje. La hoja de ruta incluye estudios tecnoeconómicos (capex/opex por tonelada tratada, sensibilidad a leyes y granulometría) y evaluación ambiental con protocolos de monitoreo y remediación. “Validar en terreno nuestra tecnología… como alternativa económicamente viable”, dijo el equipo de UNAB, que comprometió US$950 mil de contraparte junto a Pucobre y aliados. El despliegue tomará tres años con hitos de escalamiento y gobernanza de riesgos.
Tierras raras (I): NeoRe y la exploración-separación de base
En tierras raras, el consorcio NeoRe (con ENAMI) abordará la identificación de fuentes (arcillas, relaves, residuos industriales) y el desarrollo de extracción y separación en laboratorio y piloto, con estándares de sostenibilidad. El foco: mapeo de contenidos (REEs ligeras y pesadas), pre-tratamientos (aglomeración, deslamado), selección de lixiviantes y diseño de esquemas de separación (por solventes, intercambio iónico o alternativas emergentes). Este frente, más exploratorio, busca generar curvas de recuperación y pureza, definir requerimientos de insumos por unidad de REE y entregar “productos” con especificación industrial (p. ej., carbonatos/oxalatos). La contraparte supera el US$1,0 millón y el aporte I+D es de US$4,0 millones. La trazabilidad de datos —amarrada a criterios de economía circular— será clave para que los resultados alimenten decisiones de inversión en etapas de demostración.
Tierras raras (II): CNP, validación aplicada y piloto con industria
El CNP, junto a ENAMI y CMP, ejecutará una ruta de validación aplicada que prioriza pilotaje y transferencia industrial. El mandato es diseñar y montar una planta piloto para corroborar continuidad, estabilidad y calidad de productos, con aportes I+D por US$3,985 millones y contraparte por US$1,255 millones. La agenda incluye pruebas con relaves y minerales de la franja férrica del norte, benchmarking de etapas de separación, y control de consumo de reactivos y energía por unidad de REE recuperada. Esta línea se apoya en capacidades de universidades (UC y U. de Chile) y en la experiencia del CNP en extracción directa de litio, lo que permite compartir metodologías de pilotaje y escalamiento. El diseño de KPI permitirá comparar rutas y ajustar trade-offs entre recuperación y pureza, acelerando decisiones de inversión.
Qué resultados se exigen en tres años y cómo medirlos
Los tres proyectos comparten un set de entregables medibles: (a) caracterización y cuantificación de fuentes con presencia de tierras raras y cobalto en materiales secundarios; (b) rutas de proceso con metas de recuperación (%), consumo de insumos (ácidos, bases, extractantes) y energía; (c) validación piloto/semiindustrial para probar continuidad operacional (horas de corrida estable, tasas de disponibilidad), estabilidad del proceso y calidad de producto (ley, impurezas); (d) evaluación tecnoeconómica (capex/opex, sensibilidad a variabilidad del feed y costos logísticos); y (e) evaluación ambiental con protocolos de control, remediación y monitoreo. El valor público: crear data comparables en condiciones reales, reducir incertidumbre para inversión y habilitar transferencia industrial con contrapartes del sector. Es, además, una prueba de política: ligar I+D aplicada a metas de economía circular minera.
Política pública y hoja de ruta: la Agenda de Relaves 2025-2026
La adjudicación se alinea con la Agenda de Relaves 2025-2026, que actualiza normas (DS 248), crea plataformas de datos, promueve reubicación y reprocesamiento de depósitos, y define siete acciones en tres líneas de trabajo: evaluación y visualización de información; incentivos para relaves abandonados; y programas de reprocesamiento y reutilización. La Agenda, lanzada en 2025, fija el estándar para que los pilotos convivan con mejores prácticas de gestión de riesgos y protección de comunidades, y con una visión de minería más responsable y habilitada para la transición energética. Si los tres proyectos logran demostrar continuidad y calidad con costos competitivos, el país avanzará desde la contención del pasivo hacia la valorización regulada con trazabilidad y verificación independiente, requisito para atraer capital de demostración.
Fuente: País Circular, Voces Mineras, UNAB


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