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Supermercados europeos se niegan a vender carne del Mercosur pese al acuerdo con la UElunes, 14 de septiembre 2026
Supermercados europeos se niegan a vender carne del Mercosur pese al acuerdo con la UE
Carne del Mercosur queda fuera de grandes supermercados europeos pese al acuerdo UE-Mercosur; denuncian competencia desleal y riesgos sanitarios.
Economía Internacional
Por: Yexika Montilla | 14 de enero 2026 | 23:21
Pie de foto: El sector denuncia “competencia desleal” por pesticidas vetados en la UE y teme presión a los precios si aumentan las importaciones.
Intermarché, Carrefour, Leclerc y Système U anticipan que no comercializarán carne sudamericana aunque la UE rubrique el acuerdo con Mercosur el sábado 17 de enero de 2026 en Asunción. Agricultores denuncian “competencia desleal” y Francia ya prohibió importar alimentos con residuos de pesticidas vetados en la UE. Bruselas, por su parte, promete +50% de auditorías a países terceros en dos años para reforzar controles.
Tras 25 años de negociaciones, la Unión Europea y Mercosur firmarán el sábado 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, el Acuerdo de Asociación UE–Mercosur y un Acuerdo Comercial Interino que habilita su aplicación provisional mientras avanzan los procesos internos. El acto contará con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. De acuerdo con el calendario oficial, la ceremonia comenzará a las 13:00 hora local y sigue a la decisión del Consejo del 9 de enero que autorizó la firma. La entrada en vigor plena requerirá pasos adicionales, incluidos los del Parlamento Europeo; aun así, la firma marca el hito político-comercial más relevante entre ambos bloques en décadas, con efectos graduales en aranceles, cuotas y normas sanitarias que seguirán un cronograma pactado. [2]
Quiénes dicen “no” en la góndola y por qué
El frente más visible del rechazo no surge de los ministerios, sino de las cadenas de gran distribución. Thierry Cotillard, presidente de Les Mousquetaires (Intermarché y Netto), zanjó la postura en Franceinfo: “No compraremos esos productos”, y aseguró que Carrefour, Système U y Leclerc sostienen la misma línea, en apoyo a los agricultores franceses preocupados por estándares y precios. En paralelo, Alexandre Bompard, CEO de Carrefour, afirmó en BFM TV que el impacto del acuerdo sería “limitado” porque el grupo se abastece “casi exclusivamente, o incluso exclusivamente, de productos franceses”; detalló que el 100% de la avicultura, el 97% de la carne vacuna y el 100% de la porcina que vende en Francia es de origen nacional. Las declaraciones, reiteradas por directivos de Système U y E.Leclerc, apuntan a blindar el aprovisionamiento local y a enviar una señal política al negociador europeo.
Qué temen los agricultores: aranceles, cupos y precios
El núcleo del temor es que una apertura desordenada deprima precios internos. El texto UE–Mercosur no liberaliza totalmente la carne vacuna: establece una cuota de 99.000 toneladas/año con arancel del 7,5%, fraccionada en 55% carne fresca y 45% congelada; según fichas oficiales, equivale a ~1,5% de la producción europea y es menos de la mitad de las importaciones actuales desde Mercosur. En aves y azúcar también habrá cupos escalonados con límites y salvaguardas. Para productores que ya operan con costes altos, incluso ese volumen “acotado” puede tensionar márgenes en sectores sensibles (vacuno y aviar), sobre todo si las nuevas cuotas coinciden con ciclos de sobreoferta o caída del consumo. La Comisión sostiene que los mecanismos de salvaguardia y la gradualidad amortiguan el shock y que el comercio adicional es gestionable frente al tamaño del mercado europeo.
Pesticidas, normas y controles: qué cambia de verdad
En el frente sanitario y medioambiental, hay dos movimientos paralelos. Francia publicó un decreto que suspende la importación y venta de alimentos con residuos de cinco sustancias prohibidas en la UE —entre otras, mancozeb, glufosinato, tiofanato-metilo, carbendazim y benomilo—, medida presentada para frenar la “competencia desleal” en vísperas del acuerdo. En paralelo, la Comisión Europea anunció un refuerzo del sistema de control oficial: +50% de auditorías a países no UE en los próximos dos años, con más inspecciones en Puestos de Control Fronterizo (+33%) y vigilancia reforzada a productos/países con antecedentes de incumplimiento. Además, el Parlamento Europeo había rechazado en 2024 decisiones que relajaban tolerancias de residuos para varias sustancias —entre ellas benomilo, carbendazim y tiofanato-metilo— en productos importados, consolidando una línea más estricta.
Decisión empresarial vs. marco legal: ¿pueden negarse a vender?
El acuerdo comercial fija condiciones de acceso al mercado y no obliga a las cadenas a referenciar productos concretos: los distribuidores conservan libertad contractual para decidir su surtido y fijar políticas de compra si cumplen la ley de competencia y no incurren en prácticas discriminatorias ilícitas. En la práctica, un supermercado puede optar por no importar determinados rubros —por reputación, estrategia o apoyo a proveedores locales—, siempre que los requisitos europeos de no discriminación y seguridad alimentaria se respeten. Por eso, el “no” de los retailers no bloquea el acuerdo ni impide que importadores/industria abastezcan si hay demanda y cumplimiento normativo. A la vez, la presión pública y las cláusulas de origen/etiquetado (p. ej., Origin’Info en Francia) vuelven más visibles las procedencias y reducen el incentivo de las cadenas a incorporar carne extra-UE mientras persista el clima social adverso.
Impacto en góndola: corto y mediano plazo
En el corto plazo, el efecto en supermercados franceses parece restringido por la decisión de las principales cadenas de mantener su sourcing nacional en carnes frescas; el grueso del impacto se trasladará a industria alimentaria, canales profesionales y minoristas independientes que sí operan con importaciones. En el mediano plazo, el ajuste dependerá de tres variables:
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La velocidad del desarme arancelario y del despliegue de cupos.
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La exigencia sanitaria efectiva de la UE (auditorías, rechazos de lotes, frecuencias de control).
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La aceptación del consumidor frente a etiquetas de origen, precio/calidad y huella ambiental.
La Comisión argumenta que las cuotas son pequeñas respecto al consumo total y que las salvaguardas permiten frenar importaciones si se acredita daño grave; los agricultores replican que, en mercados estrechos y con costes en alza, el margen para absorber oferta extra es mínimo.
Política y próximas fechas
La firma del 17 de enero de 2026 se produce en medio de movilizaciones agrarias y tensiones políticas; incluso se registraron iniciativas parlamentarias para censurar a la presidenta de la Comisión por el rumbo del acuerdo. Aun con resistencias —Francia y otros socios expresaron objeciones—, el pacto avanzó por mayoría cualificada y ahora entra en fase de ratificación y aplicación provisional de los capítulos comerciales, según defina la arquitectura jurídica acordada. Próximos pasos: publicación en el Diario Oficial, ajustes regulatorios y activación de comités mixtos para monitorear sostenibilidad, sanidad y contingentes. En el terreno, el termómetro será el flujo real de importaciones bajo cuota, las auditorías a países exportadores y la reacción de cadenas e industria ante una oferta adicional que no necesariamente aterrizará en las góndolas más visibles.
Fuente: Consejo Europeo


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