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Startup suiza convierte 8.000 L/día de orina en fertilizante sin olor en 10 días

domingo, 13 de septiembre 2026

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Startup suiza convierte 8.000 L/día de orina en fertilizante sin olor en 10 días

El fertilizante a partir de orina logra certificación europea: 8.000 L diarios tratados sin olor en solo 10 días.

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Innovación/Medio Ambiente

Por: Yexika Montilla | 17 de diciembre 2025 | 13:40

Startup suiza convierte 8.000 L/día de orina en fertilizante sin olor en 10 días

Una tecnología desarrollada en Suiza estabiliza biológicamente la orina, elimina microcontaminantes y la convierte en Aurin, un fertilizante certificado en Europa. El sistema —inspirado en la investigación espacial y probado en ciudades— trata 8.000 litros diarios y completa el proceso en 5–10 días, abriendo la puerta a saneamiento descentralizado y economía circular urbana .

La suiza VunaNexus, vinculada al Instituto Eawag, integra inodoros separadores, biorreactores y columnas de carbón activado para transformar orina en un fertilizante líquido estable. La empresa reporta 8.000 litros tratados al día y un tren de proceso que incluye nitrificación (para eliminar olor), filtración de microcontaminantes, pasteurización y concentración por destilación. La línea genera dos salidas: agua destilada reutilizable y Aurin, fertilizante con homologación en Suiza y autorizaciones también en Liechtenstein y Austria. La automatización permite operación remota con bajo mantenimiento, lo que habilita su instalación en edificios, barrios y eventos, acercando el tratamiento a la fuente y evitando mezclar un residuo de alto impacto con grandes volúmenes de agua de red.

El “principio del 1%”: por qué separar la orina en el origen cambia las cuentas

En el volumen total de las aguas residuales domésticas, la orina representa ≈1%, pero concentra ≈80% del nitrógeno y ≈50% del fósforo, además de buena parte de los fármacos excretados. Esa asimetría explica la ineficiencia de diluir primero y gastar energía después para retirar nutrientes y trazas. Separar la orina en el inodoro —con equipos “no-mix” o diseños por capilaridad— desplaza la carga al punto donde es más barata y eficaz de tratar. Revisiones recientes confirman esas proporciones y abonan el caso para modelos descentralizados que recuperan nutrientes y reducen emisiones, alineados con objetivos de economía circular y ODS hídricos. En términos operativos, tratar el 1% correcto descomprime la estación depuradora y habilita una cadena de valor local de fertilizantes regenerativos.

Adiós al olor: la estabilización biológica que hace usable el sistema

El mayor freno cultural a recolectar orina en edificios es el olor a amoníaco. La respuesta técnica es la nitrificación controlada: en un biorreactor, bacterias oxidan el amonio a nitrato, una forma inodora y estable, evitando emisiones y cristalizaciones. Esa estabilización, monitorizada con sensores específicos (p. ej., nitrito) y control automático, permite operar con orinas concentradas sin generar molestias. Una vez estabilizada, la corriente pasa por carbones activados para retirar farmacéuticos y otros microcontaminantes, sin pérdida relevante de nutrientes, y culmina con pasteurización y destilación para concentrar y asegurar inocuidad. Este encadenamiento de etapas, documentado por Eawag y pares académicos, convierte un efluente problemático en insumo agrícola trazable, apto para comercialización.

Del espacio a la ciudad: la inspiración MELiSSA de la ESA

La idea de cerrar ciclos en entornos aislados —naves o bases— impulsó a la ESA a crear MELiSSA, un programa que estudia bioprocesos regenerativos. En ese marco, la agencia colaboró con Eawag/Vuna en sistemas de nitrificación de orina y recuperación de nutrientes. Ese conocimiento “espacial” aterriza hoy en contextos urbanos: módulos compactos, sensores para balancear caldos biológicos y cadenas de tratamiento que maximizan la recuperación de N y P con consumos ajustados. El puente no es retórico: documentos de la ESA describen la cooperación y el foco en orina separada en origen, mientras que la propia startup detalla tiempos de proceso de 5–10 días y automatización integral, rasgos consistentes con la lógica de hábitats cerrados aplicada a edificios y recintos en la Tierra.

El negocio detrás del “casi gratis”: pagar por tratar para vender fertilizante

Hoy, producir un litro de fertilizante a partir de orina puede parecer caro frente a nitrogenados sintéticos. Pero ese cálculo omite que las EDAR son centros de coste: si un módulo descentralizado recibe remuneración por el servicio de tratamiento (equivalente al que presta una planta convencional), el fertilizante pasa a ser subproducto con precio casi nulo. Estudios recientes simulan configuraciones con desvío de orina y muestran reducciones de energía y huella climática del sistema combinado, además de menores insumos químicos y mejor desempeño en nitrógeno. En paralelo, el producto Aurin ya dispone de aprobación oficial y canales minoristas, señal de demanda incipiente, mientras los módulos urbanos evitan transporte y pérdidas de nutrientes, y convierten CAPEX/OPEX de saneamiento en ingreso agrícola local.

La pieza oculta: un inodoro que separa sin pedir esfuerzo al usuario

La viabilidad cotidiana depende del detalle menos glamuroso: el inodoro. Los diseños iniciales exigían al usuario cambios de hábito y fallaban en adopción. La nueva generación separa la orina de forma invisible, por geometría y capilaridad, sin piezas móviles ni instrucciones. Con esa interfaz, la cadena logística se simplifica: tuberías delgadas conducen orina a un biorreactor compacto en sala técnica; el resto del efluente doméstico sigue a la red. La separación limpia desde el baño concentra nutrientes donde son útiles y evita arrastrar 1–2% del caudal total que acarrea ≈50% del fósforo y ≈80% del nitrógeno. El resultado: menos aireación, menos químicos en la planta y una corriente de alto valor lista para estabilizar y convertir en fertilizante certificado.

Microcontaminantes: por qué la orina tratada pide menos carbón activado

Las trazas farmacéuticas se adsorben eficazmente en carbón activado; hacerlo después de nitrificar mejora el rendimiento y protege el nutriente. Experimentos con GAC/PAC en corrientes de orina estabilizada muestran altas remociones con baja demanda energética y menor consumo de carbón por persona que en efluentes municipales, porque el volumen es ínfimo y la matriz orgánica ya está depurada. Estudios 2023–2024 refuerzan que colectar y tratar la orina optimiza la recuperación de nutrientes y la retirada de microcontaminantes, con columnas que no se colmatan cuando se degrada previamente la materia fácilmente biodegradable. En términos de planta, eso significa menos toneladas de carbón por la misma masa de compuestos retirados, un vector adicional para bajar costos y huella.

Regulación y certificaciones: Aurin, un precedente para escalar

El fertilizante Aurin —desarrollado en el ecosistema Eawag/Vuna— cuenta desde 2018 con aprobación del FOAG suizo para cultivos comestibles y ha sido autorizado también en Liechtenstein (2019) y Austria (2022). La propia FOAG establece el régimen de homologación de fertilizantes, y Eawag/Vuna documenta el hito regulatorio con cronología y uso desde 2016. Hay comercios europeos que ya lo venden como “primer fertilizante de orina con aprobación completa” (afirmación de fabricante/comercios; fuente única), señal de normalización del producto en el mercado minorista. Para ayuntamientos y promotores, ese marco reduce incertidumbre y facilita pilotos urbanos, mientras la investigación académica sobre separación en origen se consolida como vía para cumplir metas de circularidad y reducción de emisiones.

Lo que viene: edificios que devuelven nutrientes al suelo

La escena posible es familiar: un edificio que separa orina sin fricción, la estabiliza en sala técnica y embotella fertilizante para jardines, parques o agricultores periurbanos; todo en 10 días o menos. En paralelo, la EDAR recibe menos nitrógeno y menos microcontaminantes y reduce aireación e insumos. Con precios del fósforo volátiles y riesgos de suministro, el reciclaje local añade resiliencia, ahorra agua, evita emisiones y cierra ciclos que hoy se pierden por la tubería. La experiencia de VunaNexus y la literatura científica sugieren que pasar de pilotos a barrios y recintos (campus, estadios, ferias) es más cuestión de voluntad regulatoria y tarifaria que de ciencia: la tecnología ya demostró que el “1% correcto” basta para reescribir el saneamiento urbano.

Fuente: PopSci, VunaNexus, RSC, Source separation & energy, FOAG, Eawag

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