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Spray español activa receptores del ABA y mejora la tolerancia del tomate a la sequíamiércoles, 16 de septiembre 2026
Spray español activa receptores del ABA y mejora la tolerancia del tomate a la sequía
Investigadores del CSIC y la UPV desarrollan iCB, spray que activa receptores del ABA y protege tomates frente a sequía.
Ciencia y Tecnología
Por: Yexika Montilla | 09 de diciembre 2025 | 18:28
Pie de foto: El agonista del ABA reduce la pérdida de agua y acelera la recuperación fotosintética tras el riego de rescate.
Investigadores del CSIC y la UPV, con GalChimia, diseñaron iCB, una molécula aplicada en spray que activa receptores del ácido abscísico (ABA) y mejora la respuesta a la sequía en tomate sin frenar la fotosíntesis. El estudio se publicó en Molecular Plant el 1 de septiembre de 2025 (Epub 25 de julio) con DOI 10.1016/j.molp.2025.07.014, y los resultados han sido patentados en colaboración con la industria. Los ensayos preliminares sugieren potencial en trigo y vid, abriendo una vía práctica para explotaciones con déficit hídrico.
El equipo del IBMCP (CSIC-UPV) y del IQF-CSIC presentó en Molecular Plant una investigación sobre iCB (cianobactina invertida), un agonista de receptores ABA optimizado mediante cristalografía de rayos X y “scaffold-merging”. El paper, firmado por Mar Bono y colaboradores, se publicó en vol. 18(9):1526-1548 con DOI 10.1016/j.molp.2025.07.014. Según el resumen, iCB activa subfamilias II y III de receptores a bajas concentraciones nanomolares y subfamilia I a concentraciones algo mayores, ampliando el espectro respecto a compuestos previos. Además de modular la transpiración, el trabajo describe protección del fotosistema II y mejor recuperación de la fotosíntesis tras déficit hídrico prolongado. La nota de prensa del CSIC, fechada en Valencia, 11 de septiembre de 2025, confirma la aplicación foliar en tomate y la titularidad de patente compartida.
Cómo funciona iCB: de la señal hormonal a la hoja del cultivo
El ABA es la hormona que regula el cierre estomático ante la falta de agua. iCB no es ABA; es un agonista que se une a receptores PYR/PYL/RCAR para “encender” a demanda la misma ruta, pero con afinidad y selectividad mejoradas. El estudio aporta insights estructurales que explican por qué iCB alcanza más receptores que otros agonistas como opabactina o iSB09, lo que se traduce en una respuesta más amplia, también en raíces (hidrotropismo y protección radicular). A nivel de expresión génica, iCB induce una firma similar al ABA e incrementa osmoprotectores como prolina y rafinosa, plausibles responsables de la rápida recuperación post-estrés. En términos prácticos, todo esto permite reducir la pérdida de agua sin penalizar la capacidad de seguir fijando CO₂ cuando vuelve el riego.
Resultados en tomate (y señales en trigo y vid)
En tomate, la aplicación foliar de iCB mostró resistencia a sequía severa y recuperación de la fotosíntesis tras el estrés, de acuerdo con el artículo y la comunicación institucional. En materiales suplementarios del estudio se detalla que el rociado con 50 μM de iCB protegió plantas frente al déficit hídrico, redujo la pérdida de agua y sostuvo la asimilación tras la rehidratación. La nota del CSIC añade estudios preliminares en trigo y vid, compatibles con la hipótesis de un alcance multiespecie gracias a la activación de tres subfamilias de receptores ABA. Aunque faltan métricas de rendimiento por planta en campo, los datos de cámara/invernadero y el perfil fotosintético apuntan a beneficios agronómicos en escenarios de riego limitado, sin necesidad de modificación genética.
Seguridad, dosis y aplicación foliar
El protocolo experimental reporta aplicaciones foliares en hoja con iCB y evidencia de baja penalización sobre la fotosíntesis tras el estrés, un punto crítico frente al uso de ABA exógeno, cuya semivida corta y efectos transitorios han limitado su aplicación en campo. La suplementaria del paper muestra 50 μM como dosis de referencia en tomate; sin embargo, todavía no hay una etiqueta con posología comercial, frecuencia, compatibilidades o intervalos de seguridad. Es esperable que la formulación evolucione con el escalado y que los ensayos multisitio determinen ventanas de uso por cultivo, estadio fenológico y condiciones ambientales. Hasta entonces, la traslación a parcela requiere validaciones reguladas y guías de buenas prácticas que acompañen a la patente.
Patente y transferencia tecnológica
El CSIC confirma que iCB está protegida por patente con titularidad compartida entre la empresa GalChimia, el propio CSIC y la UPV. Medios especializados y agrícolas recogen el mismo extremo, señalando que el consorcio explora colaboraciones con la Universidad de Santiago de Compostela y Tartu (Estonia). La protección intelectual favorece una ruta de transferencia hacia bioestimulantes/antitranspirantes compatibles con agricultura convencional, evitando las barreras regulatorias de OGM. El foco ahora pasa por formulación, registro y licencias que faciliten el acceso de cooperativas y productores, especialmente en zonas semiáridas donde el riego suplementario es limitado o costoso. La comunicación institucional no detalla el número de solicitud; cuando esté disponible, permitirá trazar la familia de patentes y su cobertura geográfica.
Ventajas frente a ABA exógeno y frente a edición genética
La edición genética ha mostrado mejoras de tolerancia, pero afronta costes, tiempos regulatorios y barreras de aceptación en muchos mercados. Frente a eso, iCB actúa desde fuera, como agonista que amplía receptores y prolonga la señal de ABA sin alterar el genoma. En paralelo, frente a aplicaciones de ABA (semivida corta, respuestas fugaces), los agonistas de receptor permiten una modulación más duradera y selectiva sobre las vías estomáticas y radiculares, algo ya observado con predecesores como iSB09 en tomate bajo estrés. Esta estrategia puede convivir con técnicas de riego deficitario controlado, pero ofrece margen donde el agua es el cuello de botella o el clima vuelve impredecibles las ventanas de riego.
Límites del estudio y próximos pasos
Como ocurre con cualquier avance de biología estructural aplicado al campo, el salto de cámara/invernadero a ensayos multisitio con rendimiento y calidad comercial es el paso decisivo. Falta conocer persistencia de la señal en parcelas reales, interacciones con calor extremo, salinidad u otras estreses combinados, y el perfil de compatibilidad con fitosanitarios y nutricionales. También será clave reportar coste por hectárea, número de pasadas, momento fenológico óptimo y umbrales de respuesta por cultivar. Los autores destacan que iCB amplía la activación a tres subfamilias de receptores y protege la recuperación fotosintética; el siguiente nivel es demostrar consistencia en rendimiento y uso eficiente del agua (WUE), con protocolos que los productores puedan repetir y auditar.
Qué significa para las zonas agrícolas con falta de agua
Para zonas mediterráneas, semiáridas o con restricciones de riego, un spray que reduzca transpiración y sostenga la fotosíntesis puede convertirse en una herramienta de manejo complementaria al riego y a la selección varietal. Si las licencias y el registro avanzan, iCB podría integrarse en programas de sequía junto a sensores de humedad de suelo, coberturas y mejoras de suelo. “Los resultados son espectaculares”, resumió Armando Albert al presentar la investigación, subrayando que en casos extremos la molécula “permitiría la supervivencia hasta que se restaure el riego”; la frase ilustra el valor operacional del compuesto, aunque el mercado demandará etiquetas claras y economía por hectárea antes de la adopción masiva.
Fuente: Molecular Plant, Cell, CSIC, HortiDaily, UPV, ResearchGate


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