Inicio

>

Actualidad

>

Nacional

>

SAG autosuspende certificación de exportaciones avícolas tras caso de influenza aviar en plantel industrial

miércoles, 16 de septiembre 2026

Actualidad

Compartir en:

SAG autosuspende certificación de exportaciones avícolas tras caso de influenza aviar en plantel industrial

Influenza aviar en Chile obliga al SAG a suspender exportaciones; caso en Talagante tensiona industria pese a suministro interno asegurado.

Agregar Agroconectados en
Agrega Agroconectados como tu fuente favorita de noticias en Google.

Nacional

Por: Yexika Montilla | 26 de marzo 2026 | 16:52

SAG autosuspende certificación de exportaciones avícolas tras caso de influenza aviar en plantel industrial

Pie de foto: Tras la detección de influenza aviar en un plantel industrial de la RM, el SAG activó protocolos sanitarios y suspendió la certificación para exportaciones avícolas.

El Servicio Agrícola y Ganadero confirmó el 25 de marzo de 2026 el primer caso positivo de influenza aviar en aves de postura de un plantel industrial de la Región Metropolitana. En su nota oficial, el organismo ubica el establecimiento en Talagante y señala que, conforme a normas internacionales, Chile autosuspendió la certificación sanitaria para exportar productos avícolas. El SAG añadió que el abastecimiento interno de carne de ave y huevos está asegurado, mientras se activan protocolos de contención y se inician gestiones para reabrir mercados.

La señal llegó desde el propio regulador y alteró, en cuestión de horas, una cadena que depende de la certificación sanitaria para operar fuera de Chile. El SAG informó la detección del primer caso de influenza aviar en aves de postura de un plantel industrial de la Región Metropolitana y activó de inmediato los protocolos para contener y erradicar el foco. La novedad no fue solo sanitaria. También fue comercial: sin certificado emitido por la autoridad, los productos avícolas no pueden salir del país, por lo que la autosuspensión anunciada por Chile impacta de forma directa en los envíos mientras dure la emergencia. El punto sensible es que se trata de una instalación industrial, no de un caso aislado en fauna silvestre o traspatio, y eso obliga a redoblar medidas de bioseguridad, trazabilidad y negociación externa en un momento en que la vigilancia ya venía intensificada desde inicios de marzo.

Por qué la medida golpea primero a las exportaciones y no al consumo local

La fórmula usada por la autoridad importa porque define el alcance de la crisis. El SAG no habló solo de un brote, sino de la autosuspensión de la certificación de exportaciones de todo tipo de productos avícolas, una decisión alineada con reglas sanitarias internacionales y con el deber de notificar a la Organización Mundial de Sanidad Animal. En la práctica, eso significa que el comercio exterior queda condicionado a la validación sanitaria de cada mercado y a la rapidez con que Chile logre demostrar control del evento. Al mismo tiempo, el organismo buscó contener la inquietud doméstica con un mensaje claro: el abastecimiento interno de carne de ave y huevos está asegurado. La distinción es relevante porque una cosa es la restricción comercial para exportar y otra, distinta, la disponibilidad de alimentos en el mercado local, donde el SAG asegura continuidad de suministro y seguimiento permanente del evento.

La carrera diplomática y técnica para reabrir mercados

Con el caso ya notificado a la OMSA, el siguiente movimiento no ocurre solo en laboratorios o predios, sino también en oficinas técnicas y agregadurías agrícolas. El SAG informó que iniciará gestiones en los principales destinos de los productos avícolas chilenos para evaluar la reapertura de la certificación en el menor plazo posible. Allí aparecen dos velocidades. La primera corresponde a los países con acuerdos de zonificación zoosanitaria, entre ellos Estados Unidos, Canadá, México, Colombia y Reino Unido, donde existe una base técnica para discutir restricciones acotadas por territorio en vez de cierres absolutos. La segunda se juega mercado por mercado, con análisis individual y plazos menos previsibles. Esa diferencia puede marcar el costo económico del episodio, porque una reapertura segmentada reduce daño comercial y evita que un foco localizado termine paralizando por completo relaciones sanitarias que suelen tomar años en construirse y semanas o meses en recomponerse.

El brote no nació en este plantel: venía avanzando desde marzo

El episodio industrial aparece como el punto más sensible de una secuencia que ya había encendido alertas en varias regiones. El 4 de marzo de 2026, el SAG confirmó la presencia de influenza aviar de alta patogenicidad H5N1 en aves silvestres del humedal El Yali, en la Región de Valparaíso, tras una denuncia por mortandad de cisnes coscoroba. Después vinieron nuevas detecciones en aves silvestres y de traspatio, y el propio servicio ha ido reportando casos en Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule y La Araucanía, además de referencias a afectación en Magallanes en la comunicación oficial sobre el evento industrial. Ese encadenamiento explica por qué la Mesa Técnica de Influenza Aviar, liderada por Senapred y con participación de otros organismos públicos, ya estaba operando antes del anuncio de esta semana. El plantel industrial, en ese contexto, no abre la crisis, pero sí la lleva a una fase más compleja por su impacto productivo y exportador.

Qué dice la evidencia sobre riesgo para las personas y qué viene ahora

La Organización Mundial de Sanidad Animal señala que no existe evidencia de que el consumo de carne de ave o huevos transmita el virus de influenza aviar a humanos, aunque recomienda que animales sacrificados como parte de medidas de control no entren a la cadena alimentaria. La OMS, por su parte, insiste en prácticas generales de seguridad alimentaria: manipulación higiénica, cocción adecuada de huevos y carnes, lavado de manos y evitar contacto con animales enfermos o muertos. En Chile, el SAG viene reforzando además medidas de bioseguridad en tenedores de aves: mantener gallineros protegidos, impedir contacto con aves silvestres y denunciar signos sospechosos. El mensaje de fondo, entonces, es doble: no hay una alerta de desabastecimiento inmediato, pero sí una fase crítica de control sanitario cuya eficacia definirá la velocidad con que el país recupere su normalidad exportadora.

Preguntas Frecuentes

Fuente: SAG, WOAH, OMS

Lo Nuevo