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Reproducción del arándano en NEA: científicos argentinos definen 7 estadios florales en SHBmartes, 15 de septiembre 2026
Reproducción del arándano en NEA: científicos argentinos definen 7 estadios florales en SHB
CONICET, INTA y UNNE crean escala floral del arándano NEA: 7 fases clave para mejorar cuajado y calidad bajo estrés térmico.
Frutícola
Por: Yexika Montilla | 23 de diciembre 2025 | 12:02
Pie de foto: Equipo de IBONE (CONICET–UNNE) e INTA Concordia registra el desarrollo del polen en el cultivar Emerald. El estudio describe siete estadios florales y brinda una guía práctica para mejorar el cuajado en el NEA.
Un equipo de CONICET, INTA y UNNE describió la anatomía reproductiva del arándano (Vaccinium corymbosum) en los cultivares Southern Highbush Emerald y Snowchaser —producidos en Corrientes y Entre Ríos— y estableció una escala de siete estadios florales que vincula rasgos externos del botón con procesos citológicos internos, una base práctica para mejorar cuajado y calidad de semilla en ambientes con estrés térmico.
En el Nordeste Argentino (NEA), la producción temprana de arándano se apoya en cultivares Southern Highbush adaptados a bajos requerimientos de frío, como Emerald y Snowchaser. Un equipo de IBONE (CONICET–UNNE), INTA Concordia y la Facultad de Ciencias Agrarias (UNNE) publicó un conjunto de resultados que detalla, por primera vez para estos materiales, la anatomía reproductiva y su cronología, conectando morfología externa de los botones florales con eventos internos de embriología y desarrollo del polen. La investigadora Ana María González, directora de IBONE, lo resumió con claridad: “Estos estudios son fundamentales para el desarrollo productivo” —una síntesis que ayuda a explicar su impacto directo en manejo de floración, polinización y rendimientos. La oportunidad económica se refuerza porque Argentina concentra cosecha y exportaciones en septiembre y octubre, una ventana de mayor precio y baja competencia regional.
Metodología resumida y la escala de 7 estadios florales
El núcleo del trabajo fue construir una escala práctica de siete estadios florales que permite, en campo o laboratorio, ubicar con precisión el momento de cada órgano reproductivo. Para hacerlo, el equipo asoció características visibles del botón —tamaño, color y exposición de estructuras— con procesos citológicos como esporogénesis, gametogénesis, maduración del polen y desarrollo del saco embrionario. Esta correlación aporta una “llave de lectura” que traduce la anatomía interna a señales fenológicas observables, reduciendo la incertidumbre al programar cruzamientos, optimizar la polinización —manual o con polinizadores— y decidir labores sensibles como raleo, riego antihelada o protección frente a golpes de calor primaverales. La escala, además, estandariza criterios entre técnicos y productores, algo valioso cuando se comparan lotes, fechas o manejos en Concordia (Entre Ríos) y Bella Vista (Corrientes).
Resultados clave: embriología y polen en Emerald y Snowchaser
Los autores reportan ontogenia de anteras y desarrollo del polen alineados con cada estadio, lo que permite identificar ventanas de máxima viabilidad polínica y receptividad estigmática con un margen operacional suficiente para planificar trabajos a escala predial. En términos prácticos, esa sincronización favorece el cuajado del fruto y repercute en calidad de semilla, dos variables que condicionan calibre, firmeza y uniformidad de cosecha en primicias del NEA. La novedad es doble: no había descripciones equivalentes para Emerald y Snowchaser y, al mismo tiempo, el enfoque se diseñó para trasladarse a la finca, con fotografías y descriptores simples que permiten a los equipos de campo “leer” el estado floral sin equipamiento complejo. Así, el trabajo aporta una base reproducible para ensayos de compatibilidad polínica y para ajustar calendarios de manejo según el cultivar.
Contexto NEA: productividad y estrés ambiental
El NEA combina primaveras templadas, inviernos cortos y sistemas ya maduros; esa conjunción explica que allí se logren productividades hasta 50% superiores al promedio nacional, una brecha sostenida en series oficiales y diagnósticos sectoriales. En ese marco, la reproducción es el “cuello de botella” más sensible a las anomalías térmicas: heladas tardías, olas de calor y oscilaciones diarias que descalzan la coincidencia entre polen viable y estigma receptivo. La escala de estadios funciona como semáforo fenológico para reducir riesgos: si se adelanta una ola cálida, se ajusta riego y sombra; si se prevé un descenso brusco, se reorganizan coberturas o riegos antihelada en los momentos críticos de organogénesis. El beneficio esperado es menos fallas de cuajado y una distribución de calibre más estable en las primeras pasadas de cosecha.
Implicancias productivas: selección, fenología y manejo de floración
Traducido al día a día, identificar con precisión el estadio floral permite ordenar la agenda: planificar la presencia de polinizadores, programar polinización dirigida si corresponde, evitar labores agresivas en fases de máxima sensibilidad y sincronizar lotes para uniformar cosechas. En fitotecnia, la escala habilita selección temprana en vivero y evaluación comparativa de compatibilidad entre materiales, algo útil cuando se diseñan bloques con Emerald y Snowchaser. También abre la puerta a ensayos de manejo fino —nutrición cálcica, sombreados, riego por pulsos— anclados en fenología y no solo en calendario. Como dijo González, “el conocimiento de la forma de sexualidad y reproducción brinda bases para el cultivo”, una afirmación que, aplicada a NEA, se traduce en mejor uso de la ventana de septiembre–octubre y menos merma por estrés.
Próximos pasos: validar microambientes en Concordia y Bella Vista
El equipo anticipó que seguirá comparando ambientes específicos —suelo, exposición, amplitud térmica y manejo— en Concordia y Bella Vista para medir cuánto pesa el microclima en la sincronía reproductiva y qué ajustes de manejo reducen fallas de cuajado. La validación en fincas comerciales buscará relacionar estadios observados, viabilidad polínica y set de frutos, con métricas comparables entre campañas. En paralelo, la publicación en una revista internacional (Horticulturae) y la difusión institucional facilitan que otros grupos repliquen la escala en nuevas zonas o cultivares. Si los resultados confirman tendencia, los productores del NEA contarán con una herramienta estandarizada para decidir con evidencia en momentos críticos, un paso que alinea ciencia básica, desarrollo tecnológico y objetivos comerciales en la región.
Fuente: CONICET, UNNE, IBONE, HortiDaily


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