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Récord de intercambio de ropa en Santiago reaviva el debate por los residuos textiles en Atacamalunes, 14 de septiembre 2026
Récord de intercambio de ropa en Santiago reaviva el debate por los residuos textiles en Atacama
Más de 2.300 prendas fueron intercambiadas en La Moneda, reactivando el debate ambiental sobre los vertederos textiles del norte.
Educación Ambiental
Por: Yexika Montilla | 28 de octubre 2025 | 22:38
Pie de foto: La jornada, organizada por The Ropantic Show, obtuvo el récord Guinness y puso el foco en los vertederos de ropa del Desierto de Atacama.
El Centro Cultural La Moneda, en Santiago, acogió un intercambio de más de 2.300 prendas en ocho horas, validado en el lugar por jueces de Guinness según el registro fotográfico de agencia. La acción, organizada por The Ropantic Show, volvió a poner foco en los vertederos clandestinos del Desierto de Atacama y en la reciente incorporación de los textiles a la Ley REP en Chile.
En el Centro Cultural La Moneda, pleno centro de Santiago, cientos de asistentes participaron en un intercambio masivo de ropa que, según la organización, superó las 2.300 prendas en perfecto estado. La dinámica fue simple: llegar con piezas superiores —blusas, poleras, tops— y canjearlas por otras de calidad similar, sin dinero de por medio. Durante la tarde, jueces de Guinness World Records —según acreditan las imágenes de agencias y el cable fotográfico— verificaron el conteo y declararon la marca “largest clothing swap” en el lugar. A la hora de cierre, la organización celebró la validación y sostuvo que el objetivo era visibilizar el impacto del fast fashion en Chile y el mundo, más que la competencia por sí misma.
Atacama: del símbolo global al desafío de gestión
La postal de montañas de ropa en el Desierto de Atacama se volvió viral hace años y convirtió a la zona en un símbolo global del costo ambiental de la moda. Ese archivo nunca contó una “limpieza total”: organizaciones y reportajes han documentado que gran parte de la ropa llega por la Zona Franca de Iquique y termina en basurales clandestinos cerca de Alto Hospicio, donde una fracción se entierra o se quema. Estimaciones mediáticas ampliamente difundidas hablan de “decenas de miles de toneladas” acumuladas, mientras cifras de comercio exterior describen la magnitud del flujo de usados que ingresa al país. El evento en Santiago buscó contraponer esa imagen con una acción concreta de circularidad comunitaria, aunque expertos recuerdan que el volumen importado y la falta de infraestructura hacen del problema un reto sistémico, no un episodio aislado.
Importaciones y consumo: la escala del problema
Los datos más citados sobre el flujo de textiles usados apuntan a 2021 como un año récord. Fuentes periodísticas basadas en exposiciones académicas y estadísticas señalan que Chile recibió del orden de 150 mil toneladas de ropa usada ese año, mientras otras notas retoman la cifra aduanera de 46.287 toneladas para determinados ítems arancelarios. En paralelo, diagnósticos oficiales recientes de la autoridad ambiental indican que el consumo total de textiles en Chile llega a 32 kilos por persona al año, lo que se traduce en unas 572 mil toneladas de residuos textiles anuales a nivel país. La combinación de alta importación, precios bajos y ciclos de uso breves explica por qué la zona norte concentra impactos sociales y ambientales, desde incendios a cielo abierto hasta suelos afectados por mezclas de fibras, tintes y microplásticos que se dispersan con el viento.
Por qué importa: agua, emisiones y circularidad pendiente
A escala global, distintos organismos han advertido que la cadena textil pesa más de lo que luce en perchas y pantallas. Naciones Unidas y plataformas asociadas han reportado que la industria de la moda es responsable de una fracción significativa de las aguas residuales del planeta y una porción relevante de las emisiones de gases de efecto invernadero; además, cada año se producen decenas de millones de toneladas de residuos textiles. La foto de la circularidad es todavía más áspera: menos del 1% del material que se usa para fabricar ropa vuelve a ser ropa, por la complejidad técnica y los costos de reciclar mezclas de fibras con tintes, cierres y costuras. En ese vacío, prolongar la vida útil mediante intercambio, reparación, reventa o alquiler aparece como la palanca más inmediata para reducir presión hídrica y de carbono en la cadena.
Voces del cambio: del “comprar por terapia” al trueque
En la fila del hall central se mezclaban estudiantes, familias y coleccionistas de moda que buscan estilo sin remordimiento ambiental. “Comprar ropa nueva ya no va tanto; hay demasiada dando vueltas por el mundo”, decía Catalina, 23 años, mientras probaba una chaqueta de denim. Para Antonia, 28, el encanto está en la unicidad: “Siento que todos se visten igual; reciclar trae historia y personalidad”. La fundadora de The Ropantic Show defendió la lógica de estos encuentros: “Hemos normalizado que la ropa sea desechable. Cambiar el vínculo con lo textil es clave”. Organizaciones locales suman que el trueque es puerta de entrada a hábitos duraderos —cuidar, reparar, intercambiar— que bajan la demanda por prendas nuevas y evitan que ropa perfectamente útil termine en el camión de la basura o, peor, en un basural clandestino con riesgo de incendio y lixiviados textiles.
Regulación en Chile: la REP textil y lo que viene
En 2025, el Ministerio del Medio Ambiente declaró a los textiles como séptimo producto prioritario bajo la Ley 20.920 (REP), mediante la Resolución Exenta N°3914, publicada en julio. La decisión abre la puerta a metas de recolección y valorización, reportabilidad obligatoria para productores e importadores y esquemas de responsabilidad individual o colectiva. No es una varita mágica: expertos advierten que la REP, sin normas técnicas para separación y trazabilidad ni infraestructura para reciclar fibras mezcladas, puede quedarse corta. Pero sí reordena incentivos y obliga a diseñar para reparar, reutilizar y reciclar en Chile, no en abstracto. La Estrategia de Economía Circular para Textiles adelantó líneas de trabajo —ecodiseño, etiquetado, logística inversa— y la autoridad comprometió mesas con municipios del norte para abordar acumulaciones históricas y evitar que se repliquen nuevos focos.
Cómo participar: reducir, reparar, intercambiar
Más allá del récord, hay prácticas que cualquiera puede adoptar desde hoy.
- Revisar el clóset con honestidad: separar prendas en perfecto estado para intercambio o donación y definir un pequeño “presupuesto de reparación” para botones, ruedos y cierres.
- Preferir segunda mano y plataformas locales de reventa; el ahorro económico es notable y la huella ambiental, menor. —lavado en frío, tender al aire, parchar— para alargar la vida útil. Y si compras nuevo, apostar por durabilidad y materiales que permitan reciclaje futuro.
En comunas del Gran Santiago y en ciudades del norte ya funcionan pilotos de recolección textil y puntos limpios que aceptan ropa limpia y seca; conviene revisar los calendarios municipales y, si es posible, participar como voluntario en instancias de clasificación comunitaria para sumar manos al cambio.
Fuente: MMA Chile, UNEP, The Ropantic Show


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