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Quiebra exportadora de frutas con deudas por $55 mil millones tras fracasar su segundo plan de reorganización

domingo, 13 de septiembre 2026

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Quiebra exportadora de frutas con deudas por $55 mil millones tras fracasar su segundo plan de reorganización

Exportadora Santa Cruz quiebra con pasivos por $55.000 millones tras fracasar su segundo plan y reabre alerta en el agro exportador.

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Economía Chilena

Por: Yexika Montilla | 31 de marzo 2026 | 21:36

Quiebra exportadora de frutas con deudas por $55 mil millones tras fracasar su segundo plan de reorganización

Pie de foto: El 1° Juzgado Civil de Santiago decretó la liquidación de Exportadora Santa Cruz tras fallar su segundo plan concursal.

El 1° Juzgado Civil de Santiago decretó la liquidación forzosa de Exportadora Santa Cruz, una firma del negocio frutícola que arrastraba pasivos por $55.000 millones. La resolución designó a Ricardo Alid Aleuy como liquidador, ordenó la incautación de bienes y fijó para el 30 de abril una junta virtual de acreedores. El caso reabre la discusión sobre el deterioro financiero de empresas exportadoras que no logran sostener acuerdos de reorganización en un mercado de altos costos, crédito exigente y márgenes más estrechos.

La resolución judicial golpeó a una empresa conocida en el circuito exportador de frutas, no solo por el volumen que había alcanzado en años anteriores, sino por su presencia en varios mercados internacionales. El 1° Juzgado Civil de Santiago decretó el 18 de marzo la liquidación forzosa de Exportadora Santa Cruz, después de que fracasara un segundo intento de reorganización en menos de doce meses. La decisión, dejó establecido un pasivo de $55.000 millones y abrió una nueva etapa concursal, esta vez orientada ya no al rescate, sino a la liquidación de activos y al ordenamiento del pago a acreedores.

En el mundo agrícola y exportador, la reorganización suele operar como la última herramienta para ganar tiempo, renegociar deudas y sostener la operación. Cuando ese mecanismo falla por segunda vez en un período breve, la señal para el mercado es distinta: no se trata solo de un problema transitorio de caja, sino de una estructura que ya no logró recomponerse. En ese marco, la liquidación de Exportadora Santa Cruz se transforma en un caso de referencia para observar cómo una compañía con trayectoria, plantas y red comercial internacional puede terminar absorbida por el peso combinado de sus obligaciones financieras, sus costos y el incumplimiento de acuerdos previos.

Qué resolvió el tribunal y qué cambia desde ahora

La sentencia designó a Ricardo Alid Aleuy como liquidador titular y a Camila Alid Willer como suplente. Desde ese momento, el proceso deja de estar en manos de la administración ordinaria de la compañía y pasa a una lógica concursal más estricta, en la que el liquidador puede incautar bienes, libros y documentos del deudor, e incluso pedir auxilio de la fuerza pública si fuese necesario. También se ordenó redirigir la correspondencia de la empresa a la sindicatura y se prohibió realizar pagos o entregar mercancías al deudor, una medida típica para evitar movimientos que alteren la masa de bienes disponible para responder a los acreedores.

El tribunal, además, fijó una audiencia de determinación de derecho a voto y la junta constitutiva de acreedores para el 30 de abril a las 08:45 horas, en modalidad telemática. Ese hito es clave porque ordena el mapa de intereses en disputa: quiénes acreditan sus créditos, con qué peso votan y bajo qué condiciones se desarrolla la etapa siguiente. Los acreedores tendrán 30 días hábiles desde la publicación en el Boletín Concursal para presentar los antecedentes que justifiquen sus cobros.

El segundo intento fallido y las señales de un deterioro más profundo

Uno de los elementos más delicados del caso es que la quiebra no llegó de manera súbita. De acuerdo con la información publicada, la firma ya había atravesado un proceso anterior de reorganización aprobado en abril de 2023, sobre la base de una crisis que atribuía a efectos de la pandemia y al incendio de una de sus plantas procesadoras a fines de 2021. Ese antecedente ayuda a entender que la liquidación no nace de un tropiezo puntual, sino de una secuencia de problemas operativos y financieros que la compañía no logró revertir en un plazo razonable. El hecho de que un segundo plan tampoco prosperara terminó debilitando la posibilidad de sostener confianza ante acreedores y tribunales.

La solicitud de liquidación fue impulsada, ante el incumplimiento del acuerdo de reorganización. Entre los principales acreedores aparecían Scotiabank, BCI y Penta Financiero, un dato que da cuenta de la escala del pasivo y del tipo de exposición comprometida.La quiebra fue decretada por el 1° Juzgado Civil de Santiago, con audiencia fijada para el 30 de abril y orden de incautación de bienes ya desde marzo. 

Lo que esta quiebra deja al descubierto en el sector exportador

Exportadora Santa Cruz no era una firma desconocida. La empresa acumulaba más de 35 años de trayectoria y que había desarrollado negocios ligados a la exportación de paltas, kiwis, limones, clementinas, naranjas, mandarinas y arándanos, con presencia en mercados de Europa, Estados Unidos, Asia y Latinoamérica. También consignó que en su primera solicitud de reorganización la compañía reportó exportaciones por 50 millones de kilos y operaciones en más de 29 países, además de una base productiva relacionada con más de 1.700 hectáreas de cítricos y paltos en la zona central.

La liquidación de una exportadora de esta escala tensiona una cadena más amplia, donde bancos, productores, operadores logísticos, plantas y clientes externos dependen de la continuidad de pago y de despacho. También instala una pregunta incómoda para el sector: cuánto espacio real existe hoy para salvar empresas que combinan daños operativos previos, deuda financiera alta y reorganizaciones incumplidas. La liquidación forzosa no es solamente el cierre de un proceso judicial; es, además, una señal de que el margen para corregir tarde una crisis profunda se vuelve cada vez más estrecho cuando la empresa ya no consigue demostrar viabilidad frente a sus acreedores.

Qué mirar ahora en el proceso

El próximo punto de observación será la junta de acreedores del 30 de abril. Ahí no solo se ordenará el derecho a voto, sino que también empezará a perfilarse la velocidad del procedimiento y el tipo de disputa que puede abrirse respecto de bienes, documentación y recuperación de créditos. En este caso, el tamaño del pasivo hace prever un seguimiento alto por parte del mercado y de los actores que estuvieron vinculados comercial o financieramente a la exportadora.

Por ahora, la historia ya dejó una conclusión dura: la firma no logró sostener su segundo plan de reorganización y terminó bajo liquidación judicial. La combinación de deuda acumulada, incumplimiento y pérdida de margen de maniobra llevó el caso desde la promesa de continuidad al escenario más drástico del régimen concursal. Para una industria acostumbrada a medir temporadas, mercados y ventanas de exportación, el expediente de Exportadora Santa Cruz muestra otra variable decisiva: cuando el reloj financiero se agota, la operación también puede quedarse sin cosecha futura.

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Fuente: La Tercera

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