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Proyecto de pesaje de camiones preocupa a la fruta chilena por posibles mayores costos y demoras logísticas

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Proyecto de pesaje de camiones preocupa a la fruta chilena por posibles mayores costos y demoras logísticas

La fruta chilena advierte que el proyecto de pesaje de camiones podría elevar costos logísticos, generar demoras y afectar las exportaciones.

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Por: Constanza Sanhueza G. | 01 de julio 2026 | 06:00

Proyecto de pesaje de camiones preocupa a la fruta chilena por posibles mayores costos y demoras logísticas

Pie de foto: El sector advierte que el proyecto de pesaje de camiones podría afectar la logística y la competitividad de los envíos chilenos.

La discusión del proyecto de ley que modifica las normas de autocontrol del pesaje de camiones abrió una nueva inquietud para la industria frutícola exportadora. Frutas de Chile advirtió que la iniciativa, actualmente en trámite en el Senado, podría generar mayores tiempos de espera, incrementar los costos operacionales y afectar la competitividad de una actividad donde la eficiencia logística es tan importante como la calidad de la fruta.

Cuando la logística también determina la calidad

En la exportación de fruta fresca, la calidad no termina en el huerto ni en la planta de embalaje. El estado en que una cereza, una uva de mesa, una manzana o un cítrico llegan al consumidor depende también de una cadena logística que debe funcionar con precisión, respetando tiempos de cosecha, cadena de frío, transporte terrestre y ventanas de embarque.

Por ello, cualquier cambio que pueda modificar el funcionamiento del transporte genera inmediata atención en el sector. La discusión sobre el proyecto que fortalece los mecanismos de autocontrol del pesaje de camiones abrió un debate que va más allá de la infraestructura vial y pone el foco en cómo compatibilizar la fiscalización con la competitividad de una industria altamente dependiente de la puntualidad.

La preocupación de Frutas de Chile

El gremio manifestó ante el Senado que la propuesta podría traducirse en mayores tiempos de espera para los camiones, recorridos más extensos y un aumento de los costos logísticos. Aunque reconoce la importancia de proteger la infraestructura vial y controlar el exceso de peso de los vehículos, advierte que la implementación debe considerar las particularidades del transporte de productos perecibles.

La fruta fresca trabaja con ventanas de tiempo muy acotadas. Un retraso durante el traslado puede alterar la programación de los embarques, afectar la cadena de frío y reducir la condición comercial con la que la fruta llega a destino. En un mercado internacional cada vez más competitivo, incluso pequeñas demoras pueden terminar impactando la rentabilidad de toda la cadena exportadora.

Un desafío para la competitividad

El control del peso de los camiones responde a un objetivo legítimo. Los vehículos con sobrecarga generan un mayor deterioro de las carreteras, incrementan los costos de mantención y pueden representar riesgos para la seguridad vial.

Sin embargo, el sector frutícola sostiene que la regulación debe reconocer que no todas las cargas tienen el mismo comportamiento. Mientras algunos productos pueden absorber retrasos sin consecuencias relevantes, la fruta fresca depende de una logística continua y sincronizada para conservar su calidad durante el transporte y cumplir con los exigentes calendarios de exportación.

Chile enfrenta además una condición geográfica que obliga a recorrer largas distancias para abastecer a sus principales mercados. Esa realidad convierte a la eficiencia logística en un factor estratégico para mantener la competitividad frente a otros países productores.

Impacto para productores y exportadores

Las consecuencias de una logística más lenta no se limitan al transporte. Si aumentan los costos operacionales o se generan mayores tiempos de tránsito, toda la cadena puede verse afectada. Exportadoras, transportistas y productores deberán absorber esos costos, presionando los márgenes en una actividad que ya enfrenta desafíos asociados al incremento de los fletes, la disponibilidad de mano de obra y las exigencias de los mercados internacionales.

También podría complicarse la coordinación entre cosecha, embalaje, almacenamiento y embarque, especialmente durante los períodos de mayor volumen exportador. En productos de alta sensibilidad, esa planificación resulta clave para asegurar que la fruta llegue en condiciones óptimas al consumidor.

Una oportunidad para modernizar el sistema

La discusión también abre espacio para avanzar hacia mecanismos de control más eficientes. El uso de sistemas digitales de trazabilidad, intercambio electrónico de información y tecnologías de fiscalización inteligente permitiría fortalecer el control del transporte sin incorporar demoras innecesarias para la carga perecible.

Más que enfrentar fiscalización y competitividad como objetivos contrapuestos, el desafío consiste en diseñar una regulación capaz de resguardar la infraestructura vial y, al mismo tiempo, mantener la eficiencia de una actividad que representa uno de los pilares de las exportaciones agrícolas chilenas.

Mientras el proyecto continúa su tramitación legislativa, la industria seguirá de cerca un debate que podría tener efectos directos sobre la forma en que la fruta chilena llega a los mercados internacionales. Para un sector donde cada hora cuenta, la logística no es simplemente un proceso de transporte: es parte de la calidad, del valor comercial y de la capacidad del país para competir en el comercio mundial.

Fuente: Senado de Chile, Frutas de Chile, Revista Logistec.

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