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Precios de frutas y verduras en alerta: ferias libres advierten alzas de hasta 50% por combustiblesdomingo, 13 de septiembre 2026
Precios de frutas y verduras en alerta: ferias libres advierten alzas de hasta 50% por combustibles
Precios de frutas y verduras subirían hasta 50% por combustibles, mientras gremios proyectan alzas de 10% a 20% en alimentos frescos
Economía Chilena
Por: Yexika Montilla | 26 de marzo 2026 | 16:06
Pie de foto: Del campo a la mesa: el alza del combustible ya presiona los precios de frutas y verduras y anticipa ajustes en ferias libres
La fuerte subida de los combustibles en Chile empezó a trasladarse a la cadena de abastecimiento de alimentos frescos. En ese escenario, dirigentes de ferias libres advirtieron que algunas frutas y verduras podrían encarecerse entre 40% y 50%, mientras Fedefruta estimó aumentos de 10% a 20% en productos no estacionarios. El efecto, según los gremios, dependerá de la distancia de traslado, la refrigeración y el margen que comerciantes y productores logren absorber antes de llevar el alza al consumidor.
La cuenta empieza mucho antes de que una familia llegue a la feria y pregunte cuánto vale el kilo de tomate. Comienza en el camión que sale desde otra región, en el combustible que empuja el viaje, en la cadena de frío que no puede apagarse y en el comerciante que calcula cuánto puede aguantar antes de remarcar. Esa presión, que suele sentirse de manera fragmentada, hoy aparece más nítida: los gremios agrícolas y de ferias libres coinciden en que la reciente alza de los combustibles en Chile tendrá efectos sobre el precio final de los alimentos frescos, aunque con distinta intensidad según el producto y la distancia que recorra.
Paola Morales, presidenta de la Confederación Nacional de Ferias Libres, señaló que los precios de frutas y verduras podrían subir entre 40% y 50%, sobre todo en productos agrícolas que viajan desde regiones hacia la Metropolitana. "El transporte es una parte decisiva del costo de reposición en las ferias, especialmente cuando los comerciantes deben abastecerse con mercadería proveniente de zonas productoras alejadas", señaló Morales.
El combustible ya entró a la conversación de la mesa
La preocupación no es teórica. Distintos sectores productivos comenzaron a medir el efecto del alza de combustibles. En el caso de frutas y verduras que llegan a la Región Metropolitana, el impacto es especialmente sensible porque buena parte del abastecimiento proviene de otras zonas del país. Eso eleva el costo de traslado y empuja una pregunta simple pero decisiva: cuánto de ese mayor gasto podrán absorber productores, transportistas y comerciantes antes de traspasarlo al precio que ve el consumidor en la feria.
Víctor Catán, presidente de Fedefruta, puso ese dilema en términos directos. Sostuvo que “es indudable” que habrá efectos en los precios finales porque ni productores ni comerciantes pueden financiar de su bolsillo un aumento de esta magnitud en los combustibles. Su estimación, sin embargo, fue más acotada que la advertencia del gremio de ferias libres: en productos no estacionarios, Fedefruta proyectó alzas de entre 10% y 20%, con un ajuste que podría comenzar de forma paulatina durante esta misma semana. Esa diferencia de rango muestra que el mercado no se moverá de manera uniforme y que el 50% funciona más como techo de riesgo en ciertos casos que como promedio general.
Qué productos están más expuestos
No todas las frutas y verduras cargan con el mismo costo logístico. La Sociedad Nacional de Agricultura advirtió que el impacto sobre alimentos no será uniforme y que habrá una mayor exposición en productos de bajo valor por kilo, con altos costos logísticos o cadenas extensas entre origen y consumo. También se verán más comprometidos los rubros intensivos en refrigeración, distribución frecuente y uso de maquinaria agrícola o bombeo. En otras palabras, un alimento fresco, de rotación rápida y con traslado prolongado tiene menos espacio para amortiguar aumentos sin que el precio final se mueva.
Los reportes apuntan, además, a un grupo particularmente sensible: hortalizas, papas y otros productos frescos de alta rotación. Esos rubros están entre los más expuestos por su dependencia del transporte y, en algunos casos, de la refrigeración. A eso se suma un elemento territorial. Cuando los alimentos salen desde regiones productoras y deben llegar a grandes centros de consumo, el costo por flete adquiere un peso mayor en el valor de venta. En ese trayecto, cada ajuste en el combustible se multiplica a lo largo de la cadena.
La diferencia entre una advertencia y un alza efectiva
Hay una distancia importante entre decir que “podrían subir” y constatar que el precio ya subió. Por ahora, lo que existe es una advertencia respaldada por gremios, no un nuevo promedio oficial consolidado para toda la canasta de frutas y verduras. Esa distinción importa porque el comportamiento de los precios dependerá de varios factores al mismo tiempo: la duración del alza de combustibles, la capacidad de absorción en cada eslabón, la estacionalidad de los productos y la velocidad de reposición del stock que ya estaba comprado antes del ajuste.
También importa porque el 40%-50% mencionado por la dirigencia de ferias libres convive con una proyección menor de Fedefruta, de 10%-20% para productos no estacionarios. Los productos que recorren más kilómetros o tienen menores márgenes pueden resentir el golpe antes y con más fuerza; otros podrían ajustarse lentamente o incluso mostrar variaciones menores si el comerciante decide esperar, compensar con otras líneas o negociar con sus proveedores.
Las ferias libres, primer termómetro del bolsillo
Si hay un lugar donde estas tensiones se vuelven visibles rápido, es la feria libre. Ahí el precio conversa todos los días con el bolsillo. No se trata solo de una cifra en una planilla: un alza en tomates, papas, cebollas o verduras de hoja reordena la compra semanal de miles de hogares. Por eso, las ferias serían de las primeras en ver aumentos, sobre todo en productos agrícolas de transporte lejano. Ese punto es relevante porque el canal de feria suele reaccionar con rapidez a los cambios de reposición y, al mismo tiempo, concentra una parte significativa de la compra cotidiana de alimentos frescos.
La escena que describen los gremios no es la de un actor aislado aprovechando un contexto, sino la de una cadena que se ajusta por presión de costos. El transportista paga más por mover carga. El comerciante compra más caro en origen o en mayorista. Y el consumidor termina enfrentando el último tramo del traslado en el precio por kilo. “No pueden solventar de su bolsillo el alza”, resumió Catán, en una frase que condensa la lógica económica detrás de estas advertencias: cuando el costo sube de forma abrupta, alguien debe absorberlo, y rara vez eso ocurre por mucho tiempo sin impacto en góndolas, ferias o mercados.
Lo que mirar en los próximos días
Si los combustibles se mantienen altos y los comerciantes empiezan a recibir mercadería con mayores costos de traslado, las alzas podrían reflejarse primero en productos frescos de rotación veloz y procedencia lejana. Si, en cambio, parte del ajuste se diluye por estacionalidad o por decisiones comerciales, el efecto podría ser más gradual que el sugerido por las primeras advertencias. Por ahora, la señal de los gremios es clara: el impacto existe, pero no será lineal.
Preguntas Frecuentes
Fuente: El Dinamo, La Tercera


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