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Perú supera a Chile en valor de agroexportaciones en 2025: gremios piden estrategia de largo plazo

domingo, 13 de septiembre 2026

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Perú supera a Chile en valor de agroexportaciones en 2025: gremios piden estrategia de largo plazo

Perú supera a Chile en agroexportaciones 2025 con US$14.450 millones. Gremios alertan brechas estructurales y piden una hoja de ruta a 10 años.

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Economía Chilena

Por: Yexika Montilla | 27 de enero 2026 | 15:37

Perú supera a Chile en valor de agroexportaciones en 2025: gremios piden estrategia de largo plazo

Pie de foto: Comparación del valor exportado en 2025: Perú supera a Chile en el componente agrícola; gremios chilenos piden una estrategia de largo plazo para productividad, apertura y promoción.

Perú cerró 2025 sobre US$14 mil millones en agroexportaciones y desplazó a Chile, que bordea US$13 mil millones en el componente agrícola. Gremios como Fedefruta y Frutas de Chile discrepan sobre las causas: política pública sostenida versus factores coyunturales. En el Congreso, Gloria Naveillan advierte rezagos estructurales. El sector plantea una hoja de ruta a 10 años para recuperar competitividad.

La novedad del año fue el sorpasso: con el cierre de 2025, Perú se ubicó por encima de Chile en valor de agroexportaciones, confirmando una tendencia que el sector monitoreaba desde 2023. De acuerdo con análisis de mercado, el Perú habría alcanzado US$14.45 mil millones en envíos agrarios, mientras que el componente agrícola de Chile llegó a US$13.19 mil millones (enero–diciembre) según registros oficiales. La brecha —en torno a US$1.26 mil millones— reconfigura el mapa regional y obliga a mirar más allá de la estacionalidad: productos, destinos, costos y política comercial. Aunque los cuadros totales silvoagropecuarios de Chile siguen por sobre US$20 mil millones, el foco comparativo aquí es estrictamente agrícola para homogeneidad metodológica.

Un punto técnico importa para interpretar correctamente los cuadros: Chile publica cifras silvoagropecuarias (agricultura, pecuario y forestal) y también desagrega por sector agrícola; Perú, en cambio, reporta “agroexportaciones” (tradicionales y no tradicionales) con una canasta eminentemente agrícola. Para comparar peras con peras, esta nota cruza el valor agrícola chileno con el valor agroexportador peruano, usando a Chile en US$13.19 mil millones agrícolas y a Perú en el rango US$14–15 mil millones según fuentes oficiales y de industria. La metodología —y sus límites— explica por qué algunos titulares hablan de “récords” distintos o de brechas variables; por eso aquí se declaran fuentes y periodos al pie.

Series y productos líderes

El avance peruano no fue casual. En 2025, el portafolio con arándanos, uvas y paltas empujó con fuerza, apoyado por una campaña de precios más firme y una recuperación de volúmenes tras los shocks de clima. El Midagri proyectó a inicios de enero de 2026 que el valor agrario superaría los US$15 mil millones al cierre de 2025; análisis privados lo sitúan entre US$14.45–14.60 mil millones, rango consistente con los once primeros meses del año. Aun con dispersiones metodológicas, la señal es inequívoca: mayor densidad productiva y mejor captura de precio en los cultivos estrella, con más ventanas comerciales en Norteamérica y Europa que hace una década.

En Chile, la canasta frutícola mantuvo volúmenes relevantes, con cerezas, uvas de mesa, manzanas y arándanos como pilares, y una participación creciente de frutos secos en el mix de valor. El dato clave es que el sector agrícola chileno —sin forestal— alcanzó US$13.19 mil millones en 2025, muy por encima de los niveles prepandemia y con Asia y Norteamérica como destinos dominantes. La lectura fina sugiere que Chile preserva fortalezas en inocuidad, marca país y logística de cosecha, pero perdió algo de tracción relativa frente a competidores que expandieron superficie, riego y acuerdos sanitarios con mayor velocidad. Es un empate competitivo en calidad, con divergencias en escala y velocidad de apertura.

Qué dicen los gremios

Para Víctor Catán (Fedefruta), el resultado “no sorprende” y responde a una estrategia agrícola sostenida por el Perú, con políticas públicas que priorizaron productividad, apertura y promoción durante casi dos décadas. Su tesis no es derrotista: propone recuperar terreno con una hoja de ruta que estabilice costos, acelere aperturas y coordine mejor a la cadena. El relato es conocido en el campo chileno: innovación varietal, crédito a la inversión, agua y defensa sanitaria como un mismo programa, no como islas presupuestarias. La escena gremial viene empujando este paquete, con acuerdos de trabajo entre SNA, Fedefruta y Frutas de Chile desde agosto de 2025.

Desde Frutas de Chile, Iván Marambio aporta cautela: el problema no es el volumen ni la calidad de la fruta chilena, y el país mantiene “grandes cifras de exportaciones”. Traducido: no hay colapso, hay señales de competencia más apretada y de ciclos de precio menos favorables. El matiz es valioso para el debate público, que a veces salta de la autocomplacencia a la alarma. El mundo frutícola chileno sigue siendo enorme y confiable; el reto es crecer más rápido en valor capturado por kilo y en acceso a mercados que hoy representan aranceles, restricciones sanitarias o fletes onerosos en periodos pico.

Factores detrás del cambio

El giro regional combina política pública y economía real. En el lado peruano, las autoridades subrayaron en 2025 el empuje de la tríada arándanos–uvas–paltas, más promoción internacional y continuidad de aperturas, proyectando US$14–15 mil millones para el año. A ello se suman inversiones en riego y ampliaciones de área cultivada que maduraron en la última década, con empresas que profesionalizaron logística, postcosecha y certificaciones. En ciclos de precios al alza, esa plataforma captura mejor. La foto es de mediano plazo, no de un mes bueno.

En Chile, 2025 mostró actividad silvoagropecuaria al alza y un sector frutícola dinámico, pero también vientos en contra: costos logísticos aún elevados en tramos, exigencias sanitarias crecientes y un contexto internacional menos amable, con disputas comerciales que añaden riesgo en mercados clave. Aun así, el dato duro del sector agrícolaUS$13.19 mil millones— es sólido. La cuestión no es si Chile exporta, sino a qué ritmo puede expandir valor en la próxima década frente a vecinos que crecieron más rápido. La macro ayuda, pero el detalle técnico —variedades, calibre, poscosecha, fletes— termina definiendo el margen.

Riesgos y oportunidades para Chile

Si Chile quiere volver a liderar en valor, necesita actuar en tres frentes.

Primero, productividad: reconversión varietal donde haya fatiga de precios, mecanización en labores críticas y riego de precisión para estabilizar calibres.

Segundo, apertura sanitaria y comercial: acelerar habilitaciones en Asia y reforzar la diplomacia fitozoosanitaria en mercados donde la competencia aprieta.

Tercero, promoción y relato: diferenciar por origen y sostenibilidad, evitando competir solo por precio. En paralelo, hay que cuidar seguridad rural y trazabilidad: lo exigen los compradores y define primas. Este no es un plan de doce meses, sino la base de una estrategia 2026–2035 con metas e indicadores.

Una advertencia práctica: el liderazgo en valor no es un campeonato de una fecha. Depende de mix de productos, ventanas de cosecha y paridad cambiaria. Puede oscilar por uno o dos ciclos, pero se consolida con capex y reformas que tardan. La discusión de 2026 debiera moverse de “quién va primero” a “cómo aumenta Chile el valor por kilo y por hectárea sin perder resiliencia”. Eso incluye instrumentos de financiamiento contracíclicos, una agencia de promoción coordinada y una regla de inversiones en riego e infraestructura que trascienda gobiernos. El espejo peruano deja una lección: la constancia paga.

Próximos pasos

Gremios y autoridades coinciden en que hace falta una hoja de ruta. Propuesta mínima: metas de valor exportado y valor por kilo con hitos bianuales; un plan de aperturas sanitarias priorizado por retorno; modernización de mecanismos de fomento hacia tecnología y capital humano; y una estrategia de promoción coordinada para posicionar “Fruta de Chile” como sello de sabor + sostenibilidad. El Congreso puede ayudar con una agenda pro-inversión en agua, seguridad y simplificación de trámites. No se trata de empezar de cero, sino de ordenar y acelerar lo que ya existe.

Fuente: FreshFruit, ODEPA, Midagri, SNA

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