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Nuevas variedades ganan terreno y redefinen el futuro del arándano chilenodomingo, 13 de septiembre 2026
Nuevas variedades ganan terreno y redefinen el futuro del arándano chileno
Recambio varietal del arándano chileno avanza: nuevas variedades ya llegan al 24% de envíos y el sector busca más competitividad global y valor.
Frutícola
Por: Constanza Sanhueza G. | 28 de mayo 2026 | 10:52
El recambio varietal avanza como uno de los ejes de transformación de la industria chilena del arándano. Tras una temporada marcada por el reordenamiento exportador, el sector busca fortalecer su competitividad con nueva variedades, mayor consistencia productiva y una oferta más alineada con las exigencias de los mercados internacionales.
La industria chilena del arándano atraviesa una etapa de transformación. Luego de años en que el crecimiento estuvo fuertemente asociado al aumento de superficie y volumen, el foco del sector se está desplazando hacia una oferta más renovada, consistente y competitiva. En ese escenario, el recambio varietal aparece como una de las claves para explicar el nuevo momento del arándano chileno.
En la primera parte de este análisis, el foco estuvo en el nuevo mapa exportador del arándano chileno, marcado por el desempeño de la temporada 2025/26, el valor de los envíos y la distribución de los principales mercados de destino. Ese panorama permite entender dónde está situado hoy el rubro. Esta segunda nota mira el paso siguiente: por qué la oferta chilena está cambiando desde dentro.
Según información sectorial difundida a partir del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, durante la temporada 2025/26 las exportaciones de arándano fresco registraron un crecimiento cercano al 3%, mientras que las nuevas variedades ya representan alrededor del 24% de los envíos nacionales.
El dato no es menor. Muestra que el recambio varietal dejó de ser solo una proyección técnica o una conversación de largo plazo, y comenzó a reflejarse en la composición real de la fruta que Chile envía al exterior. En otras palabras, el país no solo está exportando arándanos: está cambiando el tipo de arándano con el que busca competir.
Una industria que entra en etapa de maduración
El avance de nuevas variedades responde a una necesidad concreta: mantener la competitividad frente a un mercado internacional más exigente y con mayor presencia de otros países productores. La industria chilena ya no compite únicamente por disponibilidad de fruta, sino también por consistencia, experiencia de consumo y capacidad de cumplir con estándares cada vez más altos.
Julia Pinto, gerente técnica del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, ha planteado que el foco actual del sector está en avanzar rápidamente en el recambio varietal. Su análisis apunta a una industria que dejó atrás una etapa de expansión simple y entró en una fase de maduración productiva, donde las decisiones varietales pesan directamente en la competitividad futura.
Este cambio también responde a una evolución del consumidor. El arándano ya no es valorado solo como una fruta saludable o funcional; cada vez más se posiciona como un snack fresco, práctico y de consumo frecuente. Esa nueva forma de consumo eleva la importancia de atributos como sabor, textura, firmeza y uniformidad, aunque esta nota no profundiza todavía en calidad y poscosecha, tema que será abordado en una próxima entrega.
Del volumen a la competitividad
El recambio varietal permite leer una señal más amplia: Chile busca sostener su lugar en el negocio del arándano no solo con volumen, sino con una canasta exportadora más adaptada a las exigencias actuales. En octubre de 2025, el Comité de Arándanos proyectó que las variedades de recambio o protegidas aumentarían con fuerza durante la temporada 2025/26, mientras que las variedades tradicionales tenderían a reducir su participación.
Esa estimación anticipaba una transformación del mix varietal: menos dependencia de materiales tradicionales y mayor presencia de nuevas variedades orientadas a responder mejor a las condiciones del mercado. Al cierre de la temporada, el avance de nuevas variedades confirmó que el proceso está en marcha, aunque la transición todavía convive con parte importante de la oferta tradicional.
Desde una mirada comercial, el recambio varietal no debe entenderse como una moda productiva, sino como una respuesta estratégica. Los mercados internacionales han elevado sus expectativas y Chile se diferencia no solo por origen, sino por regularidad, condición y experiencia de consumo. En ese contexto, las nuevas variedades se vuelven una herramienta para recuperar valor, ordenar la oferta y proyectar una industria más competitiva.
El rol del Comité de Arándanos
Uno de los puntos relevantes de este proceso es que el recambio no ocurre únicamente desde decisiones individuales de productores o empresas. El Comité de Arándanos de Frutas de Chile ha impulsado procesos de validación varietal mediante programas demostrativos y actividades técnicas junto a productores y asesores, con el objetivo de entregar información más clara para la toma de decisiones.
Este trabajo es importante porque el cambio de variedad no es una decisión menor. Implica inversión, planificación, adaptación técnica y evaluación del comportamiento de cada alternativa bajo condiciones productivas reales. Por eso, la validación en terreno ayuda a reducir incertidumbre y permite que los productores comparen opciones antes de avanzar hacia nuevas plantaciones o reconversiones.
El SAG también entrega un marco relevante para entender el concepto de variedades protegidas. En Chile, los derechos de obtentor permiten proteger nuevas variedades vegetales, y para reproducir o multiplicar comercialmente una variedad protegida se requiere autorización del titular del derecho.
Ese punto desde un análisis legal, ayuda a comprender por qué muchas nuevas genéticas operan bajo esquemas de protección, licenciamiento o acceso regulado. Para el productor, el recambio varietal no solo implica elegir una planta distinta; también supone considerar disponibilidad, costos, propiedad intelectual y condiciones de uso comercial.
Una transición que todavía está en curso
Aunque el recambio varietal muestra avances, la transformación de la industria no ocurre de un año a otro. La estructura productiva del arándano chileno todavía mantiene una proporción importante de variedades tradicionales, y el tránsito hacia una nueva oferta requiere tiempo, inversión y adaptación. Por eso, el 24% de participación de nuevas variedades en los envíos frescos debe leerse como una señal de avance, no como un proceso terminado.
En términos editoriales, este dato permite entender la evolución del arándano chileno sin exagerar el alcance del cambio. El país ya está modificando su canasta exportadora, pero aún enfrenta el desafío de acelerar esa transición y hacerlo de manera ordenada, especialmente considerando que no todos los productores tienen la misma capacidad financiera o técnica para acceder a nuevas variedades.
La transformación también ocurre en un contexto de competencia internacional. Otros países productores han ganado espacio en los mercados, lo que obliga a Chile a fortalecer sus atributos diferenciadores. En esa línea, el recambio varietal se conecta directamente con la búsqueda de una oferta más consistente, aunque el análisis específico sobre calidad, firmeza y vida de poscosecha quedará reservado para las próximas nota de este tema.
Qué significa para el futuro del arándano chileno
El avance de nuevas variedades marca una señal clara: la industria chilena del arándano está ajustando su estrategia para competir en una etapa más exigente del mercado global. Ya no basta con llegar; importa llegar con una fruta que responda mejor a lo que esperan consumidores, importadores, supermercados y cadenas de distribución.
El cambio también permite mirar el negocio con una lógica más selectiva. La competitividad futura dependerá de la capacidad de combinar variedad, manejo productivo, logística, consistencia y lectura comercial. El recambio varietal, por sí solo, no resuelve todos los desafíos, pero sí constituye una base relevante para renovar la oferta y sostener la presencia chilena en mercados internacionales.
En ese sentido, esta segunda pieza complementa el análisis iniciado con el mapa exportador. Si la primera nota mostraba hacia dónde se mueve el arándano chileno en términos de destinos y comercio exterior, esta entrega explica una de las razones internas que está modificando la oferta: la incorporación progresiva de nuevas variedades.
Fuente: Reporte Agrícola, Blueberries Consulting, SAG.


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