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Microplásticos podrían detonar síntomas de alzhéimer en portadores del gen APOE4, según estudio en ratones

martes, 15 de septiembre 2026

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Microplásticos podrían detonar síntomas de alzhéimer en portadores del gen APOE4, según estudio en ratones

Un estudio en ratones revela que microplásticos alojados en el cerebro alteran memoria y conducta, evocando alzhéimer

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Salud

Por: Yexika Montilla | 06 de septiembre 2025 | 16:21

Microplásticos podrían detonar síntomas de alzhéimer en portadores del gen APOE4, según estudio en ratones

Un estudio en ratones genéticamente predispuestos revela que la acumulación de microplásticos podría desencadenar síntomas similares al alzhéimer. El hallazgo, liderado por científicos de la Universidad de Rhode Island, Estados Unidos, ha encendido las alarmas científicas sobre el posible impacto de esta contaminación silenciosa en la salud neurológica humana.

Los resultados, dados a conocer en la revista Environmental Research Communications y detallados por The Washington Post, muestran que ratones con predisposición genética al Alzheimer desarrollaron síntomas como deterioro de memoria y cambios de comportamiento tras una breve exposición a estas diminutas partículas.

Según la investigación, esos fragmentos diminutos que contaminan el agua, el aire y hasta la sal de mesa, tienen la capacidad de alojarse en el cerebro y afectar su funcionamiento, al menos en modelos animales, expuestos a altas dosis de microplásticos, provocando comportamientos y síntomas que evocan los primeros indicios de esta devastadora enfermedad.

Al introducir los polímeros invisibles al ojo humano, en el entorno de ratones en estudio, los científicos observaron alteraciones marcadas en el comportamiento: los machos pasaban más tiempo en espacios abiertos (algo inusual en estos animales que prefieren los rincones), mientras que las hembras presentaban fallos de memoria al interactuar con nuevos objetos. Comportamientos que sugieren una disfunción en las áreas cerebrales relacionadas con la ansiedad y la memoria.

Lo que causó preocupación en el equipo, no fue sólo el comportamiento conductual de los animales, sino que también detectó una disminución de la proteína glial fibrilar ácida (GFAP), esencial para el mantenimiento de las células del sistema nervioso y, en muchos modelos animales, relacionada con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y la depresión. Esto sugiere que el plástico no solo "llega" al cerebro, sino que tiene la capacidad de modificar su biología más íntima.

Los portadores del gen APOE4 y la mayor vulnerabilidad ante los microplásticos

El gen APOE4 está presente en aproximadamente  25% de la población humana. Según datos expuestos por The Washington Post, quienes tienen esta variante genética muestran un riesgo hasta 3.5 veces superior de desarrollar Alzheimer respecto a quienes poseen la variante más común, APOE3. Sin embargo, Jaime Ross, profesora de neurociencia en la Universidad de Rhode Island y autora del estudio, enfatizó que portar APOE4 no garantiza la aparición de la enfermedad, sino que aumenta la susceptibilidad, sobre todo ante la presencia de otros factores, como una dieta poco saludable o, en este caso, la exposición a contaminantes ambientales como los microplásticos.

En el experimento con los ratones modificados genéticamente, la presencia de microplásticos alteró tanto su conducta como su desempeño en evaluaciones de memoria. En un entorno controlado, los machos que llevaban el gen APOE4 y recibieron microplásticos permanecieron mucho más tiempo en el centro de un corral, en contraste con el comportamiento típico de los ratones sanos, que buscan los bordes como medida de seguridad. Por su parte, las hembras evidenciaron dificultad para distinguir entre un objeto previamente visto y uno nuevo—a diferencia de los animales con APOE4 no expuestos a plásticos.

Ross indicó que estas diferencias reflejan patrones de síntomas en seres humanos: los hombres con Alzheimer suelen exhibir apatía, y las mujeres problemas de memoria. El estudio también cita a Yadong Huang, profesor de neurología en la Universidad de California en San Francisco, quien identificó distintos tipos de deterioro entre pacientes: unos presentan déficit de funciones ejecutivas, otros principalmente pérdida de memoria. Añadió que la posibilidad de que factores ambientales, como los microplásticos, sean detonantes en portadores de APOE4 no debe ser ignorada.

Aunque la comunidad científica advierte que los resultados en ratones no pueden trasladarse directamente a humanos sin más investigación, y el estudio de la Universidad de Rhode Island no incluyó los efectos asociados al envejecimiento y reconoce las limitaciones de sus modelos experimentales, la investigación habré un abanico de interrogantes para futuros trabajos investigativos sobre  la relación entre la contaminación por microplásticos y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.

Cabe recordar que, según cifras emitidas por entidades de la salud, el alzhéimer afecta a cerca de 1 de cada 9 personas mayores de 65 años en Estados Unidos. Si los microplásticos, aunque sea de forma indirecta, están contribuyendo a esta estadística, el desafío no es menor. Más allá del daño individual, estaríamos ante un nuevo frente en la lucha por la salud pública: uno en el que la contaminación ambiental se entrelaza con los laberintos de la biología cerebral.

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