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Las abejas melíferas amortiguan la pérdida de polinización en cultivos, según PNASlunes, 14 de septiembre 2026
Las abejas melíferas amortiguan la pérdida de polinización en cultivos, según PNAS
Abejas melíferas ayudan a reducir pérdidas por polinización insuficiente desde 1980, pero la dependencia de pocas especies eleva riesgos agrícolas.
Agricultura Ecológica
Por: Constanza Sanhueza G. | 17 de junio 2026 | 14:52
Pie de foto: El uso de polinizadores manejados como las abejas melíferas ha ayudado a reducir pérdidas agrícolas, pero no sustituye el papel de abejas silvestres, mariposas y otros insectos.
Un metaanálisis publicado en PNAS concluye que la pérdida de rendimiento agrícola causada por una polinización insuficiente ha disminuido desde la década de 1980, principalmente por el uso de polinizadores manejados como la abeja melífera común, Apis mellifera. El estudio, basado en 165 investigaciones publicadas entre 1950 y 2019, advierte también de un riesgo: la agricultura puede estar compensando parte del daño productivo mientras continúa la pérdida de polinizadores silvestres. Esa pérdida está asociada a varios factores, entre ellos la destrucción de hábitats, la intensificación agrícola y el uso de pesticidas.
Durante años, la desaparición de insectos polinizadores ha alimentado una advertencia incómoda para la agricultura: si disminuyen las abejas silvestres, los abejorros, las mariposas, las polillas, los escarabajos y otros insectos que visitan flores, también deberían resentirse los cultivos que dependen de ellos. Sin embargo, los datos agrícolas no han mostrado hasta ahora una caída global tan directa como se esperaba. Un metaanálisis publicado en PNAS ofrece una explicación: desde los años 80, parte de esa pérdida de polinización se ha compensado con prácticas de manejo, sobre todo mediante el uso de abejas melíferas manejadas en cultivos dependientes de polinizadores.
Qué dice exactamente el estudio de PNAS
El trabajo analizó tendencias temporales en la llamada limitación por polinización, que mide cuánto rendimiento pierde un cultivo cuando la polinización natural no alcanza el máximo potencial productivo. Para ello, los autores revisaron 165 estudios publicados entre 1950 y 2019 y evaluaron si el uso de polinizadores manejados y la capacidad de autogamia de algunos cultivos reducían las pérdidas de rendimiento. La conclusión principal es que la limitación por polinización ha disminuido con el tiempo en cultivos dependientes de polinizadores, y que esa mejora se asocia especialmente al uso de abejas melíferas manejadas.
La reducción no significa que el problema haya desaparecido. Según la síntesis recogida por SMC España, los campos sin polinizadores gestionados no mostraron una disminución clara de esa pérdida de productividad. Es decir, la mejora observada no se debe a que los polinizadores silvestres se hayan recuperado, sino a que la agricultura ha incorporado herramientas para compensar parte del déficit. La propia interpretación del estudio apunta a que las prácticas actuales de manejo de polinización se han vuelto más eficientes y pueden estar mitigando impactos negativos del declive de polinizadores silvestres.
El papel de las abejas melíferas
La abeja melífera común, Apis mellifera, se ha convertido en una pieza central de esa compensación. Es una especie manejable, transportable y ampliamente usada en agricultura para reforzar la visita a flores en momentos clave del cultivo. En términos productivos, su uso puede reducir pérdidas cuando la polinización natural resulta insuficiente. Por eso el estudio de PNAS no niega la utilidad de las colmenas ni de los polinizadores manejados; al contrario, muestra que han ayudado a amortiguar una parte de la caída de rendimiento que cabría esperar en cultivos dependientes de insectos.
Pero esa solución tiene un límite. Si una parte creciente de la producción agrícola depende de una sola especie manejada, el sistema se vuelve más vulnerable ante enfermedades, plagas, estrés ambiental o fallos de manejo. Luis Navarro, catedrático de Botánica de la Universidad de Vigo, advierte que estos resultados deben interpretarse en términos de producción agrícola, no como una señal de que el problema de conservación de los polinizadores haya desaparecido. La productividad puede estar resistiendo, pero la biodiversidad que sostiene la polinización sigue bajo presión.
Los pesticidas agravan la pérdida de insectos
El estudio de PNAS no identifica a los pesticidas como la única causa del declive de polinizadores, pero su resultado se entiende mejor dentro de una evidencia más amplia: la intensificación agrícola y el uso de pesticidas figuran entre los factores que más presionan a los insectos. Una revisión de Annual Review of Entomology sobre el declive de insectos en el Antropoceno señala como amenazas reconocidas la destrucción de hábitats, la intensificación agrícola —incluido el uso de pesticidas—, y las especies invasoras.
La evidencia reciente apunta en la misma dirección. Un estudio publicado en Nature Sustainability en 2024, basado en 178.589 observaciones de 1.081 especies de abejas silvestres en Estados Unidos, concluyó que el aumento del uso de neonicotinoides y piretroides es un factor importante en los cambios de ocupación de cientos de especies de abejas silvestres. En algunos grupos, el alto uso de pesticidas se asoció con una disminución del 43,3% en la probabilidad de presencia de una especie en un sitio.
Otra síntesis publicada en Nature Ecology & Evolution analizó 681 campos agrícolas en tres continentes y concluyó que tanto el riesgo local por pesticidas como la pérdida de hábitats seminaturales reducen la abundancia y la riqueza de abejas silvestres en cultivos. El trabajo añade un matiz importante: restaurar hábitats ayuda, pero no basta para compensar las pérdidas impulsadas por pesticidas. Por eso, si el objetivo es proteger la polinización a largo plazo, no alcanza con instalar colmenas; también hay que reducir los daños no deseados de los agroquímicos sobre insectos.
Por qué importan otros polinizadores
La agricultura no depende solo de la abeja melífera. Muchos cultivos reciben visitas de abejorros, abejas solitarias, sírfidos, mariposas, polillas, escarabajos y otros insectos que cumplen funciones distintas según el cultivo, el clima, la forma de la flor y el paisaje. Algunos son más eficientes que Apis mellifera en determinadas plantas; otros actúan en horas, temperaturas o condiciones donde la abeja melífera visita menos. La diversidad de polinizadores funciona como una red de seguridad ecológica: si una especie falla, otras pueden sostener parte del servicio de polinización.
Esa diversidad también protege a la agricultura de la dependencia excesiva. El propio cierre del resumen de PNAS, citado por SMC España, señala que los esfuerzos futuros deben diversificar las estrategias de polinización, incluyendo la conservación de polinizadores silvestres y el manejo de especies alternativas. La frase es clave porque evita una lectura triunfalista: las abejas melíferas han ayudado de manera enorme a reducir pérdidas, pero no reemplazan el valor ecológico ni agronómico de los distintos polinizadores silvestres.
Una compensación, no una solución
La lectura más precisa del estudio es esta: la agricultura ha logrado compensar parcialmente los déficits de polinización mediante polinizadores manejados, pero esa compensación puede estar ocultando un daño de fondo. Si los insectos silvestres siguen disminuyendo por pesticidas, pérdida de hábitat, monocultivos y enfermedades, el sistema productivo queda apoyado sobre una base más estrecha. A corto plazo, las colmenas ayudan; a largo plazo, la resiliencia depende de mantener una comunidad diversa de insectos polinizadores y de su importancia dentro del ecosistema.
Por eso el mensaje no debería ser que las abejas melíferas “frenan el apocalipsis de insectos”, sino que amortiguan una parte de sus efectos sobre los cultivos. La diferencia es decisiva. El rendimiento agrícola puede sostenerse durante un tiempo gracias al manejo, pero la pérdida de insectos silvestres sigue siendo una amenaza para la biodiversidad, la estabilidad de los ecosistemas y la seguridad de la polinización futura. Reducir la presión de los pesticidas, conservar hábitats y diversificar los polinizadores protrege nuestro futuro y a otros insectos que coexisten en nuestro ecosistema.
Fuente: PNAS, Annual Review of Entomology, Nature Sustainability, Nature Ecology & Evolution.


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