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La robotización agrícola se abre paso ante la crisis de mano de obra en Chile

martes, 15 de septiembre 2026

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La robotización agrícola se abre paso ante la crisis de mano de obra en Chile

La robotización avanza en la agricultura chilena como respuesta a la falta de mano de obra, aunque persisten altos costos y brechas técnicas.

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Innovación

Por: Yexika Montilla | 29 de septiembre 2025 | 11:18

La robotización agrícola se abre paso ante la crisis de mano de obra en Chile

Pie de foto: La automatización agrícola se materializa en brazos robóticos que riegan cultivos bajo invernadero, un paso hacia mayor productividad y eficiencia en el agro chileno.

La falta de trabajadores en el agro reaviva el debate sobre la regularización migratoria y la automatización. Expertos destacan que robots y drones ya apoyan cosechas y transporte, aunque persisten costos altos y desafíos técnicos.

En los últimos años, la agricultura chilena ha enfrentado una caída sostenida en la disponibilidad de mano de obra, un problema que afecta especialmente a los cultivos intensivos como frutas y hortalizas. El gremio agrícola ha abogado por la regularización de trabajadores migrantes mediante visas temporales, pero la discusión se amplía hacia alternativas tecnológicas. La falta de jornaleros coincide con un escenario global donde la automatización se perfila como respuesta a la escasez de personal en sectores productivos. Este panorama abre un debate entre la necesidad de soluciones inmediatas y la planificación de largo plazo, en el que la robotización surge como opción complementaria a la incorporación de migrantes en el campo chileno.

Robots ya en uso en el campo chileno

De acuerdo con Juan Pablo Vásconez, investigador asociado al Centro de Transformación Energética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), “el uso de robots en la agricultura ya no es una visión de futuro, sino una realidad en el mundo”. Hoy, estas tecnologías se aplican en tareas pesadas y repetitivas: monitoreo de cultivos mediante drones equipados con inteligencia artificial, dosificación precisa de pesticidas y fertilizantes, transporte de productos y recolección automatizada en entornos controlados. Estas funciones permiten liberar a los trabajadores humanos de labores extenuantes, pero también plantean la necesidad de formación técnica para la supervisión y mantenimiento de los equipos. La experiencia internacional sirve como referencia para evaluar la factibilidad de incorporar estas soluciones a gran escala en el agro chileno.

Beneficios productivos y casos de aplicación

Los especialistas coinciden en que los robots pueden aumentar la productividad, reducir costos operativos y optimizar recursos naturales. Vásconez recordó que un proyecto del Centro de Transformación Energética de la UNAB demostró que el uso de robots de transporte colaborativo elevó hasta en un 70% la productividad en faenas específicas. Por su parte, Patricio Castillo, vicepresidente del Centro de Innovación Robóticay subgerente de desarrollo de ETT, subrayó que también existen robots sembradores, sistemas de análisis de suelo y dispositivos que estiman la calidad de la cosecha, lo que “permite tomar decisiones más precisas y oportunas”. Estas innovaciones no reemplazan totalmente la mano de obra, pero alivian la escasez y redirigen a los trabajadores hacia tareas de mayor valor agregado, como la gestión de datos y la supervisión operativa .

Limitaciones técnicas y económicas

La implementación de estas tecnologías enfrenta obstáculos relevantes. Franco Jorquera, integrante del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E) de la Universidad Técnica Federico Santa María, advirtió que el costo de inversión en plataformas robóticas y sensores de precisión sigue siendo alto, aunque se espera que disminuya con el tiempo. Sin embargo, Vásconez señaló que muchas empresas ofrecen modelos de arriendo o suscripción para facilitar el acceso a los agricultores sin necesidad de grandes desembolsos iniciales. No obstante, persisten otras limitaciones: la autonomía energética de los equipos, la necesidad de infraestructura en zonas rurales y la capacitación de los trabajadores. Estos factores marcan la diferencia entre proyectos piloto exitosos y la masificación real de la robotización en la agricultura nacional.

Visión académica y empresarial

Desde la perspectiva de la academia y el sector privado, la automatización se presenta como una solución realista pero parcial. Vásconez reconoció que ciertas labores, como la recolección manual de frutos delicados —uvas, frutillas y arándanos—, aún requieren de destreza humana que los robots no logran replicar con la misma precisión. Castillo añadió que la tecnología no llega para eliminar empleos, sino para suplir una escasez estructural y redirigir a los trabajadores hacia actividades estratégicas. La experiencia de otros países muestra que la transición no es inmediata: requiere planificación, inversión en capital humano y un marco regulatorio que acompañe la innovación. En Chile, el desafío será combinar la incorporación de migrantes con una estrategia de automatización progresiva.

Brechas sociales y de infraestructura

El avance de la robotización agrícola también despierta preocupaciones sociales. Castillo advirtió que puede generar impactos en las comunidades rurales si no se acompaña de programas de capacitación y reconversión laboral. "A esto se suma la brecha tecnológica: muchas zonas agrícolas del país carecen de conectividad estable, lo que limita el uso de drones, sensores y plataformas de análisis en tiempo real. La falta de infraestructura digital convierte a la innovación en una opción desigual, disponible para grandes empresas, pero menos accesible para pequeños y medianos productores". La transición hacia una agricultura más tecnológica exige, por lo tanto, políticas públicas que reduzcan esas brechas y promuevan un acceso equitativo a las herramientas de automatización.

Perspectiva del Ministerio de Agricultura

La ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, reconoció que “en los últimos años la agricultura ha avanzado de manera significativa en la incorporación de nuevas tecnologías”. Sin embargo, admitió que aún persisten importantes brechas vinculadas al costo y la conectividad en áreas rurales. Fernández aseguró que el Estado impulsa proyectos de análisis con imágenes satelitales y big data para enfrentar la sequía agrícola, además de fomentar el uso de drones y sensores que permitan mejorar la eficiencia hídrica. Estas iniciativas muestran la voluntad de fortalecer la innovación en el agro chileno, aunque queda pendiente la tarea de escalar la robotización a nivel nacional y hacerlo de manera inclusiva.

La robotización en la agricultura chilena ya no es un horizonte lejano, sino un proceso en marcha que enfrenta oportunidades y limitaciones. El reto principal será combinar soluciones de corto plazo —como la regularización de trabajadores migrantes— con la integración gradual de robots y plataformas digitales. La experiencia internacional demuestra que la automatización puede aumentar la competitividad y reducir la vulnerabilidad del sector, siempre que se acompañe de inversión en capacitación y acceso equitativo a la tecnología. En los próximos años, la discusión pasará de si incorporar robots en el agro chileno, a cómo hacerlo de manera sostenible, justa y eficiente.

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