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La herencia fiscal que complica a Kast: tres años seguidos de déficit

lunes, 14 de septiembre 2026

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La herencia fiscal que complica a Kast: tres años seguidos de déficit

El déficit fiscal heredado por Kast rondaría 2,5% del PIB en 2025, marcando el tercer incumplimiento fiscal consecutivo y tensionando el ajuste 2026.

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Nacional

Por: Yexika Montilla | 12 de enero 2026 | 16:14

La herencia fiscal que complica a Kast: tres años seguidos de déficit

Pie de foto: Hacienda y Dipres proyectaron un déficit efectivo mayor al previsto para 2025, cifra que marcará la herencia fiscal que recibirá la nueva administración a partir de marzo.

El cierre fiscal de 2025 se confirmará a fines de enero y, de acuerdo con proyecciones oficiales y privadas, Chile terminaría con un déficit efectivo cercano a 2,4–2,5% del PIB y un déficit estructural en torno a 2,7–2,8%, con lo que se encadenaría un tercer incumplimiento de la meta de balance estructural. La herencia abre un debate político por el reajuste del sector público y eleva la presión sobre el equipo económico de José Antonio Kast.

La Dirección de Presupuestos (Dipres) divulgará el cierre fiscal del año 2025 durante la segunda quincena de enero de 2026, siguiendo su calendario anual de publicaciones y el ciclo presupuestario que fija hitos de ejecución y reportes periódicos. Ese día se conocerán oficialmente el balance efectivo del Gobierno Central, el balance cíclicamente ajustado (o estructural) y la trayectoria de deuda bruta sobre PIB, que son las variables clave que usan el Congreso, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y las clasificadoras para evaluar la “salud” de las cuentas públicas. Hasta ahora, el Ministerio de Hacienda y la Dipres habían proyectado un déficit efectivo de 2,0% del PIB para 2025 y un balance estructural de -2,2%, cifras que ya reconocían un incumplimiento de la meta anual de -1,6% trazada en abril de 2025. 

Del -1,6% al entorno de -2,5%: cómo cambió la proyección

Durante 2025, la senda fiscal se deterioró respecto de lo previsto al elaborar el Presupuesto. En septiembre, Dipres reportó que, a agosto, el déficit acumulado ascendía a -1,6% del PIB y que el gasto real crecía 2,6% interanual, mientras los ingresos tributarios mostraban un patrón de recuperación desigual. Esa trayectoria hizo que, en el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del tercer trimestre, Hacienda elevara su previsión de déficit efectivo para 2025 a 2,0% del PIB, y situara el balance estructural en -2,2%, ya por debajo de la meta. Hacia fin de año, analistas como Matías Acevedo estimaron que el déficit efectivo podría cerrarse entre 2,4% y 2,5% del PIB, con un déficit estructural de 2,7%–2,8%, debido a ingresos menores y a la parcialidad de las acciones correctivas comprometidas.

Tercer año seguido sin cumplir la meta: el contexto que enciende alarmas

El incumplimiento de la meta 2025 no ocurre en el vacío. El CFA calificó como “preocupante” el desvío de la meta en 2024, cuando el balance estructural se ubicó en -3,2% del PIB versus la meta de -1,9%, y advirtió que Chile se encaminaba a un tercer incumplimiento consecutivo si no se ejecutaban ajustes adicionales. La propia institucionalidad fiscal pidió adelantar medidas de contención del gasto y mejorar los modelos de proyección de ingresos. A comienzos de 2025, análisis de prensa especializada ya hablaban de “tercer año consecutivo” de metas incumplidas, algo inusual fuera de episodios de crisis, y de la urgencia de recomponer la credibilidad de la regla de balance estructural.

El debate político: reajuste del sector público y “herencia” fiscal

Con el cierre 2025 a la vista, la discusión política subió de tono en el Congreso al tramitarse el reajuste del sector público. Las bancadas de la UDI, RN y Republicanos rechazaron el proyecto del Ejecutivo y acusaron un intento de “traspasar” a la próxima administración un reajuste desfinanciado, citando un costo para 2026 que, según sus cálculos y el informe financiero, no contaría con cobertura suficiente. “Impropia y deshonesta forma de legislar”, dijeron en una declaración, apuntando al ministro de Hacienda, Nicolás Grau, y a la Dipres. Hacienda, por su parte, ha insistido en que el Presupuesto 2026 es compatible con responsabilidad fiscal y que la senda de consolidación se retoma con medidas correctivas y contención del gasto.

Qué anticipa el equipo de Kast: “destrabar permisos” y acelerar la inversión

El eje de la transición económica del presidente electo se presentó en un encuentro de Icare, donde José Antonio Kast y su principal asesor económico, Jorge Quiroz, delinearon un plan para “destrabar” la inversión mediante cambios regulatorios. Quiroz afirmó que “vamos a eliminar permisos” y puso ejemplos concretos: la reducción drástica de circulares en construcción —desde unas 1.500 a 11— y la supresión de instructivos que, a su juicio, traban proyectos y encarecen los plazos. La promesa fue recibida con aplausos por el empresariado, que ve en la simplificación regulatoria una palanca para recomponer el crecimiento y el empleo en 2026, mientras expertos piden cautela para no debilitar estándares técnicos y urbanos.

¿Qué recibirá Hacienda en marzo? Ingresos, gasto y deuda

Más allá del titular del déficit, la “herencia” fiscal incluye la trayectoria de deuda bruta y la calidad del ajuste. El Presupuesto 2026 —presentado por Hacienda en octubre— supuso un aumento del gasto de 1,7% real y un déficit estructural de -1,1%, con cierres de programas mal evaluados y reasignaciones por US$ 2.800 millones. En paralelo, la Dipres proyectó para 2026 un déficit efectivo cercano a 1,5% del PIB y entregó una lámina con el stock de deuda estimado a cierre de 2025 y 2026. El gobierno saliente sostiene que entregará la economía “en mejor pie” que en 2022, con menor crecimiento de la deuda y avances en reglas de permisos; sus críticos responden que las sobreestimaciones previas de ingresos erosionaron el ancla fiscal.

Qué mira el mercado: crecimiento, inversión y regla fiscal

El pulso de 2026 dependerá de dos vectores: la velocidad de la inversión —si las reformas de permisos se vuelven efectivas y acotadas— y la coherencia con la regla fiscal. Informes de bancos y consultoras ya descontaban un déficit 2025 por sobre la pauta oficial del 2,0%, y advertían que la consolidación no puede descansar en recortes de inversión pública si el objetivo es reactivar el crecimiento. El CFA, en esa línea, recomendó que los ajustes eviten golpear el gasto de capital y que se prioricen eficiencias permanentes, además de mejorar la transparencia contable y la clasificación de transacciones financieras. Para el nuevo equipo de Teatinos 120, ese es el mapa de riesgos que condiciona sus “primeros 100 días”.

Las cifras finas: de la meta -1,6% al desvío de -2,2% estructural

El 23 de abril de 2025, Hacienda redefinió la meta anual de balance estructural para 2025 a -1,6% del PIB —desde el -1,1% previsto al inicio del gobierno—, señalando que el mayor déficit 2024 obligaba a una convergencia más gradual. En octubre, ya en plena discusión presupuestaria, el IFP 3T actualizó la proyección 2025 a un balance estructural de -2,2%, es decir, 0,6 puntos porcentuales por debajo de la meta, además de un déficit efectivo de 2,0% del PIB. Esa brecha es la que, según el Ejecutivo, debía reducirse con acciones correctivas, pero varias requerían leyes en trámite y no alcanzaron a materializarse antes del cierre del año.

Empleo y obras: la prueba de fuego para 2026

La hipótesis de trabajo del nuevo gobierno es que una ola de permisos “destrabados” acelerará la construcción, con alto efecto multiplicador en empleo y demanda de insumos. Ex-Ante y otros medios consignaron la promesa de reducir miles de instructivos y concentrar circulares sectoriales, además de revisar el flujo de evaluación ambiental. Voces técnicas, como académicos en urbanismo y centros de políticas públicas, advierten que liberalizar suelo o acortar estándares puede generar externalidades, y proponen una “vía rápida” acotada a procesos repetitivos y de bajo riesgo. El trade-off entre velocidad y calidad regulatoria marcará buena parte de la agenda económica del primer semestre.

Próximos pasos: calendario y decisiones

Si el cierre fiscal 2025 confirma un déficit mayor al proyectado por Hacienda, Kast enfrentará una disyuntiva: acelerar recortes adicionales —con costo político temprano— o apoyarse en una recuperación de ingresos que hoy luce incierta. El diseño del ajuste —gasto corriente versus capital— y la gobernanza de la regla fiscal serán señales que miran inversionistas y agencias. En paralelo, la tramitación del reajuste del sector público volverá a la mesa con la nueva correlación de fuerzas, y el Ejecutivo deberá definir si reingresa un proyecto con financiamiento explícito. Con una economía que necesita inversión, la credibilidad de la consolidación fiscal será el activo más escaso del arranque.

Fuente: Dipres, CFA, Ex-Ante, Hacienda, La Tercera

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