Inicio

>

Actualidad

>

Ciencia y Tecnología

>

La ciencia del relincho: por qué los caballos “silban” y “cantan” a la vez para expresar emociones

lunes, 14 de septiembre 2026

Actualidad

Compartir en:

La ciencia del relincho: por qué los caballos “silban” y “cantan” a la vez para expresar emociones

El relincho del caballo es una bifonación: combina un tono grave y un silbido agudo generado en la laringe.

Agregar Agroconectados en
Agrega Agroconectados como tu fuente favorita de noticias en Google.

Ciencia y Tecnología

Por: Yexika Montilla | 05 de marzo 2026 | 12:17

La ciencia del relincho: por qué los caballos “silban” y “cantan” a la vez para expresar emociones

Pie de foto: Un caballo relincha y deja oír dos tonos a la vez: uno grave “cantado” por vibración vocal y otro agudo generado como silbido dentro de la laringe, según un estudio en Current Biology.

Un estudio en Current Biology describe que el relincho del caballo es una “bifonación”: dos frecuencias simultáneas, una grave por vibración vocal y otra aguda generada como un silbido dentro de la laringe.

En un establo, a simple oído, el relincho parece un solo sonido: una llamada larga que sube y baja, como si el animal “cantara”. Pero la acústica cuenta otra historia. Un equipo internacional de investigadores encontró que, en realidad, el caballo produce dos tonos a la vez durante el relincho, una rareza en mamíferos grandes. La conclusión, publicada en Current Biology, no solo resuelve un misterio clásico de la bioacústica, sino que también ofrece una pista concreta sobre cómo los animales codifican emoción e intención en su voz. El detalle clave es que esos dos componentes —uno grave y otro agudo— no son un “eco” ni un artefacto de grabación: provienen de mecanismos distintos dentro de la laringe.

Qué descubrió el estudio y por qué importa

La investigación identifica el relincho como un caso de bifonación, un fenómeno en el que una sola vocalización contiene dos frecuencias independientes que se superponen en el tiempo. En el caballo, el componente grave encaja con lo esperable: surge de la vibración de los pliegues vocales, de manera comparable (en principio) a cómo se produce la voz humana al cantar. Lo sorprendente era el componente agudo, que durante décadas se describió, pero no se explicó con certeza. El equipo, liderado por Elodie Briefer (Universidad de Copenhague) junto con colaboradores en Europa, sostiene que esta “doble señal” aporta ventajas comunicativas: si cada frecuencia puede transportar información distinta, el animal ganaría capacidad para transmitir matices sin alargar el llamado. Para la ciencia del comportamiento, eso abre una ruta para estudiar emoción con métricas medibles, no solo con impresiones.

Cómo se produce el tono grave del relincho

El primer engranaje del relincho es “clásico” en mamíferos: aire desde los pulmones atraviesa la laringe y pone a vibrar los pliegues vocales, generando el tono de baja frecuencia. Esa vibración puede cambiar con la tensión muscular, la presión de aire y la forma del tracto vocal, lo que explica por qué el relincho puede “curvarse” y variar en intensidad. El estudio integra registros acústicos y evidencias anatómicas para confirmar que el componente grave se comporta como una fuente vocal típica: estable, robusta y coherente con el tamaño del animal. Esto importa porque fija el “piso” del fenómeno: si el grave es la voz, entonces el agudo no puede atribuirse a un simple armónico inevitable, sino a otra fuente activa que ocurre en paralelo. En otras palabras, el caballo no solo vocaliza: vocaliza y silba simultáneamente.

El tono agudo: un silbido dentro de la laringe

El hallazgo central es que el componente agudo del relincho se genera mediante un silbido laríngeo: turbulencias de aire dentro de la laringe producen una frecuencia alta, sin necesidad de “labios” como en el silbido humano. Para probarlo, los investigadores combinaron análisis de laringes, datos clínicos y pruebas físicas; una de las más llamativas fue el uso de helio, que ayuda a diferenciar si el sonido depende de resonancias o de un silbido aerodinámico. En la nota institucional, William Tecumseh Fitch (Universidad de Viena) recuerda el momento decisivo: “When we blew helium through the larynges… we knew we’d solved the mystery.” La lógica es sencilla: si el agudo se desplaza con el helio como lo haría un silbido, el mecanismo queda respaldado por física, no por interpretación. 

Una rareza en mamíferos grandes (y qué pasa con otros equinos)

En mamíferos grandes, la intuición suele acertar: laringes más grandes tienden a producir sonidos más graves. Por eso, el caballo destaca. El estudio y su cobertura en Nature lo presentan como un caso inusual: el animal logra incorporar un componente agudo sostenido dentro de una vocalización fuerte y prolongada. En especies pequeñas, como algunos roedores, existen silbidos laríngeos, pero el punto aquí es la escala y la combinación simultánea con vibración vocal. Además, el equipo señala que caballos de Przewalski —parientes cercanos— también muestran bifonación, mientras que parientes más distantes, como burros y cebras, “parecen” no exhibir el componente alto del relincho, lo que sugiere adaptaciones específicas en el linaje del caballo. El matiz importa: no es “magia”, sino evolución y anatomía comparada. 

Emociones en dos carriles: qué podría comunicar cada frecuencia

La pregunta inevitable es para qué sirve. Los autores proponen que la bifonación pudo evolucionar para transmitir mensajes independientes a la vez, algo útil en una especie social que se coordina a distancia. En trabajos previos del mismo grupo —mencionados en la comunicación institucional— se sugiere que las dos frecuencias pueden relacionarse con diferentes aspectos del estado emocional del animal, como excitación o valencia, aunque esos vínculos requieren más confirmación experimental. La idea no es que el caballo “hable” como un humano, sino que su voz podría codificar capas de información con reglas consistentes: un “canal” grave y otro agudo, superpuestos. En la práctica, esto abre aplicaciones: si se validan correlaciones robustas, el análisis acústico podría aportar herramientas para bienestar animal, entrenamiento y evaluación de estrés, con indicadores cuantificables.

Qué buscará la ciencia

Resolver el mecanismo no cierra la historia: la amplía. El siguiente paso es determinar cuándo aparece con más fuerza el silbido laríngeo —en separaciones, reencuentros, alerta o juego— y si cambia según individuo, edad o contexto. También falta mapear con precisión qué partes de la laringe actúan como “fuente” del silbido y cómo se coordinan con la vibración vocal sin colapsar el flujo de aire. Para la evolución, el reto es comparar especies y linajes: si burros y cebras carecen del componente alto, ¿qué presiones selectivas favorecieron esta solución en caballos? David Reby lo resume así: comprender cómo y por qué surge la bifonación ayuda a explicar la diversidad vocal en mamíferos. Por ahora, la certeza es concreta: el relincho no es un sonido simple; es una doble señal sincronizada.

Preguntas Frecuentes

Fuente: University of Copenhagen, Nature, ScienceDaily, Cell Press / Current Biology

Lo Nuevo