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Investigadores chilenos prueban microbiomas para crear árboles nativos más resistentes tras incendiosmartes, 15 de septiembre 2026
Investigadores chilenos prueban microbiomas para crear árboles nativos más resistentes tras incendios
Microbiomas nativos permitirían crear árboles más resistentes al fuego: piloto UFRO 2025 mostró mayor supervivencia en raulí y quillay.
Innovación/Medio Ambiente
Por: Yexika Montilla | 26 de enero 2026 | 17:52
Pie de foto: El proyecto busca aumentar la supervivencia de árboles reforestados en zonas afectadas por incendios forestales.
En La Araucanía, un equipo de la UFRO evalúa microbiomas nativos para producir árboles más tolerantes al estrés hídrico, térmico y nutricional. En un piloto de nueve meses durante 2025, especies como raulí y quillay mostraron rasgos de mayor resiliencia. El objetivo es elevar la supervivencia en suelos quemados, donde los métodos tradicionales fallan con frecuencia en el primer año. La iniciativa obtuvo el primer lugar nacional del concurso ANID 2025 y se expandirá en terreno hasta 2027.
Chile enfrenta temporadas de incendios cada vez más exigentes, con olas de calor y vientos que favorecen la propagación rápida del fuego. En enero de 2026, SENAPRED y organismos asociados reportaron múltiples focos activos entre Biobío, Ñuble y La Araucanía, con alertas rojas y un esfuerzo coordinado de emergencia sobre el territorio, lo que confirma la presión persistente sobre los ecosistemas del centro-sur. En ese contexto, investigadores de la Universidad de La Frontera (UFRO) desarrollan una línea eco-biotecnológica que busca aumentar la supervivencia de árboles nativos plantados en suelos degradados por el fuego. La meta es que las plantas “nazcan preparadas”, con mayor tolerancia al estrés hídrico, térmico y nutricional propio del posincendio, y que esto se traduzca en más árboles vivos al mes 12 y mejores tasas de establecimiento en el segundo año de reforestación, cuando suelen persistir los riesgos.
La metodología eco-biotecnológica (microbiomas nativos)
El enfoque del equipo consiste en complementar el sustrato de cultivo con microbiomas nativos —comunidades de microorganismos beneficiosos— recuperados de suelos de bosques sanos, similares a los que se pretende restaurar. Esta inoculación se aplica desde la germinación y en etapas tempranas de vivero, con el objetivo de modular rasgos fisiológicos y, potencialmente, respuestas de expresión génica asociadas a resiliencia. El académico Andrés Fuentes, líder del proyecto, resume la hipótesis en una frase directa: “preparamos las plantas desde el inicio para escenarios extremos”. La promesa técnica es doble: elevar la supervivencia inicial tras la plantación y reducir la dependencia de insumos, riego y tutelaje intensivo en los primeros meses, cuando el estrés por temperaturas y déficit hídrico genera las mayores pérdidas en plantaciones jóvenes establecidas en terrenos posincendio.
Resultados del piloto 2025: especies y rasgos observados
Durante 2025, el equipo ejecutó un piloto de nueve meses para evaluar la inoculación con microbiomas en especies nativas prioritarias de restauración. Los ensayos sugieren mejoras en rasgos fisiológicos vinculados al uso eficiente del agua y la tolerancia térmica, junto con señales de mayor robustez del sistema radicular. En esta fase destacaron cinco especies: raulí (Nothofagus alpina), roble (Nothofagus obliqua), peumo (Cryptocarya alba), maitén (Maytenus boaria) y quillay (Quillaja saponaria), todas de relevancia ecológica y cultural en los bosques del centro-sur. Los investigadores subrayan que se trata de evidencia preliminar y que el efecto más crítico se medirá en terreno, con seguimiento al menos hasta el mes 12 —cuando se consolidan diferencias de supervivencia— y, de ser posible, hasta el mes 24 para evaluar crecimiento y vigor, elementos clave de la restauración efectiva.
La brecha en la reforestación posincendio y el desafío de las cifras
Los programas tradicionales de plantación posincendio enfrentan mortalidades elevadas en el primer año por suelos empobrecidos, estrés térmico y déficit hídrico; esa “ventana crítica” reduce la cobertura y obliga a reposiciones costosas. Estudios y guías técnicas en Chile apuntan a que la recuperación no puede improvisarse y debe integrar evaluación temprana del sitio, control de erosión y un plan de monitoreo, además de especies y procedencias adecuadas. Aun con avances operativos, la evidencia internacional y regional coincide en que el riesgo no termina al mes 12, por lo que estrategias que fortalezcan a la planta desde vivero —como microbiomas nativos— podrían marcar diferencias en escenarios de sequías recurrentes y olas de calor. En esta línea, el propio equipo UFRO ha difundido que la mortalidad puede superar 60% en el primer año en métodos tradicionales, lo que refuerza la urgencia de innovar.
Reconocimiento y financiamiento: primer lugar ANID 2025
La propuesta UFRO obtuvo el primer lugar nacional en la etapa 2 del concurso “Desafíos para la Recuperación Post-Incendios” de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). La adjudicación del proyecto PINC230004 consolidó recursos para escalar la estrategia y validar su impacto más allá del vivero, tanto en índices de supervivencia como en vigor y crecimiento temprano. Según la comunicación institucional, el diseño combina transferencia tecnológica y trabajo con actores locales para la implementación en predios y áreas intervenidas por el fuego. El reconocimiento ANID no solo otorga financiamiento, sino que también posiciona a la iniciativa como referencia para integrar microbiomas nativos en protocolos de producción de plantas y establecer estándares medibles —por ejemplo, supervivencia al mes 12, biomasa aérea y radicular, y conductancia estomática— que permitan comparar con prácticas de control en igual sitio y condiciones.
Terreno y cronograma: La Araucanía 2026–2027
Con el financiamiento asegurado, la nueva etapa contempla ensayos en terreno en la Región de La Araucanía entre 2026 y 2027, priorizando zonas degradadas por incendios recientes. Allí se medirá la supervivencia de cohortes de plántulas inoculadas en comparación con plantas producidas de forma convencional, bajo idéntico régimen de plantación, densidad y manejo inicial del sitio. El protocolo prevé parcelas apareadas, monitoreo en estaciones cálidas con registro de humedad de suelo superficial y subsuperficial, y mediciones fisiológicas puntuales en olas de calor. Además, se documentará la interacción con otras presiones —competencia de herbáceas, herbivoría, heladas tardías— para entender el desempeño real. La transferencia incluirá talleres con viveros locales y propietarios, con el fin de dejar capacidad instalada si los resultados confirman ventajas significativas en supervivencia y vigor en el primer año posplantación.
Impacto ecológico y social si la estrategia funciona
Si la inoculación con microbiomas nativos confirma ganancias consistentes, el impacto excede el conteo de plántulas vivas. En lo ecológico, mayor supervivencia y crecimiento temprano aceleran la cobertura del suelo, reduciendo erosión y facilitando el retorno de microhábitats y ciclos de nutrientes. En lo social y económico, se abaratan reposiciones y faenas, y se acelera la recuperación de servicios ecosistémicos —sombra, regulación microclimática, conectividad biológica— en cuencas afectadas. El enfoque, además, es compatible con lineamientos de restauración adaptativa posincendio, que recomiendan planificar a escalas temporales de al menos una a dos temporadas de crecimiento, considerando años secos consecutivos. En entrevista y comunicados, los investigadores resumen el valor práctico: “son plantas que vienen preparadas para enfrentar condiciones extremas”, una idea que, de escalarse, podría integrarse a manuales y pautas públicas de reforestación con especies nativas.
Preguntas abiertas y límites del estudio
Quedan interrogantes que solo el terreno responderá:
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¿Se mantienen las ventajas de la inoculación bajo sequías extremas multianuales?
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¿Qué tan transferible es el microbioma entre sitios con suelos y climas distintos?
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¿Cuál es el costo unitario por planta y el umbral de ganancia de supervivencia que justifica la adopción masiva en viveros públicos y privados?
También será crucial evitar efectos no deseados, como desplazar microbiotas locales poco estudiadas. Por último, los ensayos deberán evaluar el riesgo de especies exóticas invasoras que aprovechan los claros posfuego, para no confundir éxito de plantación con pérdida de integridad ecológica del sitio. Estas preguntas guiarán la síntesis de resultados 2026–2027 y la eventual recomendación de protocolos para bosques nativos del centro-sur, con especial atención en raulí, roble, peumo, maitén y quillay.
Fuente: UFRO, UFRO Agroambiente, SENAPRED, UC Políticas Públicas


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