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Innovación chilena ensaya una dieta “inteligente” para proteger colmenas y reducir la Varroa

domingo, 13 de septiembre 2026

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Innovación chilena ensaya una dieta “inteligente” para proteger colmenas y reducir la Varroa

Apicultura chilena ensaya dieta con maqui y orégano que reduce 90% la Varroa y mejora la salud de colmenas.

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Apicultura

Por: Yexika Montilla | 30 de diciembre 2025 | 18:34

Innovación chilena ensaya una dieta “inteligente” para proteger colmenas y reducir la Varroa

Pie de foto: Suplemento desarrollado por UdeC–UACh–PUC: matriz inspirada en “pan de abeja” y microcápsulas de orégano para liberación sostenida en la colmena.

Un equipo UdeC–UACh–PUC probó dietas semipastosas con extractos de maqui y frambuesa, y aceites esenciales encapsulados (orégano, laurel, eucalipto). Las abejas consumieron 25–33% del suplemento; el orégano mostró efecto antiácaro en línea con la evidencia internacional, que pide validar a escala de campo y con monitoreo de residuos en miel y cera. 

La apicultura chilena vive una presión simultánea de sequías, inviernos fríos y la persistencia del ácaro Varroa destructor, que debilita las colonias y erosiona la producción de miel. En este contexto, investigadores de la Universidad de Concepción, la Universidad Austral de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile ensayaron una dieta sólida semipastosa inspirada en el “pan de abeja”. El objetivo fue doble: sostener la salud metabólica con nutrición avanzada y, en paralelo, aportar una acción acaricida natural mediante aceites esenciales encapsulados con liberación sostenida en la colmena. La línea responde a la evidencia de que ciertos aceites —en particular los ricos en timol y carvacrol, como el orégano— exhiben actividad contra la Varroa, aunque requieren controles estrictos de dosis, temperatura y dinámica de residuos para su uso seguro.

Quiénes participaron y qué rol tuvo cada institución

El proyecto reunió a Luisbel González (Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, mención Ingeniería Química, UdeC), Ociel Muñoz (Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, UACh; líder del proyecto) y María Cristina Ravanal (Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, PUC). El equipo combinó formulación alimentaria, encapsulación de compuestos volátiles y pruebas de campo en colmenas. Esta articulación permitió comparar consumos, estabilidad y efecto sanitario en un diseño pragmático: lotes de N colmenas, con grupos de tratamiento y control, y un periodo de exposición de DÍAS. Para garantizar comparabilidad —claves cuando se trabajan aceites volátiles— se estandarizaron raciones, ubicación de los panales y mediciones regulares de infestación, además de registrar temperatura y humedad para evitar sesgos.

Cómo funciona la dieta: de la bioquímica a la colmena

La base nutricional mezcló harinas de arroz y quínoa, levadura, albúmina y almíbar para imitar el equilibrio del pan de abeja. Sobre esa matriz se incorporaron extractos de maqui —fruto chileno con alta capacidad antioxidante— y frambuesa, rica en polifenoles, buscando amortiguar estrés oxidativo y apoyar el metabolismo en inviernos fríos o veranos secos. El rasgo diferencial fue el uso de aceites esenciales encapsulados (orégano, laurel, eucalipto) para que sus compuestos activos —carvacrol, timol y otros terpenoides— se liberen de forma más controlada dentro de la colmena. La literatura sugiere que mezclas que incluyan orégano pueden afectar a la Varroa y, a dosis bien calibradas, resultar tolerables para abejas adultas; sin embargo, la brecha entre laboratorio e invernadero/colmena real exige validar protocolos, rangos de temperatura y perfiles de exposición.

Qué mostraron las pruebas: consumo, estabilidad y efecto sanitario

En los ensayos, las abejas consumieron 25–33% del suplemento ofrecido sin abandonar el alimento natural, lo que indica alta aceptación y baja interferencia en el forrajeo. Las formulaciones con maqui mostraron estabilidad térmica superior en escenarios de verano seco, manteniendo textura y humedad adecuadas. En el frente sanitario, el equipo reporta una reducción de hasta 90% en los niveles de Varroa al incorporar aceite esencial de orégano en la dieta, con resultados comparables —o superiores— a algunos tratamientos sintéticos. En paralelo, la evidencia internacional indica que orégano y combinaciones timol–carvacrol pueden lograr eficacia relevante bajo condiciones controladas.

Seguridad y residuos: qué mirar antes de escalar

Aunque los aceites esenciales no dejan los mismos residuos que moléculas sintéticas persistentes, estudios de campo muestran que timol y carvacrol pueden detectarse en miel, cera y polen tras tratamientos, con persistencia dependiente de dosis, forma de aplicación y temperatura. Por eso, una adopción responsable debe incluir monitoreo de residuos (GC–MS) y registros de tiempos de retiro, además de análisis sensorial para descartar alteraciones organolépticas. En investigación con orégano, el carvacrol en miel no superó el umbral de detección gustativa de 0,1 ppm, aunque cada formulación y método de entrega exige su propia validación. En Chile, los apiarios deben ajustar sus prácticas a los planes de vigilancia vigentes, que incluyen el seguimiento de varroosis y el muestreo estacional según lineamientos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Cómo se compara frente a tratamientos químicos y próximos pasos

Los acaricidas sintéticos ofrecen eficacia conocida, pero con riesgos de resistencias y residuos en cera y miel. La ruta natural y nutricional propone un enfoque continuo y menos invasivo, con liberación sostenida y mejor aceptación por parte del consumidor. Para consolidarla, el equipo proyecta:

  • Ensayos multicentro con N apiarios.
  • Trazabilidad de costo por colmena y logística de fabricación local.
  • Protocolo de conteo estandarizado de Varroa (alcohol wash y láminas pegajosas)
  • Plan de farmacovigilancia de residuos y efectos subletales en cría. 

En paralelo, Chile cuenta con planes oficiales de vigilancia apícola que pueden integrarse como carril de reporte, ayudando a uniformar métricas y a priorizar zonas de mayor riesgo sanitario en 2025.

Fuente: MDPI, SAG, PMC, U. de Concepción

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