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INIA Quilamapu y el GORE de Ñuble apuestan por un nuevo polo frutícola con cultivos de alto valordomingo, 13 de septiembre 2026
INIA Quilamapu y el GORE de Ñuble apuestan por un nuevo polo frutícola con cultivos de alto valor
Ñuble diversifica su agricultura con pistacho, macadamia y calafate: US$300 millones proyectados en 3 años.
Nacional
Por: Yexika Montilla | 22 de diciembre 2025 | 15:48
Pie de foto: El programa INIA–GORE busca acelerar la entrada a producción y abrir mercados con fruta de alto valor y manejo sostenible.
Ñuble acelera su diversificación agrícola en 21 comunas con un programa público-técnico que introduce pistacho, macadamia y calafate, y fortalece papaya costera y castaño precordillerano. Tras su primer año de ejecución, el plan —liderado por INIA Quilamapu con financiamiento del Gobierno Regional— proyecta retornos por US$300 millones en 3–4 años y apoyo directo a más de 1.000 productores. La iniciativa fue aprobada formalmente en 2024 y se ejecuta con viveros, asistencia técnica y protocolos de sanidad vegetal in vitro.
El programa “Transferencia Fruticultura Sostenible y Resiliente al Cambio Climático para la Región de Ñuble” fue aprobado por el Consejo Regional el 22 de noviembre de 2023 y su convenio de transferencia entre el GORE de Ñuble e INIA se firmó el 7 de agosto de 2024, tomando razón la Contraloría el 5 de septiembre de 2024. En lo operativo, INIA Quilamapu actúa como unidad técnica para desplegar viveros, asistencia especializada y ensayos por microclima, con énfasis en la costa, el valle central y la precordillera. La hoja de ruta declara metas trianuales (2024–2027) con indicadores de adopción tecnológica y sanidad, y se alinea con la política regional de diversificación productiva y resiliencia hídrica. El primer año cerró con transferencia técnica, material vegetal y organización territorial para escalar durante 2026, priorizando productores pequeños y medianos de 21 comunas de Ñuble.
Cultivos y territorios: de la costa a la precordillera
La estrategia aprovecha la heterogeneidad climática de Ñuble. En la costa, la papaya (Carica pubescens) muestra comportamiento favorable ante brisas frescas y oscilación térmica moderada; en el valle, se expanden pistacho y macadamia, especies de alto valor con buena demanda internacional; en la precordillera, el castaño marrón encuentra pisos térmicos y suelos idóneos, mientras el calafate aporta un nicho nutracéutico. La trazabilidad parte en el vivero: INIA propaga plantas sanas e identificadas genéticamente y acompaña las plantaciones con riego tecnificado, monitoreo de plagas y modelación fenológica. El despliegue suma parcelas demostrativas y giras técnicas para contrastar manejos, rendimientos y calidad de poscosecha, con el fin de transferir prácticas escalables y validar portainjertos por zona. La priorización comunal considera agua disponible, riesgo de heladas y acceso a mercados de exportación.
Ciencia e innovación: laboratorio vivo e in vitro
La columna vertebral del programa es un “laboratorio vivo” que integra biotecnología, entomología, bioinsumos, agricultura digital y riego de precisión. INIA Quilamapu opera con más de 20 especialistas que estandarizan material vegetal in vitro, reduciendo la carga de patógenos y acortando ciclos de establecimiento. La agricultura digital —sensores de humedad, estaciones meteorológicas y plataformas— respalda decisiones de riego y manejo de estrés térmico; la entomología define umbrales de acción y control biológico; y los bioinsumos reemplazan gradualmente insumos de alta huella. Además, se calendarizan 70.000 plantas para reposición y expansión, adaptadas por comuna y condición agroclimática. Cada paquete tecnológico incluye fichas de manejo, curvas de demanda hídrica y protocolos de poda y cosecha, para reducir variabilidad entre predios y acelerar la entrada a producción comercial con fruta homogénea y exportable.
Proyección económica: exportaciones y retorno regional
La región —60% rural— ve en la nueva fruticultura una palanca para empleo y divisas. “Estimamos que, en tres a cuatro años, las divisas que ingresen a Ñuble alcancen los 300 millones de dólares”, afirma Carlos González, presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, aludiendo a que cerca del 50% de los huertos aún no entra en plena producción. La proyección descansa en superficies en formación de cultivos de alto valor, precios internacionales y ganancias de eficiencia por riego y manejo sanitario. El programa apunta a más de 1.000 productores con asistencia y material vegetal certificado, y al encadenamiento con servicios de poscosecha y logística para asegurar trazabilidad y apertura de mercados. Para sostener el flujo exportador, la gobernanza prevé métricas trimestrales de rendimiento por hectárea y adopción tecnológica, así como mecanismos para ajustar densidades y portainjertos según respuesta local.
Cambio climático como ventana de oportunidad
Las tendencias climáticas del centro-sur han elevado la frecuencia de olas de calor y modificado los patrones de precipitación, afectando calendarios y disponibilidad hídrica. En Ñuble, la gestión del riesgo pivota desde la amenaza hacia la oportunidad de diversificación, introduciendo especies con requerimientos térmicos compatibles y manejos de riego preciso. La evidencia nacional documenta un aumento de extremos térmicos y cambios en lluvias, lo que exige manejo de canopia, acolchados, mallas y programación de riego por déficit de presión de vapor. Al combinar especies tolerantes y tecnologías, el plan busca estabilizar ingresos prediales y reducir pérdidas por eventos extremos, al tiempo que explora ventanas comerciales en hemisferio norte para fruta de alto valor unitario y manufacturas como cremas, snacks o harinas funcionales que capturen mayor valor agregado en origen regional.
Gobernanza y transferencia: cómo se implementa en 21 comunas
La gobernanza combina un convenio de transferencia GORE-INIA con metas, rendición y auditoría pública, y una capa operativa de transferencia tecnológica: talleres, días de campo, cápsulas técnicas y asistencia predial. La coordinación territorial define líderes comunales y agendas por rubro, con criterios de selección de beneficiarios y planes de manejo acordes al tamaño y la disponibilidad de agua. “Introducir nuevas especies no basta; debe haber respaldo técnico de excelencia”, enfatiza Javier Chilian, director regional de INIA Quilamapu, en línea con la exigencia de materiales limpios, protocolos de riego y vigilancia fitosanitaria. En paralelo, se establecen indicadores: productividad/ha, uniformidad de calibre, uso de sensores, incidencias de plagas y eficiencia hídrica, con cortes semestrales para reorientar prácticas y priorizar inversiones en infraestructura de poscosecha o coberturas antiestrés térmico.
Riesgos y salvaguardas
El escalamiento enfrenta heladas tardías, olas de calor, presión de plagas y brechas hídricas. Por ello, los pilotos incorporan calicatas y balances hídricos, calendarios de heliofanía y mapas de riesgo de heladas radiativas, además de cortinas rompeviento, mallas y programas de control biológico. En mercado, la exposición a precios internacionales del pistacho y macadamia se acota mediante contratos por calidad y experiencias asociativas para negociación logística. En sanidad, la propagación in vitro y la cuarentena vegetal reducen riesgos de virosis y hongos de suelo; mientras, la digitalización de riego con sensores y modelos fenológicos permite anticipar estrés y ajustar láminas. La articulación con ODEPA-CIREN facilita estadística frutícola y monitoreo de superficie regional, indispensable para evitar sobreoferta localizada y ordenar la expansión por comunas y cuencas.
Qué viene ahora
Para 2026 se proyecta completar la primera ola de plantaciones demostrativas con su paquete tecnológico, consolidar giras técnicas con productores y multiplicar material vegetal con trazabilidad. Luego, el énfasis pasará a poscosecha y agregación de valor: secado de nueces tropicales, aceites, harinas y snacks, junto con sellos de origen y códigos de trazabilidad para mercados exigentes. El plan sumará convenios con centros climáticos y la Dirección Meteorológica para robustecer pronósticos locales y alertas tempranas; y con el sistema de fomento para financiar riego tecnificado, coberturas y logística. Si las curvas de entrada a producción se cumplen, Ñuble podría cerrar 2028 con exportaciones diversificadas y una masa crítica de productores usando sensores, registros de campo y estándares sanitarios, posicionando a la región como referente nacional en fruticultura sostenible y resiliente al clima.
Fuente: INIA, GORE ÑUBLE, MMA


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