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Informe apunta hacia una transición justa para reducir el consumo y producción de carne

lunes, 14 de septiembre 2026

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Informe apunta hacia una transición justa para reducir el consumo y producción de carne

El informe de One Health destaca la urgencia de reducir el consumo de carne y productos animales para abordar los desafíos ambientales y de salud.

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Por: Catalina Díaz | 01 de noviembre 2023 | 10:15

Informe apunta hacia una transición justa para reducir el consumo y producción de carne

En medio de un mundo en constante cambio y desafíos medioambientales en aumento, la búsqueda de soluciones para fomentar un estilo de vida más saludable y sostenible se ha convertido en una prioridad global.

El crecimiento exponencial de la demanda de carne y productos de origen animal ha planteado importantes consecuencias para la salud humana, el medio ambiente y el bienestar de los animales, según revela un reciente estudio.

El informe publicado por One Health, menciona que los efectos de la ganadería industrializada se han vuelto innegables. No solo contribuye significativamente al cambio climático, sino que también ejerce un fuerte impacto en la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de recursos naturales y la contaminación. Además, las prácticas actuales de producción podrían aumentar los riesgos de resistencia a los antimicrobianos y la propagación de enfermedades zoonóticas. Ante esta situación, se hace cada vez más imperativo cambiar el rumbo hacia un sistema alimentario más saludable, sostenible y compasivo.

Actualmente, líderes políticos de varias naciones están adoptando un nuevo enfoque. Originados por preocupaciones medioambientales y de salud pública, están implementando medidas regulatorias y financieras para abordar el consumo excesivo de productos de origen animal. Sin embargo, se enfatiza la importancia de llevar a cabo esta transición de manera equitativa.

¿Qué significa “Transición justa”?

La transición justa, explica el texto, significa considerar tanto los costos como los beneficios que conlleva este proceso, especialmente para aquellos más vulnerables. Esto es esencial para ganar el apoyo público y garantizar que los cambios sean equitativos. Aunque la idea de transiciones justas ha sido principalmente aplicada al sector energético, está empezando a reconocerse en el contexto del sistema alimentario.

En este sentido, los gobiernos de las regiones con altos niveles de consumo de productos animales deben liderar la transformación hacia una dieta más sostenible. No obstante, esto debe realizarse con un enfoque en la equidad, considerando a las comunidades rurales, los trabajadores de la industria cárnica y aquellos que dependen de ella para sus medios de vida. La transición no solo debe abordar las pérdidas económicas, sino también las implicaciones culturales y sociales de un cambio en los patrones de consumo, menciona.

En este sentido, el informe describe cinco principios clave que los responsables políticos deben seguir para promover esta transición justa:

Reducción gradual de políticas de apoyo a la producción y consumo de carne industrializada: Los gobiernos deben eliminar progresivamente los subsidios y apoyos regulatorios que actualmente benefician a la ganadería industrial.

Apoyo a alternativas saludables y sostenibles: Deben fomentarse las alternativas a la carne producida industrialmente y garantizar que sean accesibles y asequibles.

Procesos de planificación inclusivos y participativos: La planificación de la transición debe ser un proceso transparente e incluyente, que involucre a todas las partes interesadas, asegurando que se escuchen las voces de los grupos marginados.

Apoyo a las partes interesadas para compensar los impactos de la transición: Deben establecerse mecanismos de apoyo para ayudar a las personas y comunidades afectadas por la transición.

Abordar las causas profundas de las injusticias en el sector cárnico: La transición debe ser una oportunidad para abordar las desigualdades existentes y crear un sistema alimentario más equitativo.

Principales países productores de carne de vacuno a nivel mundial en 2022-2023

En 2022, Brasil produjo en total más de 10,3 millones de toneladas métricas de carne de vacuno, hecho que convirtió al país sudamericano en el segundo mayor productor del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. Se prevé que mantenga esta posición en 2023, con un volumen de producción de aproximadamente 10,6 millones.

De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la producción de carne de vacuno a nivel global se sitúa anualmente en torno los 59 millones de toneladas métricas. Según la OCDE, no obstante, esta cantidad no solo es unos diez millones superior, sino que se estima que supere los 72 millones en 2022. Ahora bien, pese a estas diferencias, ambas fuentes coinciden en que se trata de la tercera variedad de carne más producida del mundo, por detrás de la procedente del cerdo y de las aves.

En cuanto al consumo, la carne de vacuno ha experimentado un crecimiento generalizado desde 1990, pasando de menos de 50 millones de toneladas en dicho año a cerca de 72 millones en 2021. Pese a ello, sigue sin contar con la misma acogida entre el público que otros tipos de carne. De hecho, la ingesta de pollo y derivados prácticamente duplicó a la de res y ternera en 2021. Además, y si se tiene en cuenta el pescado, se trata de la proteína animal menos consumida del mundo.

La urgencia de abordar el consumo excesivo de carne y promover una dieta más sostenible y saludable es innegable. La adopción de políticas que fomenten una transición justa en el sector cárnico es un paso crucial hacia un futuro más saludable para el planeta y sus habitantes.

Además, dicho informe destaca que la reducción del consumo de carne y lácteos tiene un impacto significativo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, y se insta a adoptar un enfoque más sostenible en la producción de alimentos para garantizar la seguridad alimentaria y la salud del planeta.

La agricultura ecológica, tal como defiende Greenpeace, ofrece un camino hacia la producción de alimentos que minimiza el daño medioambiental, salvaguardando la biodiversidad y reduciendo el uso de tierras y recursos. Esto es fundamental para enfrentar los desafíos ambientales y nutricionales del futuro.

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