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Hidroponía en Atacama: INIA escala un modelo que usa ~10% del agua en el desierto más seco del mundo

martes, 15 de septiembre 2026

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Hidroponía en Atacama: INIA escala un modelo que usa ~10% del agua en el desierto más seco del mundo

Hidroponía en Atacama permite ahorrar hasta 90% de agua: INIA instala sistemas en 2026 para 12 agricultores del desierto más seco del mundo

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Innovación/Medio Ambiente

Por: Yexika Montilla | 06 de enero 2026 | 13:51

Hidroponía en Atacama: INIA escala un modelo que usa ~10% del agua en el desierto más seco del mundo

Pie de foto: El sistema validado por INIA Intihuasi reduce hasta 90% el riego y estandariza calibre y calidad. La iniciativa beneficia a 12 agricultores de cinco comunas del desierto de Atacama.

En la Región de Atacama, INIA Intihuasi inició la instalación y transferencia de sistemas hidropónicos de raíz flotante en invernaderos tipo mecano para pequeños agricultores. El modelo, validado en Coquimbo entre 2019 y 2025, redujo hasta 90% el uso de agua respecto al suelo, alcanzó TRL 9, benefició a 46 productores —62% mujeres— y ahora se adapta a la alta salinidad local. En 2026, 12 beneficiarios de Alto del Carmen, Vallenar, Huasco, Copiapó y Tierra Amarilla recibirán infraestructura y acompañamiento técnico. 

Atacama combina déficit hídrico crónico y aguas con sales disueltas que limitan severamente el cultivo en suelo. Por eso, INIA Intihuasi eligió un esquema de raíces flotantes en solución nutritiva oxigenada, contenido en invernaderos mecano de bajo costo y montaje rápido. La fase de arranque incluyó talleres prácticos en diciembre de 2025 y visitas técnicas a los predios seleccionados. El plan contempla instalar los módulos productivos en febrero–marzo de 2026, con una capacidad de 360 plantas por ciclo por invernadero, además de formación en manejo, bioseguridad y control pasivo de plagas. La promesa es doble: producir hortalizas de hoja con agua equivalente a ~10% del consumo tradicional y, a la vez, estabilizar calidad y tamaño para mercados locales. El enfoque añade protocolos sin agroquímicos de síntesis y medidas de higiene de bajo impacto. 

Lo que probó Coquimbo (2019–2025): cifras, mujeres y madurez tecnológica

El proyecto nació y maduró en la Región de Coquimbo, orientado a la Agricultura Familiar Campesina. Allí benefició a 46 productores, de los cuales 62% fueron mujeres, y alcanzó Nivel de Madurez Tecnológica 9 (TRL 9), lo que significa que el sistema opera en condiciones reales con resultados repetibles. La métrica que abrió el camino a Atacama es contundente: hasta 90% menos agua que el cultivo en suelo gracias a la entrega directa de oxígeno y nutrientes a las raíces. A eso se suma la uniformidad en crecimiento y calibre, que reduce mermas comerciales en cosecha, y el recorte del uso de plásticos mediante mejoras de diseño. La validación previa permitió a INIA priorizar territorios áridos del norte y ajustar el paquete tecnológico para salinidad y temperaturas más extremas, con acompañamiento técnico focalizado. 

Cómo funciona la raíz flotante bajo invernadero mecano

En este sistema, las plantas crecen sobre planchas flotantes cuyos orificios sostienen los almácigos; sus raíces se sumergen en agua oxigenada con macro y micronutrientes balanceados. Al eliminar el suelo como medio, la planta evita competir por agua y minerales, y recibe la dosis “justa” en un circuito cerrado que cae, se recircula y se airea, con efectos directos en eficiencia hídrica, velocidad de crecimiento y calidad. El invernadero mecano estabiliza temperatura, viento y radiación, y permite integrar controles no químicos —mallas antiinsectos, limpieza de superficies, jabón potásico— para reducir presión de plagas. En contextos de escasez, la combinación invernadero–hidroponía reduce picos de demanda de riego y permite programar siembras y cosechas con mayor precisión, algo difícil de asegurar en suelos salinizados.

Salinidad: diagnóstico y ajustes de la solución nutritiva

El “talón de Aquiles” de Atacama es la salinidad del agua, un problema que el régimen de lluvias no logra “lavar”. Por eso, INIA inició análisis de muestras por predio y propone ajustes finos en las soluciones nutritivas —proporciones de nitrógeno, fósforo, potasio y elementos secundarios— para equilibrar iones y mitigar el estrés osmótico en las raíces. “En Atacama vamos a tener que ajustar la solución nutricional a las condiciones locales”, advirtió la investigadora Constanza Jana, quien lidera la iniciativa, subrayando que el diseño por sitio es clave para sostener productividad y calidad en un ambiente salino. En paralelo, el equipo evalúa reemplazar estructuras de madera recubiertas con plástico por mesones metálicos, con el fin de reducir microplásticos y mejorar la sanidad del sistema sin disparar costos de operación.

Implementación 2026: 12 beneficiarios, cinco comunas y metas por ciclo

La hoja de ruta en Atacama incluye 12 beneficiarios directos distribuidos en Alto del Carmen, Vallenar, Huasco, Copiapó y Tierra Amarilla, con módulos demostrativos y un año y medio de acompañamiento metodológico. Los talleres de diciembre de 2025 se enfocaron en operación cotidiana, bioseguridad, control pasivo de plagas y habilitación de terreno e invernadero. Las instalaciones productivas se realizarán en febrero o marzo de 2026, con capacidad de 360 plantas por ciclo para hortalizas de hoja, y un programa de visitas para ajustar pH y conductividad eléctrica según cada fuente de agua. La idea es sembrar en escalas semanales para sostener oferta local, acortar transporte y mejorar el valor capturado por las familias. El componente educativo incorpora liceos técnicos y equipos territoriales (CNR, INDAP, PRODESAL y municipios). 

Impacto social: enfoque de género y educación rural

La participación de mujeres no es un efecto colateral: el proyecto demostró en Coquimbo que la hidroponía es un trabajo limpio, metódico y compatible con tareas de cuidado, lo que facilitó que 62% de las beneficiarias fueran mujeres. En Atacama, el plan integra agrupaciones femeninas y establecimientos educacionales de la provincia de Chañaral, donde se instalarán módulos para probar la viabilidad en condiciones de salinidad extrema. Esta línea educativa busca transferir habilidades técnicas a jóvenes y familias, fortalecer soberanía alimentaria local y abrir opciones productivas en comunas alejadas. Con menos mermas y calidad homogénea, los ingresos por kilogramo tienden a estabilizarse y la logística se simplifica, creando una red de proveeduría corta que mejora precios al productor y frescura al consumidor regional.

Gobernanza y financiamiento: la alianza con el Gobierno Regional

La expansión a Atacama ocurre en el marco del programa “Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad de la AFC”, financiado por el Gobierno Regional de Atacama. La gobernación y INIA Intihuasi reportaron en 2025 más de $3.000 millones destinados a iniciativas de fomento agropecuario —incluida la hidroponía en invernadero— con el objetivo de beneficiar a 86 agricultores y 120 estudiantes en líneas complementarias como modernización de fruticultura y riego. La coordinación público–técnica permite escalar infraestructura y capacitación, y anclar la estrategia en prioridades regionales de recursos hídricos, desarrollo rural e innovación. Esta base institucional es la que sostiene el salto desde pilotos hacia adopción estable en predios pequeños, con metas concretas de producción, formación y encadenamientos comerciales intra-región. 

Qué falta medir para consolidar la adopción

La evidencia institucional valida el ahorro de agua, la madurez tecnológica y la capilaridad social del modelo; el siguiente paso es publicar métricas comparables de productividad (kg/m² por ciclo), ciclos/año y costos (CAPEX y OPEX) bajo distintas conductividades de agua. También conviene transparentar tiempos de recambio de soluciones nutritivas, consumos energéticos de aireación/sombreamiento y metas de reducción de plásticos con los nuevos mesones. Con series abiertas, la AFC y los gobiernos locales podrán proyectar escalas de inversión, retornos y riesgos. En paralelo, la integración con compras públicas —escuelas, hospitales— podría estabilizar demanda y precios, cerrando el círculo de abastecimiento territorial con criterios de inocuidad y trazabilidad adecuados para cadenas cortas. Estos reportes serán la base para ampliar cobertura en el norte árido.

Fuente: INIA, Gobierno Regional de Atacama

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