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Forraje hidropónico con IA: el ingeniero Tomás Pennisi y el sistema argentino que produce 1.200 kg por díalunes, 14 de septiembre 2026
Forraje hidropónico con IA: el ingeniero Tomás Pennisi y el sistema argentino que produce 1.200 kg por día
Forraje hidropónico con IA usa módulos compactos, ciclo corto y hasta 90% menos agua para estabilizar la alimentación ganadera.
Innovación
Por: Yexika Montilla | 05 de enero 2026 | 17:01
Pie de foto: Sensores e IA regulan riego, ventilación y luz para entregar hasta 1.200 kg en 9–12 días, con menor uso de agua y suelo, según el equipo técnico de SiloSiembra.
Un sistema argentino de forraje hidropónico combina sensores e inteligencia artificial para producir hasta 1.200 kg en 8–12 días por módulo. La propuesta, que asesora el ingeniero Tomás Pennisi desde Sastre y Ortiz (Santa Fe), promete menos consumo de agua y suelo frente a esquemas tradicionales y suma trazabilidad para mercados de carbono. Los primeros despliegues comerciales se concentran en la región centro y suman interés de productores caprinos y bovinos.
En la historia de Tomás Pennisi, la hidroponía primero fue curiosidad y luego brújula profesional. Nacido y radicado en Santa Fe, se formó de manera autodidacta, incubó un proyecto de hortalizas y aromáticas en 2012 y, con el tiempo, enfocó su energía en forraje bajo ambiente controlado. Su giro ocurre cuando, en una ronda de negocios en Sastre, conoce a los socios de una nueva compañía orientada a producir alimento animal con tecnología de punta. Poco después se integra como referente y difusor de una solución que combina ingeniería agrícola, sensores, automatización y analítica para ajustar riego, ventilación, temperatura y luz con mínima intervención humana. El objetivo: estabilizar calidad, reducir mano de obra y llevar a escala un sistema que históricamente tropezó con altos costos y variabilidad en resultados para el productor ganadero.
Qué hace distinto al módulo: IA, sensores y un ciclo de 8–12 días
El “núcleo productivo” se materializa en un módulo compacto —4×3×2,5 m— con cinco placas de germinación, riego por cascada y aspersión, iluminación LED para días nublados y manejo simple. La unidad corre con agua de conductividad relativamente alta y está programada para disparos ocasionales de agua oxigenada con fin sanitario. Según la firma, la información de sensores se procesa con cinco inteligencias artificiales que gobiernan el microclima y la hidratación del cultivo, liberando al productor de tareas repetitivas. El ciclo típico es de 8 a 12 días; la extracción oportuna evita pérdida de calidad. Con esa cadencia, cada módulo puede entregar hasta 1.200 kg por tanda, integrándose en redes que aprenden entre sí para afinar parámetros y mejorar estabilidad en el tiempo, una aspiración central en el forraje hidropónico moderno.
Producción y nutrición: del grano al FVH/FSH con mezcla por objetivo
El sistema trabaja tanto forraje verde hidropónico (FVH) como forraje seco hidropónico (FSH), permitiendo componer dietas por objetivo con trigo, maíz, girasol y avena, entre otras especies. La empresa sostiene que la conversión semilla–forraje ronda 1:8 y que el “pan” cosechado presenta >28% de proteína y 85–90% de digestibilidad, cifras que se posicionan como diferenciales (fuente única). Antes de la cosecha, un desecado de 24–48 horas reduce humedad y facilita manipulación, con el propósito de evitar trastornos digestivos postconsumo. La literatura científica, por su parte, muestra resultados dispares: algunos ensayos reportan mejoras de digestibilidad y eficiencia, mientras otros no observan diferencias significativas frente a dietas testigo, dependiendo de especie, proporciones y formulación del total mezclado. Esta heterogeneidad refuerza la importancia de validar dietas en campo y ajustar inclusión por objetivos productivos.
Eficiencias de agua y suelo: qué dice la evidencia comparada
Si algo distingue a la hidroponía es la eficiencia hídrica. Revisión reciente señala hasta 90–95% de ahorro de agua frente a agricultura convencional, efecto atribuible al circuito cerrado y la recirculación de soluciones nutritivas. En paralelo, experiencias operativas en Asia reportan que, para producir volúmenes comparables, sistemas hidropónicos pueden usar ~99% menos superficie que métodos tradicionales, una ventaja clave donde la tierra es el factor limitante. Este combo —agua y suelo— explica el interés en ambientes áridos, periurbanos y unidades confinadas. Por su carácter controlado, además, el sistema reduce exposición meteorológica y estacionalidad de oferta, agregando previsibilidad al costo del bocado. La contracara es que el costo energético y la logística de insumos requieren planificación y números finos de OPEX, aspecto donde cada establecimiento debe modelar sus flujos.
Salud y ambiente: micotoxinas, peróxido y la discusión sobre metano
La provisión en ambiente controlado reduce riesgos de hongos y micotoxinas comunes en cadenas húmedas; el uso programado de peróxido de hidrógeno como sanitizante superficial suma una barrera adicional, con respaldo experimental en FVH para disminuir carga microbiana y mejorar parámetros de calidad. Sobre metano entérico, la evidencia es emergente: estudios con brotes de cebada en corderos describen reducciones en emisiones y cambios favorables en fermentación y microbiota; ensayos in vitro con forrajes germinados ricos en malato también reportan señales de mitigación. Sin embargo, revisiones sistemáticas subrayan que los datos todavía son insuficientes para conclusiones generales y que los efectos dependen de especie, tasa de inclusión y dieta base. En suma, hay potencial, pero corresponde medir en cada planteo y evitar promesas tajantes.
Caso Sastre y roadmap centro: demos, caprinos y vacunos
Con base operativa en Sastre y Ortiz (Santa Fe), el equipo realiza demos con módulos de exposición y un pequeño lote de vacas Angus para validar manejo y palatabilidad. La estrategia comercial prioriza la región centro y productores que puedan capitalizar rápidos aprendizajes en dietas de precisión, incluyendo cabañas caprinas y rodeos de cría y engorde. Según comunicados y notas recientes, la firma trabaja con instalaciones piloto y presentaciones abiertas, y proyecta presencia en ferias del agro en 2026, con foco en tecnologías de alimentación bajo ambiente controlado. A nivel operativo, se destaca que un operario puede manejar la carga y cosecha en ≈2 horas/día por módulo y que la integración de energía solar, bombas y controles facilita montar la biofábrica dentro de galpones existentes, sin necesidad de radiación solar directa.
Costos, escalamiento y retorno: cómo modelar el negocio
La variable económica combina CAPEX (módulos, obra civil mínima, electricidad e iluminación) y OPEX (semillas, agua, energía y sanitización). Documentos recientes de programas de desarrollo resaltan que la hidroponía forrajera gana terreno donde el agua es cara o escasa, donde la huella territorial debe minimizarse y donde el costo logístico de comprar alimento es alto. Para 100 vacas, la empresa sugiere 10–14 módulos como regla de pulgar (fuente única), pero el número real depende de metas de ganancia diaria, tasa de inclusión en la TMR y disponibilidad de fibra larga. El retorno, a falta de curvas universales, debe estimarse por escenario: precio local de semilla y energía, valor de oportunidad del campo liberado, bonificaciones por calidad y potencial ingreso por bonos de carbono si la trazabilidad del proceso lo acredita.
Lo que dicen los ensayos y los usuarios: señales y cautelas
Literatura universitaria y técnica describe mejoras en eficiencia láctea y cambios en consumo de materia seca cuando el FVH ingresa a la mezcla total, con matices según especie y porcentaje de sustitución. Ensayos en bovinos de leche reportan ajustes en ingesta por la humedad del brote, mientras que proyectos en bovinos de carne exploran impacto en ganancia diaria y características de canal, aún con resultados preliminares. Del lado del usuario, testimonios de productores y técnicos destacan palatabilidad y regularidad como atributos prácticos, además de la independencia del clima. La conclusión de consenso es nítida: el módulo agrega valor cuando responde a un cuello de botella específico —agua, suelo, logística o estabilidad nutricional— y cuando el equipo de campo puede sostener protocolos y registros, requisito clave para capturar valor ambiental.
Próximos pasos: checklist para decidir adopción en tu campo
El paso de curiosidad a inversión pide método. Primero, diagnóstico: ¿cuánto agua cuesta tu forraje hoy y cuál es su variabilidad estacional? Segundo, espacio y energía: ¿tenés galpón utilizable y potencia disponible o solar para amortiguar picos? Tercero, dieta objetivo: definí especies e inclusión de FVH/FSH según categoría animal, aportes de fibra efectiva y riesgos de acidosis. Cuarto, operación: ¿quién hará siembra, desecado y cosecha cada 8–12 días, y cómo registrarás trazabilidad y lotes? Quinto, mercados: si apuntás a bonos de carbono, coordiná verificación y MRV desde el día uno. Con esos casilleros tildados, un piloto de 1–2 módulos con métricas claras —consumo, GMD, costo por kilo de MS— te dará evidencia local para decidir el escalado con menos incertidumbre.
Fuente: Agrofy News, Bichos de Campo, MDPI, UNDP


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