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Fertilizantes y bioestimulantes en Chile: 5 datos que debe revisar un agricultor antes de comprardomingo, 13 de septiembre 2026
Fertilizantes y bioestimulantes en Chile: 5 datos que debe revisar un agricultor antes de comprar
Fertilizantes y bioestimulantes: desde el 28 de agosto de 2026, revise etiqueta, lote, origen, composición y uso.
Nacional
Por: Constanza Sanhueza G. | 24 de junio 2026 | 06:00
Pie de foto: Desde el 28 de agosto de 2026, agricultores en Chile deberán revisar con mayor atención las etiquetas de fertilizantes y bioestimulantes antes de comprar o aplicar estos insumos en el campo.
Desde el 28 de agosto de 2026, Chile comenzará a exigir nuevas reglas de etiquetado para fertilizantes y bioestimulantes. La medida busca que agricultores y empresas cuenten con información clara sobre composición, calidad, trazabilidad, instrucciones de uso y seguridad antes de comprar o aplicar estos insumos.
La etiqueta será parte de la decisión agrícola
Comprar un fertilizante o bioestimulante ya no dependerá solo del precio, la marca o la recomendación de un proveedor. A partir del 28 de agosto de 2026, las nuevas exigencias de etiquetado establecidas en el marco de la Ley N° 21.349 comenzarán a regir y ser exigibles en Chile, según informó el Servicio Agrícola y Ganadero. El objetivo es que cada producto entregue información verificable sobre identificación, composición, parámetros de calidad, presencia de contaminantes, instrucciones de uso, medidas de seguridad y trazabilidad.
La Ley N° 21.349 estableció normas sobre composición, etiquetado y comercialización de fertilizantes y bioestimulantes, mientras que el Decreto N° 61 aprobó su reglamento. En la práctica, esto obliga a fabricantes, formuladores, productores, importadores y comercializadores a entregar datos más completos al mercado. Para el agricultor, la etiqueta pasa a ser una herramienta de compra: permite comparar productos, revisar qué contienen, verificar quién responde por ellos y reducir riesgos antes de aplicarlos en el cultivo.
1. Composición declarada
El primer dato que debe revisar un productor es la composición. En fertilizantes, la etiqueta debe permitir identificar los nutrientes u otros componentes declarados. En bioestimulantes, debe aclarar si el producto contiene sustancias, mezclas o microorganismos, según corresponda. Esta información es clave para no decidir solo por frases comerciales como “mejora el vigor” o “aumenta el rendimiento”. Si dos productos prometen resultados parecidos, la composición ayuda a distinguir cuál entrega mayor respaldo técnico y cuál se ajusta mejor al cultivo, al suelo o al sistema de aplicación.
2. Parámetros de calidad
El segundo punto son los parámetros de calidad. Un producto puede declarar nutrientes, pero si no se disuelve bien, no tiene la granulometría adecuada o no informa características relevantes, su desempeño en terreno puede ser distinto al esperado. El reglamento considera datos como composición, impurezas, contaminantes y parámetros técnicos, dependiendo del tipo de producto. Para el agricultor, esto importa en fertirriego, aplicaciones foliares, mezclas, almacenamiento y dosificación. Una etiqueta clara ayuda a evitar errores de manejo y pérdidas por aplicaciones poco eficientes.
3. Origen, lote y fecha
La trazabilidad será otro elemento central. Antes de comprar, el agricultor debe revisar quién fabrica, formula, produce o importa el producto, cuál es su país de origen, qué lote identifica la partida y qué fecha de fabricación, producción, importación o vencimiento corresponde. El SAG destacó que las nuevas exigencias incorporan antecedentes como número de lote, fecha de fabricación y fecha de vencimiento para resguardar la calidad y entregar más información a los agricultores. Si aparece un problema posterior, estos datos permiten hacer reclamos, separar partidas y responder ante auditorías o certificaciones.
4. Instrucciones de uso
La etiqueta también debe orientar la forma correcta de uso. Esto incluye dosis, modo de aplicación, restricciones, advertencias, compatibilidades y medidas de seguridad cuando corresponda. Para el productor, leer estas indicaciones antes de comprar es tan importante como revisarlas antes de aplicar. Si el producto requiere condiciones que el predio no puede cumplir, como cierto tipo de mezcla, almacenamiento o aplicación, la compra puede transformarse en un costo adicional. Una instrucción poco clara debería ser motivo suficiente para pedir ficha técnica o respaldo al proveedor.
5. Condiciones especiales
El quinto dato corresponde a condiciones especiales. Si un fertilizante o bioestimulante está autorizado para agricultura orgánica, esa condición debe estar indicada en la etiqueta o folleto, según el reglamento. Esto es especialmente importante para productores certificados o en proceso de certificación. También hay que poner atención a los bioestimulantes microbianos, que deben identificar los microorganismos declarados y su contenido. En ventas a granel, la información requerida debe acompañar la boleta, factura, guía de despacho o un folleto separado, considerado parte de la etiqueta.
Qué debe evitar el productor
Un agricultor debería tener cuidado con productos que no informan composición, lote, origen, fecha o instrucciones de uso. También conviene desconfiar de etiquetas ilegibles, promesas demasiado generales o mensajes que no permitan entender qué se está comprando. La recomendación práctica es simple: si la etiqueta no permite saber qué contiene el producto, cómo debe aplicarse y quién responde por él, es mejor pedir más antecedentes antes de comprar. En un escenario de mayores costos agrícolas, leer bien la etiqueta puede ayudar a proteger la inversión y ordenar el uso de insumos en el campo.
Fuente: Servicio Agrícola y Ganadero, Biblioteca del Congreso Nacional.


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