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FAO y chefs latinoamericanos lanzan reto contra el desperdicio de alimentos

lunes, 14 de septiembre 2026

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FAO y chefs latinoamericanos lanzan reto contra el desperdicio de alimentos

FAO y 11 chefs de 8 países lanzan reto #SinDesperdicioChallenge para reducir el desperdicio global de alimentos.

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Reciclaje

Por: Yexika Montilla | 30 de septiembre 2025 | 20:06

FAO y chefs latinoamericanos lanzan reto contra el desperdicio de alimentos

Pie de foto: Receta con productos que suelen descartarse, como pan duro o frutas maduras, presentada en el marco del reto #SinDesperdicioChallenge, que busca promover hábitos de consumo responsables.

En el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la FAO y 11 chefs de 8 países de América Latina impulsan el #SinDesperdicioChallenge para promover recetas sostenibles y reducir el desperdicio que cada año supera 1.300 millones de toneladas a nivel mundial.

El 24 de septiembre de 2024 comenzó a circular en redes sociales un reto con una propuesta sencilla y poderosa: mostrar cómo ingredientes que suelen terminar en la basura pueden convertirse en protagonistas de recetas creativas y nutritivas. Bajo el nombre de #SinDesperdicioChallenge, la campaña busca inspirar a miles de hogares de América Latina y el Caribe a transformar su forma de cocinar y a reducir el desperdicio. El desafío fue presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) junto a un grupo de reconocidos cocineros, coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, instituido en 2019 por Naciones Unidas para visibilizar un problema con graves implicancias sociales, ambientales y económicas.

Quiénes participan

El primer paso lo dio el chef chileno Heinz Wuth, conocido en plataformas digitales como Ciencia y Cocina. Desde su cuenta, lanzó la invitación a colegas como Alfredo Oropeza de México e Inés Páez, “Chef Tita”, de República Dominicana. La dinámica es clara: cada chef desafía a otro, creando una cadena que ha sumado en pocos días a figuras de ocho países. Entre ellos aparecen el ecuatoriano Rodrigo Pacheco, embajador nacional de buena voluntad de la FAO; el peruano Palmiro Ocampo; la chilena Camila Peñaloza; y los miembros del colectivo Un tenedor dorado, integrado por Lupita Vidal (México), Pablo Díaz (Guatemala) y Catalina Vélez (Colombia). También se sumaron los bolivianos Marsia Taha y Jairo Michel, quienes han ganado reconocimiento internacional por rescatar productos andinos en su cocina.

Qué cifras revela la FAO y el PNUMA

El trasfondo del reto se apoya en estadísticas alarmantes. De acuerdo con la FAO, cada año se pierden o desperdician alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale a casi un tercio de toda la producción mundial. Al mismo tiempo, más de 2.300 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave, una paradoja que desnuda la inequidad en el acceso a los alimentos. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los hogares son responsables de cerca del 60% del desperdicio global, lo que demuestra que las soluciones deben empezar en la vida cotidiana. La FAO insiste en que reducir pérdidas y desperdicios es una de las formas más efectivas de mejorar la seguridad alimentaria, disminuir emisiones y optimizar recursos naturales en un planeta presionado por la crisis climática.

Por qué importa para el clima y la agricultura

La pérdida y el desperdicio de alimentos no solo tienen consecuencias éticas y sociales: representan también una amenaza ambiental de primer orden. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advierte que esta práctica es responsable de entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, requiere casi el 30% de las tierras agrícolas del planeta para producir alimentos que nunca se consumen [5]. Cada tomate, plátano o trozo de pan que termina en la basura arrastra consigo litros de agua desperdiciados, nutrientes de suelos agotados y horas de trabajo de agricultores. En un contexto donde la sequía y la degradación de suelos avanzan, el impacto del desperdicio se amplifica. Así, iniciativas como el #SinDesperdicioChallenge buscan mostrar que el cambio en los hábitos de consumo puede ser un motor de resiliencia frente al cambio climático.

Cómo se ejecuta el reto en redes sociales

El desafío ha crecido como una cadena de inspiración culinaria. Los chefs participantes suben a redes sociales preparaciones en las que aprovechan ingredientes que suelen considerarse descartes, como cáscaras de plátano, tallos de brócoli o restos de pan. En estas demostraciones, el aguacate, el choclo, el zapallo y el pescado aparecen transformados en platos innovadores que rescatan tanto la tradición local como la creatividad gastronómica. Las publicaciones se acompañan del hashtag #SinDesperdicioChallenge, lo que permite seguir la campaña y replicar las recetas. La dinámica de nominación asegura que cada nuevo chef sume a otro colega, ampliando la red de voces que llaman a reducir la pérdida de alimentos. Según la FAO, la estrategia en redes apunta a que la campaña se multiplique más allá del círculo gastronómico, involucrando a familias y comunidades en un cambio de cultura alimentaria.

Próximos pasos e impacto esperado en la región

La FAO confía en que el reto se consolide como un movimiento regional que inspire cambios duraderos en los hábitos de consumo. En paralelo, busca integrar a gobiernos y organizaciones locales para reforzar políticas públicas contra la pérdida de alimentos. El impacto esperado va más allá de la cocina: reducir el desperdicio puede liberar recursos, mejorar la seguridad alimentaria y contribuir a los compromisos climáticos de América Latina y el Caribe. Como resumió un vocero de la organización, “cada plato que aprovechamos hasta el final es una victoria contra el hambre y el cambio climático”. El reto plantea una paradoja positiva: con creatividad y voluntad, lo que antes era basura puede transformarse en una solución. La esperanza de la FAO es que el movimiento #SinDesperdicioChallenge no se quede en tendencia, sino que se convierta en práctica cotidiana.

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