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Especialistas latinoamericanos se reunirán en Chile para mapear los bosques de macroalgas del Pacífico

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Especialistas latinoamericanos se reunirán en Chile para mapear los bosques de macroalgas del Pacífico

El Encuentro de Mapeadores se realizará en Chile el 8 y 9 de abril de 2026, con formato híbrido, becas e inscripción abierta hasta el 15 de marzo.

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Nacional

Por: Yexika Montilla | 10 de marzo 2026 | 18:04

Especialistas latinoamericanos se reunirán en Chile para mapear los bosques de macroalgas del Pacífico

Pie de foto: Bosques de macroalgas del Pacífico serán el foco de un encuentro científico internacional que reunirá a investigadores latinoamericanos en la estación ECIM de Las Cruces.

El Tercer Encuentro de Mapeadores y Mapeadoras de Macroalgas se realizará el 8 y 9 de abril de 2026 en la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) de Las Cruces, en formato híbrido y con inscripciones abiertas hasta el 15 de marzo. La edición de este año sumará, por primera vez, becas para asistentes y buscará fortalecer la colaboración científica en torno al monitoreo, mapeo y conservación de estos ecosistemas marinos del Pacífico sur.

Chile volverá a convertirse en punto de encuentro para una comunidad científica que, aunque dispersa en laboratorios, universidades y centros costeros de distintos países, comparte una misma urgencia: entender mejor dónde están, cómo cambian y qué futuro tienen los bosques de macroalgas del Pacífico. El 8 y 9 de abril de 2026, la Estación Costera de Investigaciones Marinas, ECIM, en Las Cruces, recibirá la tercera edición del Encuentro de Mapeadores y Mapeadoras de Macroalgas, una cita que combinará asistencia presencial y participación virtual para ampliar su alcance en América Latina e Iberoamérica.

La convocatoria llega con una novedad relevante para un campo donde el trabajo colaborativo depende muchas veces de presupuestos acotados y redes personales: por primera vez se ofrecerán becas para asistentes. A eso se suma un plazo de inscripción ya definido, abierto hasta el 15 de marzo de 2026, un dato práctico que vuelve más concreta la invitación para investigadores, profesionales y estudiantes interesados en el monitoreo y la conservación de estos ecosistemas costeros.

Una cita científica con vocación regional

El encuentro no se presenta solo como una reunión académica más. Su objetivo, según la convocatoria difundida por la Universidad de Los Lagos, es fortalecer la colaboración científica y compartir avances recientes en el estudio de los bosques de macroalgas. Esa definición importa porque sitúa el evento en una escala regional: no se trata únicamente de exponer resultados, sino de construir una conversación técnica entre especialistas que trabajan en contextos oceanográficos, institucionales y presupuestarios muy distintos, pero conectados por problemas comunes.

La sede elegida también refuerza ese sentido. ECIM, ubicada en Las Cruces, en la comuna de El Tabo, es un laboratorio de investigación y docencia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y está asociada a un Área Marina Costera Protegida. En otras palabras, no será solo el escenario del encuentro: es un lugar cuya historia científica y localización costera dialogan directamente con los temas que estarán sobre la mesa.

Qué se discutirá durante las dos jornadas

La programación considera dos días con objetivos complementarios.

  • La primera jornada estará dedicada a presentaciones orales, en las que investigadores y profesionales compartirán resultados, metodologías y experiencias de monitoreo de bosques de macroalgas.

  • El segundo día, en cambio, se orientará al intercambio directo entre participantes mediante mesas redondas y talleres, un formato que suele ser más fértil para discutir protocolos, comparar escalas de observación y detectar vacíos comunes en los datos disponibles.

Ese diseño revela algo del momento que vive esta área de estudio. El mapeo de macroalgas no depende solo de acumular observaciones, sino de hacer comparables los registros, afinar herramientas y acordar maneras de interpretar cambios en sistemas marinos muy sensibles a la temperatura, el oleaje, la presión extractiva y otras perturbaciones. Por eso la mezcla entre exposiciones, talleres y conversación técnica no es un detalle logístico: es parte del corazón del encuentro. La propia convocatoria subraya que durante la actividad se abordarán aspectos vinculados al mapeo, monitoreo y gestión de bosques de macroalgas, con énfasis en identificar desafíos compartidos y reforzar redes de colaboración internacional.

La brecha del hemisferio sur

Uno de los nudos más claros del evento aparece en la explicación entregada por Eduardo Guajardo, investigador postdoctoral de MASH y coorganizador del encuentro. Su diagnóstico es directo: a nivel global, los avances en teledetección y mapeo espacial de bosques submarinos se han desarrollado sobre todo en el hemisferio norte. Para América Latina, eso implica una brecha persistente entre el valor ecológico de estos sistemas y el nivel de conocimiento disponible sobre su distribución y dinámica.

La observación no es menor. En ciencia marina, una brecha de información rara vez es solo una carencia académica. También condiciona decisiones de conservación, manejo costero, evaluación de impactos y planificación productiva. Dicho de otro modo, saber menos de lo que ocurre en los bosques de macroalgas del Pacífico sur limita la capacidad de anticipar cambios y de diseñar respuestas basadas en evidencia. Esa es una de las razones por las que el encuentro adquiere relevancia más allá del circuito especializado.

Por qué los bosques de macroalgas importan fuera del laboratorio

Los bosques de macroalgas son ecosistemas clave para la biodiversidad costera y para actividades productivas que dependen de mares sanos y funcionales. La nota de convocatoria pone ese punto en el centro al definirlos como sistemas relevantes tanto para la biodiversidad como para el desarrollo de actividades sustentables. En el caso chileno, además, la investigación sobre macroalgas ha ido ganando densidad institucional en los últimos años, con el Núcleo Milenio MASH enfocado en especies de alto interés como Macrocystis pyrifera y Gracilaria chilensis desde el Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos.

Eso ayuda a entender por qué el encuentro convoca no solo a investigadores consolidados, sino también a profesionales y estudiantes. Lo que está en juego no es apenas la descripción de un paisaje submarino. También está la posibilidad de formar una comunidad técnica capaz de producir series de datos más robustas, mejorar el diálogo entre disciplinas y conectar conocimiento ecológico con decisiones concretas en la costa. En un escenario regional donde la evidencia sigue siendo desigual, cualquier avance en coordinación metodológica puede tener efectos acumulativos importantes.

Las instituciones detrás del encuentro

La actividad es coorganizada por un grupo interdisciplinario iberoamericano y cuenta con apoyo de instituciones como el Núcleo Milenio MASH del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, Stanford University, SECOS, Blue Alert, Por el Mar, Más Kelp y WWF Chile. Esa red institucional sugiere un esfuerzo que combina academia, investigación aplicada y organizaciones vinculadas al mundo marino y costero, una mezcla especialmente útil cuando el reto no consiste solo en generar conocimiento, sino también en circularlo, compararlo y volverlo operativo.

En ese entramado, MASH aparece como uno de los actores más visibles. La Universidad de Los Lagos lo ha presentado como el primer centro chileno dedicado a la investigación sobre producción de algas, con trabajo enfocado en especies clave y en la sustentabilidad de su cultivo. Esa experiencia previa aporta contexto al rol que hoy asume en una convocatoria que busca mirar el Pacífico sur con herramientas más finas y cooperación más estable.

Una reunión para mirar mejor el mar

Hay reuniones científicas que sirven para mostrar resultados ya consolidados, y otras que intentan ordenar preguntas todavía abiertas. Esta parece pertenecer a la segunda categoría. Su valor está en reunir a quienes cartografían, observan y comparan bosques de macroalgas en una región donde todavía falta información sistemática, escalable y compartida. El formato híbrido amplía el acceso; las becas abren una puerta que antes no estaba; y la sede en Las Cruces conecta la conversación con un lugar emblemático para la investigación costera chilena.

En tiempos en que la palabra “mapear” suele sonar técnica y lejana, este encuentro recuerda algo más simple: no se puede cuidar bien lo que todavía se conoce a medias. Y en el caso de los bosques de macroalgas del Pacífico, conocer mejor implica medir, comparar, discutir y colaborar. Esa será, precisamente, la tarea que convocará a especialistas de distintos países en Chile durante los primeros días de abril.

Preguntas Frecuentes

Fuente: Universidad de Los Lagos, Pontificia Universidad Católica de Chile

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