martes, 15 de septiembre 2026
Embalses en Chile: niveles críticos anticipan 2026 complejo
Chile enfrenta un déficit de 6.180 millones de m³ en embalses, un 16,5% menos que 2024, alerta por riego y energía.
Nacional
Por: Yexika Montilla | 27 de diciembre 2025 | 19:42
Pie de foto: Chile llega a 2026 con cuatro reservorios bajo 20% de capacidad y un volumen nacional 16,5% menor interanual
Chile entra a 2026 con un déficit histórico de agua embalsada: 6.180 millones de m³ al 15 de diciembre de 2025, un 16,5% menos que un año antes. Cuatro reservorios se han mantenido bajo 20% en distintos reportes de 2025 y autoridades llaman a priorizar el consumo humano mientras persisten riesgos para riego y energía.
La postal de fin de año no deja dudas: la curva de almacenamiento nacional en embalses cerró el 15 de diciembre de 2025 con 6.180 millones de m³, frente a 7.402 millones de m³ en la misma fecha de 2024. Es una caída interanual de 16,5% y se ubica también por debajo del promedio histórico mensual (7.272 millones de m³), lo que anticipa un verano 2026 tensionado en consumo humano, riego y generación. “La prioridad es garantizar el agua para las personas”, repiten en el Gobierno, mientras técnicos piden acelerar obras y gestión de demanda. El patrón confirma un problema estructural: menos nieve, derretimientos más breves y balances negativos prolongados en la zona centro-norte.
Qué cambió y cuándo: los datos de la DGA
El último boletín hidrometeorológico semanal de la Dirección General de Aguas (DGA) al 15-12-2025 detalla que los embalses del país —repartidos en nueve regiones— se destinan en 12% a agua potable, 64% a riego, 16% a generación y 8% a usos mixtos. Ese mix importa: cuando el volumen cae, las cuencas reasignan y las tensiones escalan. En cifras, el volumen total de 6.180 millones de m³ luce bajo el promedio de largo plazo y con brechas por cuenca que oscilan entre déficits moderados y severos. Estas magnitudes se leerán en la operación diaria de enero–marzo de 2026, cuando la demanda urbana y agrícola alcanza su pico estival. La DGA advierte además que el patrón de precipitaciones y nieve 2025 fue inferior al histórico, condicionando los caudales de deshielo del verano.
Los embalses bajo 20% y su geografía
Aunque el invierno de 2025 dejó lluvias relevantes, varios embalses continuaron en umbrales críticos. Informes y notas técnicas de la temporada consignaron niveles bajo 20% en Puclaro, Recoleta y La Paloma (región de Coquimbo) y en Peñuelas (Valparaíso), con porcentajes de un dígito en los casos más severos. La DGA complementó que, si bien el número de embalses bajo 20% disminuyó respecto de 2024, la situación estructural en Coquimbo se mantiene compleja por recargas insuficientes y alta demanda consuntiva. Este mapa no es estático: sube y baja semana a semana, pero la persistencia bajo 20% durante 2025 es la señal que preocupa al entrar a 2026.
Riesgos para 2026: consumo humano, riego y energía
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha reiterado que el abastecimiento de agua potable para consumo humano está asegurado entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, respaldado por la coordinación con sanitarias, juntas de vigilancia y medidas de redistribución. La advertencia, sin embargo, es doble: el riego agrícola y algunos sistemas de generación enfrentan más incertidumbre en un verano con derretimientos acotados y demanda elevada. La priorización del consumo humano —mandatada por ley— significará apretar la gestión en canales, programar turnos de riego y, en casos extremos, activar planes de emergencia. “Habrá que administrar con lupa”, coinciden autoridades y regantes. La clave es anticipar cuencas con estrés y reforzar pozos, interconexiones y monitoreo.
Causas y proyecciones: una seguridad hídrica bajo presión
La investigación académica caracteriza a Chile como un país en transición hídrica: más demanda, mayor variabilidad climática y déficit acumulado en infraestructura verde y gris. El Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) resume la seguridad hídrica como la capacidad de acceder a agua suficiente y de calidad, compatible con ecosistemas y actividades productivas. Sus policy briefs 2025 anticipan que, bajo escenarios adversos de cambio climático, las cuencas del centro-norte mantendrán presiones sostenidas sobre caudales base y recarga, lo que exige gestión integrada, protección de humedales y reducción de pérdidas urbanas. Esto no se resuelve en una temporada: es una carrera por reconstruir buffers —naturales y de obra— para amortiguar sequías más frecuentes e intensas.
Medidas sobre la mesa: desalación, eficiencia y gestión de demanda
El menú de soluciones avanza, aunque todavía no cambia por sí solo la foto del verano 2026. La cartera de proyectos de desalación y reúso supera los 45.000 litros por segundo en desarrollo (ingeniería o construcción), con inversiones por encima de US$22.000 millones, según el catastro sectorial 2025. En paralelo, Chile licitó su primera desaladora pública en concesión para la conurbación de Coquimbo, con 800 l/s proyectados; y el sector minero sumará nuevas plantas que iniciarían operación en 2026, como las de Codelco Distrito Norte y Collahuasi. Nada de esto es instantáneo: entre contrato, obras e integración a redes median años, por lo que la brecha 2026 se cubrirá con gestión, reducción de pérdidas (hoy cercanas al 33% en ciudades) y priorización fina por cuenca.
Qué mirar en el verano 2026: umbrales y alertas tempranas
Para el lector y las comunidades de riego, tres marcadores ayudan a seguir la temporada:
- El volumen total embalsado semanal que publica la DGA y su comparación con el promedio histórico.
- Los porcentajes de ocupación por embalse, con especial atención a los que se acercan a 15% o menos.
- Las curvas de caudales de deshielo pronosticadas —que infieren oferta probable hasta marzo—, clave en Aconcagua, Maipo y Maule.
Con esa triada, se pueden anticipar restricciones, programar siembras tardías o ajustar planes de riego. La recomendación es combinar boletines técnicos con reportes locales de juntas de vigilancia y sanitarias para decidir a tiempo.
Cronología breve del año que cierra
Septiembre de 2025 marcó el tono: el MOP reportó déficits de agua en cuencas de 6% a 78% y menor acumulación de nieve versus el promedio, aunque con mejoras puntuales frente al invierno anterior. A fines de septiembre, la DGA proyectó caudales estivales inferiores en varias cuencas por déficit de precipitaciones y nieve. Con la primavera avanzada, varios embalses críticos permanecieron bajo 20% pese a eventos de lluvia; y al 15 de diciembre el volumen total nacional cerró con la ya citada caída interanual de 16,5%. El verano 2026 inicia, así, con señales encontradas: menos embalses en “zona roja” que en 2024, pero con holguras todavía delgadas y alta sensibilidad a olas de calor y demanda pico.

Infografía: El Mercurio
Fuente: DGA, MOP, CR2, ACADES, ICEX


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