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El comercio marítimo mundial enfrenta su mayor incertidumbre en la última década
UNCTAD advierte la peor desaceleración marítima en una década: crecimiento global de apenas 0,5%.
Economía Internacional
Por: Yexika Montilla | 29 de septiembre 2025 | 10:40
Pie de foto: El informe de la UNCTAD revela que el comercio marítimo crecerá apenas 0,5% en 2025, mientras los costos logísticos se disparan y las emisiones del sector aumentan, poniendo en jaque las metas de descarbonización.
El Review of Maritime Transport 2025 de UNCTAD, publicado el 24 de septiembre de 2025, advierte que el crecimiento del comercio marítimo global será de apenas 0,5% este año, muy por debajo del 2,2% registrado en 2024. El informe alerta que los costos logísticos, las tensiones geopolíticas y las emisiones en aumento pondrán a prueba la sostenibilidad de la industria, que se enfrenta a un panorama inédito desde la crisis financiera de 2008.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) presentó en Ginebra su Review of Maritime Transport 2025. El documento describe un escenario sombrío: la desaceleración más marcada de la última década, con un crecimiento estimado en solo 0,5%. “Para dimensionar la caída, basta recordar que en 2024 el sector avanzó 2,2%, cifra que ya reflejaba un freno respecto a la recuperación pospandemia. La institución subraya que, aunque el comercio de contenedores tendrá un repunte ligeramente mayor (1,4%), el resultado sigue muy lejos de los promedios de la última década”.
La señal es preocupante porque el transporte marítimo mueve alrededor del 80% del comercio mundial en volumen. Según la UNCTAD, las nuevas tensiones comerciales y los cambios en la geopolítica amenazan con consolidar una tendencia de bajo crecimiento prolongado. Para los países dependientes de las exportaciones de materias primas y manufacturas, el informe plantea un desafío de enormes proporciones.
Las cifras detrás de la desaceleración
La debilidad de 2025 obedece a una combinación de factores. El primero es la creciente volatilidad de los mercados internacionales, reflejada en la caída de la demanda en sectores industriales clave. A esto se suma la aplicación de medidas arancelarias en grandes economías, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea, que han endurecido sus políticas proteccionistas frente a competidores asiáticos. Como consecuencia, los flujos comerciales han perdido dinamismo y los exportadores enfrentan costos adicionales para colocar sus productos.
“La UNCTAD indica que el desempeño del comercio de contenedores —que representa la columna vertebral de las cadenas de suministro globales— será de 1,4%. Aunque este número es más alto que la media general, sigue siendo insuficiente para alcanzar los niveles de 2018–2019, cuando la actividad mundial mostraba una expansión sostenida. Los expertos advierten que, de mantenerse esta tendencia, el sector podría entrar en un ciclo de bajo crecimiento estructural”.
Geopolítica y aranceles: motores del cambio
La guerra en Ucrania, los ataques a embarcaciones en el mar Rojo y la disputa comercial entre grandes bloques están reconfigurando la geografía del comercio marítimo. El informe subraya que la interacción entre política y logística es más estrecha que nunca: las decisiones arancelarias y los conflictos armados obligan a rediseñar rutas que hasta hace pocos años eran estables.
El mar Rojo se ha convertido en un punto crítico. El desvío de buques que antes transitaban por el canal de Suez hacia rutas más largas por el cabo de Buena Esperanza ha generado sobrecostos inmediatos. La necesidad de diversificar caminos alternativos no solo alarga distancias, sino que incrementa el riesgo operativo. Como sintetizó un analista de la UNCTAD, “la geopolítica es hoy tan determinante como la oferta y la demanda”.
Rutas más largas y récord en ton-miles
Uno de los fenómenos más llamativos es el aumento de la distancia promedio recorrida por tonelada de carga. Entre 2018 y 2024, esta pasó de 4.831 a 5.245 millas náuticas, reflejo de los desvíos forzados. Como resultado, la métrica conocida como ton-miles —que multiplica volumen por distancia recorrida— creció 6% en 2024, un récord histórico.
Este dato es clave porque revela una paradoja: el comercio no avanza en volumen, pero sí en kilómetros navegados. Las navieras enfrentan así mayores gastos de combustible, tripulación y seguros, sin que necesariamente transporten más carga. La UNCTAD enfatiza que este tipo de distorsión genera vulnerabilidades financieras para los operadores medianos y pequeños, que carecen de la capacidad de absorber sobrecostos prolongados.
Impacto en países en desarrollo
El documento enfatiza que los países en desarrollo son los más expuestos a este nuevo panorama. En África, más del 90% del comercio exterior depende del transporte marítimo. En América Latina, las exportaciones agrícolas e industriales se verán afectadas por los sobrecostos, lo que podría traducirse en menores ingresos fiscales y presión social.
Además, la dificultad para adaptarse a combustibles alternativos y a nuevas regulaciones medioambientales coloca a estas economías en una posición vulnerable. La falta de financiamiento externo limita las posibilidades de renovación de flota y de construcción de infraestructura portuaria verde. De acuerdo con la UNCTAD, sin cooperación internacional el riesgo de marginación logística se amplía.
Claves para enfrentar el nuevo ciclo
La UNCTAD concluye que la industria marítima entra en una fase caracterizada por bajo crecimiento y costos crecientes. Para enfrentarla, identifica tres ejes centrales: eficiencia logística, diversificación de rutas e inversión en sostenibilidad. La adaptación tecnológica, la cooperación entre países y la integración de cadenas de suministro más resilientes serán determinantes para evitar una década perdida en el comercio marítimo global.
Aunque la incertidumbre persiste, el informe subraya que aún existe margen para la innovación. La digitalización de procesos portuarios, el uso de inteligencia artificial en logística y el financiamiento climático para renovaciones de flota aparecen como alternativas. “El mar no se detiene, pero requiere un nuevo rumbo”, concluye el estudio.


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