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Disolvente a base de mentol separa algodón y poliéster en 5 minutos y permite reciclarlos sin perder calidadmartes, 15 de septiembre 2026
Disolvente a base de mentol separa algodón y poliéster en 5 minutos y permite reciclarlos sin perder calidad
Un disolvente de mentol y ácido benzoico logra separar 100% algodón y 97% poliéster en 5 minutos, sin perder calidad
Innovación
Por: Yexika Montilla | 01 de diciembre 2025 | 19:30
Pie de foto: El nuevo disolvente a base de mentol separa las fibras sin dañarlas y permite recuperar casi todo el material, reduciendo residuos y emisiones de la cadena textil.
Investigadores de la TU Wien presentaron un disolvente eutéctico —una mezcla líquida de mentol y ácido benzoico— capaz de separar tejidos polycotton en cinco minutos, recuperando 100% del algodón y 97% del poliéster sin degradar sus propiedades, un avance alineado con la nueva ola regulatoria europea sobre residuos textiles.
En los armarios del mundo, lo que llamamos “poliéster” suele ser una mezcla práctica de poliéster con algodón que resiste el uso cotidiano, pero frustra el reciclaje: separar ambos componentes sin dañarlos ha sido, durante años, la piedra en el zapato de la economía circular textil. El equipo de la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien) demostró que un disolvente formado por mentol y ácido benzoico, calentado hasta crear un líquido eutéctico, disuelve selectivamente el poliéster y lo separa del algodón en apenas cinco minutos. El resultado: fibras que conservan integridad y pueden reutilizarse en ciclos de valor equivalentes, evitando el downcycling que deprecia materiales y perpetúa residuos. La promesa industrial es clara: procesos más cortos, menos pérdidas y la opción de diseñar líneas de tratamiento eficientes para volúmenes hoy relegados a incineración o exportación.
Cómo funciona el disolvente eutéctico
Aunque mentol y ácido benzoico son sólidos a temperatura ambiente, juntos forman un disolvente eutéctico profundo (DES) al calentarse; en torno a 216 °C se obtiene un líquido orgánico, no tóxico y de preparación sencilla. En ese medio, las cadenas de poliéster se solubilizan rápidamente, mientras que las fibras de algodón quedan intactas; al enfriar, el poliéster disuelto precipita y puede recuperarse como sólido, en tanto que el algodón se lava, seca y reutiliza sin merma significativa de sus atributos. Las pruebas reportadas alcanzaron recuperaciones del 100% para algodón y 97% para poliéster, manteniendo temperatura de fusión y estructura del polímero, así como estabilidad suficiente del algodón para hilatura posterior. La clave técnica reside en la selectividad del DES y en la cinética de disolución, que permite ciclos cortos y reduce exposición de las fibras a condiciones agresivas comunes en otros métodos químicos.
Quiénes están detrás y en qué etapa se encuentra
El desarrollo se atribuye a la doctoranda Nika Depope y al investigador Dr. Andreas Bartl, junto con su equipo del Institute of Chemical, Environmental and Bioscience Engineering de la TU Wien. En sus comunicaciones, Bartl subraya que el carácter “sorprendente” del sistema es la no degradación del algodón y la preservación del punto de fusión del poliéster, algo crítico para reinsertar materiales recuperados en procesos estándar de confección y extrusión. El estudio asociado fue publicado en la revista Waste Management, aportando evidencia revisada por pares sobre selectividad, rendimientos y desempeño mecánico de las fibras recuperadas. El grupo trabaja ahora en disminuir la temperatura de operación, un parámetro que condiciona la eficiencia energética y, por extensión, la viabilidad de escalar en plantas de clasificación textil. “El algodón conserva su estabilidad; el poliéster mantiene su estructura”, resume Bartl al explicar el potencial de circularidad.
Qué cambia para la economía circular textil en Europa
La innovación emerge cuando la Unión Europea acelera su marco normativo: desde 1 de enero de 2025 los Estados miembros deben desplegar recogida separada de textiles, y en 2025 entró en vigor la revisión dirigida de la Directiva Marco de Residuos, que prioriza textiles y alimentos e impulsa responsabilidad ampliada del productor. El efecto práctico es multiplicar los flujos de prendas usadas que llegan a plantas de tratamiento, presionando por soluciones que permitan clasificar, separar y reciclar sin convertir fibras en materiales de menor valor. Un proceso capaz de separar polycotton en minutos, sin toxicidad ni pérdida de calidad, encaja con ese giro regulatorio: reduce el destino a incineración, habilita métricas de recuperación y, sobre todo, eleva la proporción de material reintroducido como fibra para nuevos hilos y tejidos. A medida que los esquemas EPR se armonicen, soluciones selectivas como este DES ganarán relevancia.
Implicaciones para la moda y los recicladores
Para la moda rápida, donde el polycotton domina camisetas y ropa de cama, la separación eficiente abre la puerta a circuitos cerrados que hoy son marginales. Si la temperatura de operación baja y los balances energéticos mejoran, la mezcla mentol–benzoico podría integrarse en líneas modulares junto a clasificación automatizada, lavado y extrusión. Para los recicladores, el atractivo es recuperar dos flujos de alta pureza —algodón y poliéster— con tiempos de residencia reducidos, lo que favorece capex/opex más competitivos frente a rutas químicas más agresivas. Para marcas sometidas a EPR, la posibilidad de demostrar valorización sin downcycling mitiga tasas y reputación, y permite contratos de suministro de fibras secundarias compatibles con estándares de hilatura. Los cuellos de botella previsibles: gestión térmica, recirculación del DES, trazabilidad de composiciones y manejo de aditivos que afectan la solubilidad del poliéster.
Qué falta para la adopción industrial
El equipo reconoce como prioridad reducir la temperatura del sistema, pues el salto desde 216 °C a umbrales menores impactaría en consumo kWh/kg y en la seguridad de proceso. La ingeniería de planta deberá dimensionar intercambiadores, aislamiento y recuperación de calor, además de bucles cerrados para recuperar mentol y ácido benzoico con pérdidas mínimas. Otro frente es la variabilidad del residuo textil: tintes, elastano, acabados ignífugos o antimanchas pueden alterar solubilidades y filtrado, por lo que harán falta protocolos de pretratamiento. Finalmente, la economía depende de pureza y rendimiento: mantener ≈100%/97% en textiles postconsumo —y no solo en lotes controlados— será decisivo para contratos de suministro. Con todo, disponer de una ruta no tóxica, rápida y selectiva ya reconfigura el panorama tecnológico y reduce la brecha entre la regulación europea y la capacidad real de las plantas para procesar textiles mixtos a escala.
Fuente: TU Wien, Depope, AZO CleanTech, Comisión Europea


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