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Crean plástico a partir de microorganismos y residuos de frutas

domingo, 13 de septiembre 2026

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Crean plástico a partir de microorganismos y residuos de frutas

La ciencia avanza hacia soluciones sostenibles: microorganismos y residuos de frutas crean bioplástico ecoamigable.

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Innovación/Medio Ambiente

Por: Catalina Díaz | 17 de agosto 2023 | 16:05

Crean plástico a partir de microorganismos y residuos de frutas

El compuesto, denominado polihidroxibutirato (PHB), es un potencial reemplazo al que tradicionalmente se conoce como polipropileno.

Pequeños microorganismos podrían jugar un rol clave en la búsqueda de sustitutos de plásticos producidos con combustibles fósiles. Así lo demostró una investigación realizada en la Universidad Católica del Maule (UCM), que además utilizó los residuos de la industria frutícola.

Según explicó Rodrigo Andier, doctor en microbiología molecular y biotecnología de la Universidad de Múnster y académico de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UCM, existe una amplia gama de microorganismos capaces de producir naturalmente biopolímeros.

"Particularmente para esta investigación ocupamos el Bacillus cereus, el Azotoacter vinelandii y el Ralstonia eutropha, ya que comercialmente están disponibles y nosotros los teníamos en nuestros laboratorios”, precisa.

En condiciones controladas de laboratorio, los microorganismos consumen el azúcar presente en los residuos de frutas que no se pudieron comercializar porque, por ejemplo, tenían pequeños signos de pudrición.

"Los pretratamientos que aplicamos a nuestra materia prima son simples: básicamente es una disolución en agua y la preparación del medio de cultivo que contiene azúcares. Luego se realiza el proceso de fermentación. En este último, trabajamos con microorganismos que utilizan los azúcares y los convierten en biopolímeros, que conocemos como polihidroxibutirato (PHB), un potencial reemplazo al que conocemos tradicionalmente como polipropileno”, afirma.

Otra de sus principales ventajas frente al plástico tradicional es que no son dañinos para el organismo y al degradarse se transforman en CO2 y agua.

"No generan microplásticos”, afirma el científico.

En la investigación utilizaron todos los subproductos del proceso. Por ejemplo, luego de que al residuo de la fruta se le extrajo el azúcar, todavía quedaban residuos. De su parte más sólida se extrae celulosa, que es otro polímero de gran interés comercial y que también permite hacer bioplásticos.

"De hecho, hicimos una bolsa de celulosa”, explica.

El proyecto fue financiado a través de un Fondo de Innovación para la Competitividad Regional FIC-R, otorgado por el Gobierno Regional de O'Higgins, de $193.000.000, y además con aportes de la Universidad Católica del Maule. Tuvo una duración de tres años y contó con la colaboración del doctor en Ciencias Bioquímicas de la Universidad Católica de Valparaíso, Álvaro Díaz; y el doctor en Ciencias de Biorrecursos de la UCM, Rodrigo Morales.

De acuerdo con el científico, hace dos meses realizaron un análisis técnico-económico, para un desarrollo industrial, dónde concluyeron que el kilo podría bordear los US $50. Resulta más caro que las bolsas de plásticos derivados del petróleo, pero con el atributo de tener un impacto medioambiental considerablemente menor.

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