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Cómo la vegetación reduce hasta 10 °C la temperatura superficial y mitiga la isla de calor en Chilelunes, 14 de septiembre 2026
Cómo la vegetación reduce hasta 10 °C la temperatura superficial y mitiga la isla de calor en Chile
La vegetación en Chile baja hasta 10 °C la temperatura superficial; en Santiago midieron -5,5 °C en parques sobre 42 °C.
Cambio Climático
Por: Yexika Montilla | 28 de febrero 2026 | 09:49
Pie de foto: La coronilla de fraile (Encelia canescens) ilustra el potencial de la vegetación nativa para crear microclimas más frescos y ayudar a mitigar la isla de calor en ciudades del norte chico.
En ciudades del norte chico, imágenes satelitales han mostrado brechas de hasta 10 °C en temperatura superficial entre sectores con vegetación y zonas urbanas sin cobertura verde, según el Centro Científico CEAZA.
En el Gran Santiago, un análisis basado en el evento de calor del 29 de enero de 2024 identificó 77 “zonas frías” y midió reducciones de hasta 5,5 °C en parques del sector poniente, donde se registraron temperaturas superficiales sobre 42 °C.
La evidencia apunta a una conclusión práctica: más sombra y evapotranspiración significan menos estrés térmico, pero el beneficio depende de diseño, mantenimiento y equidad territorial en el acceso a infraestructura verde.
Una calle sin sombra funciona como una batería térmica: el pavimento y el hormigón absorben radiación durante el día y liberan calor lentamente, impidiendo que la ciudad se refresque con rapidez, incluso de noche. Esa lógica está detrás del fenómeno de isla de calor urbana, que se intensifica cuando se reemplaza suelo natural por superficies impermeables y se reduce la cobertura vegetal. Las consecuencias se sienten en el cuerpo: más horas de exposición a calor intenso, más demanda de energía para enfriar interiores y mayor riesgo para niños, personas mayores y quienes trabajan al aire libre. En Chile, además, el telón de fondo es un aumento de episodios extremos: MeteoChile reporta que, en el periodo 2020–2024, varias localidades elevaron el promedio anual de olas de calor respecto de su referencia histórica.
Evidencia satelital en Coquimbo: hasta 10 °C de diferencia
En la Región de Coquimbo, el argumento dejó de ser intuición y se volvió mapa. CEAZA reporta que, en ciudades del secano como Vicuña, Illapel, Salamanca y Ovalle, estudios recientes detectaron diferencias de hasta 10 °C en temperatura superficial entre sectores con vegetación y zonas sin cobertura verde. El climatólogo Álvaro Salazar lo resume con una frase corta: la vegetación tiene un “efecto enfriador muy potente”. El punto no es menor, porque el calor urbano no se distribuye parejo: se concentra en áreas con menos árboles, más asfalto y menos espacios donde la gente pueda “bajar revoluciones” en un día extremo. Cuando la temperatura del aire se aproxima a valores altos, una diferencia de superficie de varios grados puede traducirse en mayor incomodidad, peor sensación térmica y más exposición acumulada.
Cómo enfría un árbol: sombra + “bomba de agua” biológica
El enfriamiento ocurre por dos vías que se refuerzan. La primera es visible: sombra que reduce la energía solar que llega al suelo. La segunda es menos obvia, pero clave: la evapotranspiración, el proceso por el cual las plantas liberan vapor de agua y consumen energía que, de otro modo, calentaría superficies duras. CEAZA describe este mecanismo como una especie de “bomba de agua”: las plantas extraen humedad del suelo y la liberan a la atmósfera, elevando la humedad del aire y reduciendo la aridez local, lo que ayuda a generar un microclima más fresco. La EPA de Estados Unidos coincide en el principio físico: árboles y vegetación bajan temperaturas de aire y superficie mediante sombra y enfriamiento por evapotranspiración. No es magia: es energía que cambia de destino.
Santiago y las “zonas frías”: medir el refugio en un día extremo
En el Gran Santiago, la medición se aterrizó con fecha y evento. Corporación Ciudades analizó el 29 de enero de 2024, cuando comunas del norponiente como Quilicura, Pudahuel, Renca y Cerro Navia registraron temperaturas superficiales superiores a 42 °C, llegando a 43,4 °C en Quilicura, y cruzó datos satelitales de temperatura superficial con el índice NDVI y el catastro de áreas verdes del MINVU. Así identificó territorios donde menor temperatura relativa y vegetación coinciden en superficies mayores a 10.000 m², denominados “zonas frías”.] Entre los parques con mayor efecto refrigerante destacan el Parque Santiago Amengual (Pudahuel), con hasta 5,5 °C menos; el Parque de los Reyes (Quinta Normal), con 4,6 °C; y el Parque San Luis Orione (Cerrillos), con 3,4 °C.
La calidad del verde importa: tamaño, arbolado maduro y suelo permeable
No cualquier parche verde enfría igual, y los datos lo sugieren. En el mismo análisis, el director ejecutivo Martín Andrade explica que los mayores efectos se relacionan con atributos concretos: mayor tamaño, arbolado maduro, menos superficies impermeables y un diseño paisajístico consolidado, que favorecen sombra y evapotranspiración. Esto ayuda a evitar una trampa frecuente: plantar sin plan, con baja supervivencia, o elegir especies que demandan riego intensivo justo donde el agua escasea. Por eso, en zonas con estrés hídrico, la discusión se vuelve estratégica: maximizar sombra y enfriamiento con infraestructura verde que resista veranos más duros, reduzca mantención y no compita con el consumo humano. La evidencia internacional también respalda el concepto general: una revisión sistemática clásica sobre “urban greening” encontró que parques y árboles suelen ser más frescos que sitios no verdes dentro de la misma ciudad.
Nativa y equidad: dos condiciones para que el beneficio sea masivo
La promesa climática de los árboles se rompe si se queda en barrios privilegiados. La distribución del verde, su mantención y su calidad definen quién puede realmente escapar del calor. En el Biobío, un reporte sobre arbolado urbano difundido por Diario Concepción mostró brechas fuertes: en el Gran Concepción, comunas como Coronel aparecen con un árbol cada 20,5 habitantes y Talcahuano con uno cada 22,4, muy por debajo de referencias usadas localmente para evaluar cobertura. En paralelo, CEAZA subraya la importancia de priorizar vegetación adaptada a condiciones secas —con especial atención a especies nativas— para que la solución no dependa de riegos masivos. La ecuación final es simple: el verde enfría, pero solo escala si se planifica, se financia y se reparte con criterios de justicia territorial.
Preguntas Frecuentes
Fuente: CEAZA, Corporación Ciudades, EPA, MeteoChile, ScienceDirect


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