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Científico chileno impulsa energía nuclear para proteger cultivos en sequíamiércoles, 16 de septiembre 2026
Científico chileno impulsa energía nuclear para proteger cultivos en sequía
Energía nuclear en Chile permite crear portainjertos de sandía resistentes a sequía, con apoyo del OIEA y pruebas en CCHEN para el agro nacional.
Ciencia y Tecnología
Por: Yexika Montilla | 08 de enero 2026 | 13:56
Un equipo del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) participa en un proyecto financiado por el OIEA que aplica mutagénesis por radiación para desarrollar calabazas usadas como portainjertos de sandía con mayor tolerancia al déficit hídrico. La fase actual combina irradiación gamma en la CCHEN, pruebas de sequía simulada y selección con drones térmicos en Chile, con el objetivo de transferir portainjertos validados al agro en los próximos dos años.
El investigador Ariel Salvatierra (CEAF) participa en una iniciativa internacional financiada por la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) para mejorar la tolerancia a la sequía en calabazas usadas como portainjerto de sandía. En Chile, la ejecución técnica se realiza a través de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), que opera el irradiador donde se tratan las semillas con rayos gamma. La estrategia busca acelerar, mediante fitomejoramiento por mutagénesis, la selección de variantes con mejor comportamiento hídrico y aptas para injertación comercial. El plan contempla un tránsito de dos años para validar los portainjertos mutantes y avanzar a ensayos de injertación, con escalamiento posterior hacia productores de zonas áridas del país. El proyecto se alinea con programas regionales previos que aplican técnicas nucleares en propagación y mejoramiento vegetal en Chile.
La técnica: mutagénesis por radiación, no transgénicos
La mutagénesis por radiación induce variabilidad genética exponiendo semillas a dosis controladas de rayos gamma o X; luego se seleccionan las plantas con rasgos agronómicos favorables. A diferencia de los transgénicos o la edición génica, aquí no se introduce ADN externo: se acelera un proceso natural de variación y selección que la agricultura usa desde mediados del siglo XX. La FAO/OIEA mantiene manuales y servicios para apoyar esta técnica, que ha generado miles de cultivares en cereales, legumbres y hortalizas sin problemas de inocuidad reportados cuando se aplican normas. En el caso chileno, el material de calabaza (Lagenaria/Cucurbita) se irradia en la CCHEN y pasa por autopolinización y tamizaje en generaciones sucesivas, con simulación de sequía en invernadero mediante PEG 6000 antes de avanzar a campo. La evidencia internacional respalda su uso para tolerancia a sequía en diversos cultivos.
Resultados parciales y métricas en calabaza (2024–2026)
El equipo reporta cuatro generaciones de autopolinización y una batería de pruebas para priorizar líneas prometedoras: germinación y vigor bajo estrés osmótico, fisiología en campo y respuesta térmica registrada con drones. El objetivo operativo es identificar portainjertos que mantengan temperaturas foliares más bajas y transpiración eficiente con menos riego, indicadores vinculados a mejor estatus hídrico. Según el cronograma difundido, en los próximos 24 meses se validarían líneas candidatas a injertación con sandía, paso necesario para medir en parcelas el rendimiento por hectárea, el ahorro de agua y la estabilidad del injerto en suelos y climas contrastantes. En paralelo, experiencias de la red FAO/OIEA demuestran que la mutagénesis ha mejorado resiliencia a sequía en cereales, lo que da precedentes técnicos para cucurbitáceas, aunque cada especie requiere calibrar dosis (Gy), manejo y criterios de selección.
Por qué importa para Chile: sequía, sandía y zapallo
La sequía y el cambio climático presionan la horticultura chilena. En 2023–2024, el zapallo representó alrededor del 5% de la superficie hortícola nacional, y la sandía cerca del 3,4–3,6%, cifras que reflejan su peso productivo y estacionalidad. La sandía es, además, demandante de agua, por lo que cualquier mejora en eficiencia hídrica del portainjerto puede marcar diferencia en rentabilidad y manejo del riego. Programas del CEAF han identificado Lagenaria siceraria con rasgos de resistencia a escasez hídrica, lo que convierte a las calabazas locales en una base genética estratégica. Integrar mutagénesis, screening fisiológico y ensayos multi-locales permitiría, en teoría, reducir el riego manteniendo calidad de fruta, un beneficio clave para productores de Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins, donde el estrés hídrico restringe la expansión hortícola.
Riesgos percibidos, seguridad y regulación
El término “nuclear” suele activar prejuicios en la conversación pública, pero en fitomejoramiento la radiación se aplica de forma puntual y controlada: irradiar semillas no las deja radiactivas, del mismo modo que una radiografía no deja residuos de radiación en el cuerpo. Los Laboratorios Conjuntos FAO/OIEA sustentan protocolos que incluyen dosimetría, control de instalaciones y trazabilidad de materiales. En Chile, la CCHEN coordina pilotos y colabora con universidades y centros para aplicar estas técnicas nucleares e isotópicas en propagación y mejoramiento, dentro de marcos que priorizan seguridad radiológica e inocuidad. La comunicación clara —dosis, procedimientos, descartes y licenciamiento— es crucial para licencia social, pero la técnica tiene décadas de historial regulado y adopción agronómica en múltiples países, con variedades liberadas bajo normativas vigentes.
Próximos pasos y transferencia tecnológica (2026–2028)
El plan operativo considera ensayos multi-sitio de portainjertos mutantes en condiciones de riego deficitario, comparados con portainjertos comerciales. La evaluación medirá ahorro de agua (L/ha), rendimiento (t/ha), calidad de fruta y tasa de prendimiento del injerto, con data de al menos dos temporadas para robustecer la estadística. Si los resultados son consistentes, se gestionará registro varietal y acuerdos de producción de semilla con semilleras y viveros, junto con capacitaciones para técnicos y agricultores. A nivel internacional, el OIEA promueve redes coordinadas de investigación para rasgos de resiliencia a sequía, facilitando intercambio metodológico y asistencia técnica. El valor público del proyecto dependerá de publicar datos comparativos y de la transferencia efectiva hacia predios medianos y pequeños, donde el costo del agua y la disponibilidad de mano de obra condicionan la adopción.
Fuente: ODEPA, CCHEN, FAO/OIEA, IAEA, INIA/CIREN


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