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Científicas suecas visitan Chile para avanzar en la restauración del toromiro en Rapa Nuimiércoles, 16 de septiembre 2026
Científicas suecas visitan Chile para avanzar en la restauración del toromiro en Rapa Nui
Chile y Suecia impulsan su recuperación con biotecnología, cooperación científica y el envío de ejemplares clave a Europa.
Ciencia y Tecnología
Por: Yexika Montilla | 24 de marzo 2026 | 08:13
Pie de foto: Investigadoras del Jardín Botánico de Gotemburgo recorren Chile para fortalecer la restauración del toromiro, especie clave de Rapa Nui.
Åsa Krüger y Stina Weststrand, investigadoras del Jardín Botánico de Gotemburgo, visitaron Chile para conocer en terreno los avances de restauración del toromiro (Sophora toromiro), el árbol endémico de Rapa Nui que hoy permanece extinguido en estado silvestre. La visita reactivó una cooperación científica de largo aliento entre instituciones chilenas y suecas, en un momento en que la restauración de la especie depende tanto de la propagación en vivero como de recuperar diversidad genética y condiciones ecológicas para su eventual retorno.
La historia del toromiro siempre ha tenido algo de paradoja. Es un árbol inseparable de la memoria ecológica y cultural de Rapa Nui, pero su supervivencia depende desde hace décadas de un puñado de jardines botánicos, viveros y programas científicos situados lejos de la isla. En ese mapa disperso, Chile y Suecia volvieron a encontrarse este marzo, cuando Åsa Krüger y Stina Weststrand recorrieron distintos puntos del país para observar ensayos de propagación, conversar con equipos locales y revisar el estado de una especie que, aunque desaparecida de su ambiente natural, sigue viva en colecciones ex situ y proyectos de restauración.
El toromiro está clasificado como extinto en estado silvestre desde 1960, una condición que lo convierte en uno de los casos más singulares de conservación botánica vinculados a Chile. No se trata solo de resguardar una especie rara o simbólica, sino de intentar reconstruir la relación entre un árbol endémico y el territorio donde evolucionó, algo que exige tiempo, cooperación internacional y un trabajo científico sostenido.
La visita a Chile que reactiva una alianza de largo plazo
Durante su estadía, las investigadoras suecas conocieron iniciativas de restauración ecológica y el trabajo que CMPC desarrolla en laboratorios de Los Ángeles, en la Región del Biobío, donde se emplean técnicas de propagación y biotecnología para aumentar la disponibilidad de ejemplares con fines de conservación y futuros ensayos de reintroducción. La visita no tuvo solo un carácter institucional: también permitió revisar en terreno qué tan preparados están hoy los programas chilenos para sostener una nueva etapa de colaboración científica con Botaniska, uno de los jardines botánicos más relevantes de Europa.
La propia Åsa Krüger resumió ese sentido de continuidad al señalar que para el Jardín Botánico de Gotemburgo resulta valioso conocer el trabajo que se realiza en Chile y explorar cómo aportar a la conservación del toromiro, una especie con la que esa institución trabaja desde la década de 1960. La frase tiene peso porque muestra que la cooperación no parte de cero: se apoya en una memoria científica acumulada durante décadas, con avances graduales y sin promesas desmedidas.
CMPC, biotecnología y propagación en Los Ángeles
El programa que CMPC impulsa con el toromiro se desarrolla desde 2006 y ha tenido como eje la producción de ejemplares y la recuperación de condiciones ecológicas que permitan pensar, a largo plazo, en el establecimiento de la especie en Rapa Nui. En ese trabajo, la propagación in vitro y otras herramientas de biotecnología han sido clave para aumentar la disponibilidad de plantas, pero también para sostener una estrategia de conservación con mayor base técnica y menos dependencia de un número mínimo de individuos.
Jean Pierre Lasserre, gerente de Tecnología y Planificación de CMPC, puso el foco en un concepto decisivo: la variabilidad genética. Su planteamiento apunta a uno de los principales desafíos de cualquier restauración de especies críticamente amenazadas o extinguidas en estado silvestre. No basta con multiplicar plantas; también hay que ampliar las trazas genéticas disponibles para que la especie tenga mayores probabilidades de subsistir en el tiempo y responder mejor a condiciones ambientales complejas.
El papel del Jardín Botánico de Gotemburgo
En esa historia, el Jardín Botánico de Gotemburgo ocupa un lugar especial. La institución ha mantenido viva la especie en Europa y conserva material genético relevante para los esfuerzos de conservación ex situ. Esa trayectoria convierte a Botaniska en un socio natural para Chile, no solo por su experiencia con especies amenazadas, sino porque el toromiro forma parte de sus colecciones desde hace décadas.
Stina Weststrand destacó precisamente ese trabajo de largo aliento. Subrayó el esfuerzo científico desplegado en torno al toromiro y valoró la intención de ampliar la base de ejemplares disponibles para avanzar hacia condiciones que puedan apoyar su restauración futura.
El envío de 22 ejemplares a Europa
Uno de los hitos más concretos de la visita fue la coordinación del traslado de 22 ejemplares de toromiro provenientes del vivero de la compañía hacia Europa, en una caja sellada por el SAG. Esas plantas pasarán a formar parte del programa de conservación ex situ del jardín sueco, reforzando el intercambio de material biológico propagado in vitro entre ambas instituciones.
Ese paso tiene una dimensión técnica y otra simbólica. En términos científicos, busca ampliar la base genética disponible y fortalecer las opciones de éxito en procesos de restauración futuros. En términos narrativos, muestra que la cooperación ya no se limita al intercambio de declaraciones o intenciones: ahora se expresa en circulación concreta de material vegetal, protocolos sanitarios y decisiones coordinadas entre actores de Chile y Suecia.
Restaurar no es solo plantar: también es recuperar condiciones
El trabajo con el toromiro obliga a mirar más allá del vivero. Aunque desapareció en estado silvestre, la especie sobrevivió gracias al resguardo de semillas y ejemplares fuera de su entorno natural, algo que la convierte en un caso excepcional a nivel mundial. Pero esa supervivencia fuera de Rapa Nui no resuelve por sí sola el problema de fondo. Restaurar una especie implica, además, recuperar o mejorar las condiciones ecológicas que permitan sostenerla en su territorio original.
La restauración del toromiro no depende únicamente de cuántos ejemplares existan, sino de si se puede reconstruir una combinación suficiente de diversidad genética, suelos funcionales, interacciones ecológicas y manejo de largo plazo. Por eso la visita de las investigadoras suecas importa más de lo que parece: no fue una gira ceremonial, sino una revisión en terreno de las piezas que tendrían que alinearse para que la especie deje de ser un emblema de conservación ex situ y pueda aspirar, alguna vez, a una reinstalación más sólida en Rapa Nui.
Preguntas Frecuentes
Fuente: CMPC, Ministerio del Medio Ambiente, Göteborgs botaniska trädgård


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