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Chile sube al puesto 17 del Índice de Libertad Económica 2026 y sigue segundo en América

domingo, 13 de septiembre 2026

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Chile sube al puesto 17 del Índice de Libertad Económica 2026 y sigue segundo en América

Chile alcanza 74,3 puntos en el Índice de Libertad Económica 2026, sube al puesto 17 global y se mantiene segundo en América, solo detrás de Canadá.

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Economía Chilena

Por: Yexika Montilla | 10 de marzo 2026 | 18:48

Chile sube al puesto 17 del Índice de Libertad Económica 2026 y sigue segundo en América

Pie de foto: El informe 2026 de The Heritage Foundation ubicó a Chile en el lugar 17 a nivel global y en el segundo puesto del continente.

Chile obtuvo 74,3 puntos en la edición 2026 del Índice de Libertad Económica elaborado por The Heritage Foundation, mejoró 1,1 puntos respecto del año anterior y escaló al puesto 17 a nivel global. En las Américas volvió a ubicarse en el segundo lugar, detrás de Canadá y por delante de Estados Unidos, dentro de la categoría de economías “mostly free”. 

La cifra llegó con un matiz político y otro técnico. El primero es evidente: en un país que viene de varios años de debate sobre crecimiento, inversión y regulación, un salto en un ranking internacional se transforma rápido en argumento de campaña, de balance y de disputa ideológica. El segundo es menos vistoso, pero igual de importante: el índice de Heritage no mide una sola variable, sino un conjunto amplio de condiciones institucionales, fiscales, regulatorias y de apertura de mercado. En esa combinación, Chile volvió a aparecer como una de las economías latinoamericanas mejor posicionadas, con un desempeño que lo dejó 17° entre las economías evaluadas y otra vez en el podio continental, solo por detrás de Canadá. 

Un avance que devuelve a Chile a su mejor tramo reciente

El dato central del informe 2026 es directo: Chile alcanzó 74,3 puntos, frente a los 73,2 obtenidos en la edición 2025. Esa variación de 1,1 puntos le permitió subir desde el puesto 18 al 17 y sostener la etiqueta de economía “mostly free”, que Heritage utiliza para los países ubicados entre 70 y 79,9 puntos. El movimiento no parece enorme a simple vista, pero sí tiene peso en una clasificación donde varios países avanzan o retroceden por márgenes estrechos. Además, confirma una recuperación respecto de los registros posteriores a 2022 y devuelve al país a un nivel competitivo dentro de un grupo donde la distancia entre posiciones contiguas suele ser reducida. En el mismo tramo del ranking, el informe ubica a Chipre detrás de Chile y mantiene a las economías líderes muy por encima, encabezadas por Singapur, Suiza e Irlanda.

Segundo en América, delante de Estados Unidos

En la edición 2026, Canadá quedó por encima de Chile en las Américas, mientras que Estados Unidos apareció más abajo, con 72,8 puntos y el puesto 22 a nivel global. Esa comparación ayuda a dimensionar la posición chilena fuera del relato doméstico: no se trata solo de una mejora frente al año previo, sino de una ubicación todavía fuerte dentro del continente en un momento en que varias economías de la región siguen rezagadas en crecimiento potencial, certidumbre regulatoria o fortaleza institucional. El país conserva una ventaja comparativa en esta medición incluso después de varios años marcados por incertidumbre política, desaceleración y discusión sobre reformas estructurales. 

Qué mide realmente el índice de Heritage

El Índice de Libertad Económica no se construye con una sola cifra de crecimiento ni con una encuesta de percepción. Heritage explica que la clasificación considera 12 factores cuantitativos y cualitativos agrupados en cuatro grandes pilares: Estado de derecho, tamaño del gobierno, eficiencia regulatoria y apertura de mercados. En ese marco se observan variables como derechos de propiedad, integridad del gobierno, efectividad judicial, carga tributaria, gasto público, salud fiscal, libertad de negocios, libertad laboral, libertad monetaria, libertad comercial, libertad de inversión y libertad financiera. Esa arquitectura metodológica explica por qué el índice suele ser citado como una señal de clima económico general, más que como una medición estricta del ciclo de corto plazo. También ayuda a entender sus límites: una economía puede mejorar en esta tabla sin que todos sus indicadores sociales avancen al mismo ritmo, y también puede empeorar aun cuando ciertos datos coyunturales se mantengan sólidos.

El retrato de Chile que hace el informe

En su perfil sobre Chile, Heritage sostiene que el país ha mantenido un clima de negocios transparente, con barreras comerciales relativamente bajas y eficiencias regulatorias que, en términos generales, respaldan políticas de mercado. El informe también describe al mercado laboral chileno como relativamente flexible, aunque advierte que ha enfrentado presiones por alzas significativas del salario mínimo. Ese lenguaje importa porque muestra qué aspectos privilegia la fundación al momento de evaluar. No es una descripción neutral en el vacío, sino una lectura anclada en una determinada tradición de política económica. Aun así, la relevancia pública del documento no desaparece por esa orientación: el índice lleva más de tres décadas en circulación, ordena series comparables y sigue siendo usado por actores políticos, empresariales y académicos como insumo de debate. Por eso, cuando Chile sube, el efecto suele trascender el nicho técnico y se convierte en noticia amplia.

El contexto político que rodea la lectura del ranking

La publicación del índice coincide con un cambio de ciclo político. Reuters reportó este 10 de marzo de 2026 que José Antonio Kast asume la presidencia el 11 de marzo, en medio de expectativas empresariales vinculadas a desregulación, rebajas tributarias y un mayor énfasis en crecimiento. Ese telón de fondo vuelve especialmente sensible la lectura del informe, porque cualquier mejora en la posición de Chile tenderá a ser apropiada por unos como prueba de fortaleza estructural y por otros como una señal aún insuficiente frente a problemas de inversión, empleo o productividad.

Lo que la cifra permite decir, y lo que no

El resultado deja una conclusión razonable y otra exagerada. La razonable es que Chile sigue ocupando una posición relativamente alta en una medición internacional influyente sobre entorno económico, institucionalidad y apertura, y que el avance de 2026 confirma una mejora frente al año previo. La exagerada sería presentar ese dato como prueba concluyente de que todos los frentes de la economía chilena mejoraron al mismo tiempo o de que el país ya resolvió sus tensiones de crecimiento. Un ranking sintetiza; no reemplaza el análisis de inversión, empleo, productividad, salarios o confianza de consumidores. Pero tampoco conviene minimizarlo. En un escenario donde los mercados, los gobiernos y los organismos internacionales observan señales comparables entre países, una ubicación alta sigue siendo un activo reputacional. Chile, al menos en esta fotografía de Heritage, volvió a aparecer en esa zona donde las comparaciones todavía juegan a su favor.

Preguntas Frecuentes

Fuente: The Heritage Foundation, Reuters

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