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Chile implementa Ley Apícola: SAG exige registro de colmenas y aviso previo de plaguicidas a agricultores

martes, 15 de septiembre 2026

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Chile implementa Ley Apícola: SAG exige registro de colmenas y aviso previo de plaguicidas a agricultores

Desde 2025, agricultores deberán avisar 48 horas antes de aplicar plaguicidas tóxicos; SAG llama a registrar colmenas en SIPEC

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Apicultura

Por: Yexika Montilla | 09 de septiembre 2025 | 10:34

Chile implementa Ley Apícola: SAG exige registro de colmenas y aviso previo de plaguicidas a agricultores

Para crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible, las Naciones Unidas declararon el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas.

Con el objetivo de enviar los avisos obligatorios, que a partir de este 2025, los agricultores del país deberán informar antes de usar químicos muy tóxicos para las abejas, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) hizo un llamado a apicultores y apicultoras de Chile a registrar sus colmenas en el Sistema de Información Pecuaria Apícola (SIPEC Apícola).

Según el comunicado emitido por el SAG, el SIPEC será la base de datos que permitirá enlazar a agricultores con apicultores al momento de usar plaguicidas. Si un predio va a fumigar, la notificación llegará a quienes tengan apiarios dentro del área de influencia.

La medida busca recopilar información necesaria para que los agricultores avisen con anticipación sobre la aplicación de plaguicidas peligrosos para las abejas, cumpliendo con la nueva Ley Apícola, que entra en vigor el próximo año.

  • Desde enero, los plaguicidas muy tóxicos para abejas requieren aviso 48 horas antes a los apicultores inscritos en SIPEC.
  • Para plaguicidas moderadamente tóxicos, el aviso será obligatorio desde abril.

Registrarse y mantener la información actualizada es responsabilidad de los apicultores”, subrayó el SAG en su comunicado oficial.

Los avisos deberán hacerse por canales verificables, como correo electrónico o mensajes de texto, para asegurar que la comunicación llegue a tiempo.

Este cruce de datos entre agricultores y apicultores no solo protege la salud de las colmenas, también resguarda la polinización de cultivos agrícolas esenciales para la dieta chilena: desde los arándanos y almendros hasta las semillas de hortalizas.

El registro se puede realizar a través de sipecweb.sag.gob.cl o en cualquier oficina del SAG.

Una Ley que protege la apicultura chilena

Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, están cada vez más amenazados por los efectos de la actividad humana.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Casi el 90% de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse. Asimismo, el 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35% de las tierras agrícolas mundiales. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad.

Por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró el 20 de mayo de 2018, el Día Mundial de la abeja, con el objetivo principal es proteger a las abejas y a otros polinizadores para que puedan contribuir de forma significativa a resolver los problemas relacionados con el suministro de alimentos en el mundo y acabar con el hambre en los países en desarrollo.

Ante este planteamiento, Chile cuenta por primera vez, con una legislación que reconoce la apicultura como actividad estratégica para la agricultura y la biodiversidad. Según explica la publicación oficial de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, la Ley Apícola establece, entre otros puntos:

  • La creación de un Registro Nacional de Apicultores.
  • Normas de sanidad para mantener colmenas y productos apícolas en buenas condiciones.
  • Regulaciones para la apicultura urbana y la trashumancia, es decir, el traslado de colmenas según la temporada.
  • Penalización del robo de colmenas, un problema creciente en zonas rurales.

Además, el Ministerio de Agricultura deberá elaborar cada tres años un Plan Estratégico de Desarrollo Apícola, con metas y diagnósticos actualizados para el sector.

Con esto, Chile se alinea a las recomendaciones de la FAO, que recuerda que el 75% de los cultivos alimentarios dependen en alguna medida de la polinización.

Avisar antes de fumigar puede parecer un gesto pequeño, pero puede marcar la diferencia entre una colmena viva y otra devastada.

Un marco legal inédito para la apicultura

A juicio de Raúl Pizarro Sciaraffia, Ingeniero Agrónomo y Asesor Regulatorio Agrícola, si bien la ley establece avances importantes, su aplicación práctica trae consigo una serie de desafíos que deben ser abordados con cuidado, diálogo y una institucionalidad preparada.

  • El reconocimiento de las abejas como patrimonio natural y productivo.
  • La obligatoriedad de registrar y geolocalizar apiarios, lo que permite un catastro más claro del sector.
  • Normas sanitarias para el control de enfermedades como la varroasis.
  • Regulaciones para el traslado de colmenas entre regiones.
  • Restricciones en el uso de fitosanitarios durante la floración.
  • Incentivos a la investigación y buenas prácticas apícolas.
  • Sanciones ante daños ocasionados por malas prácticas agrícolas o uso indebido de productos.

“Para los agricultores, esta ley impone nuevas exigencias operativas. Será necesario coordinarse con apicultores, evitar aplicaciones en floración o durante el forrajeo, notificar con anticipación el uso de productos y ajustar protocolos de manejo. Estas medidas, aunque positivas en términos de sostenibilidad, pueden aumentar la complejidad de las faenas agrícolas y generar fricciones si no hay diálogo fluido entre las partes”, señala el experto.

Agregó además que, en el caso de las empresas de fitosanitarios, se proyecta una presión regulatoria creciente para adaptar productos a perfiles más amigables con los polinizadores. “Esto implica costos importantes en investigación, reformulación y etiquetado. Además, preocupa que las restricciones se apliquen según el principio activo y no por condiciones reales de uso en el campo, lo que puede impactar la disponibilidad de herramientas clave para la agricultura”.

Los apicultores, por su parte, ganan reconocimiento y respaldo legal, -dijo Pizarro Sciaraffia-,pero también se enfrentan a nuevas exigencias administrativas y sanitarias, lo que exigirá un proceso de profesionalización, especialmente en el caso de quienes operan en pequeña escala o sin asesoría técnica.

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