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Chile enfrentará escasez de fósforo al 2050 si no lo recupera desde aguas servidasdomingo, 13 de septiembre 2026
Chile enfrentará escasez de fósforo al 2050 si no lo recupera desde aguas servidas
Libro propone recuperarlo desde aguas servidas y avanzar a economía circular para asegurar fertilizantes.
Nacional
Por: Yexika Montilla | 13 de enero 2026 | 16:39
Pie de foto: La Farfana y Mapocho-Trebal concentran gran parte del saneamiento de Santiago: su escala permitiría implementar recuperación de fósforo para agricultura, propone el CRHIAM.
La directora del CRHIAM, Dra. Gladys Vidal, presentó “El fósforo: de residuo a recurso”, una obra que plantea que, sin un giro hacia la economía circular, Chile enfrentará escasez crítica de fósforo hacia 2050. El país importa este nutriente clave —con Marruecos concentrando cerca del 70% de las reservas globales— y hoy su institucionalidad solo limita descargas, sin exigir recuperación desde plantas sanitarias. El libro propone rutas tecnológicas (por ejemplo, estruvita) y ajustes normativos para acelerar el reciclaje del fósforo desde las aguas residuales.
La Dra. Gladys Vidal, directora del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM), presentó el libro “El fósforo: de residuo a recurso”, disponible para descarga gratuita en el sitio de CRHIAM. El volumen explica por qué el fósforo no tiene sustitutos en agricultura y cómo pasar de un modelo lineal —extraer, usar, desechar— a uno circular, recuperando el nutriente desde aguas residuales municipales e industriales. La edición sintetiza casos internacionales, tecnologías, cuellos de botella regulatorios y propone una hoja de ruta para Chile. El lanzamiento público, realizado por el centro, subraya que el tiempo de la “gestión de residuos” aislada expiró: el libro sugiere pensar las biofactorías como nodos de recuperación de nutrientes, energía y materiales, integrando incentivos y metas. La ficha de “Libros” del CRHIAM confirma autoría y descarga.
Escasez al 2050: el contexto global de reservas y dependencia
El fósforo sostiene la producción de alimentos, pero la roca fosfórica se concentra en pocos países. La literatura técnica y los reportes de referencia indican que Marruecos posee del orden de 50 Gt de reservas, equivalentes a ~70% del total mundial; esa masiva revisión se consolidó tras los estudios IFDC y sucesivas series del USGS. Para Chile, sin yacimientos propios, esto implica una dependencia estratégica de importaciones y alta exposición a shocks de precios y logística. La demanda mundial de P₂O₅ en fertilizantes fue estimada por el USGS en 47,5 Mt en 2024, con trayectoria al alza hacia 2028, lo que refuerza la necesidad de diversificar el abastecimiento y reciclar. Como advierte la directora del CRHIAM, si seguimos “usar y desechar”, el déficit se materializará durante las próximas décadas.
Por qué importa en Chile: seguridad alimentaria y agricultura
En términos agronómicos, el fósforo es insustituible para enraizamiento, floración y rendimiento; de él depende la productividad de cultivos y pasturas que sostienen carnes, lácteos y granos. En Chile, el uso de fosfatados es extendido en el centro-sur cerealero y frutícola, mientras el abastecimiento proviene mayormente del comercio exterior. ODEPA habilitó un tablero público con series de precios e importaciones mensuales por partidas, herramienta que permite monitorear origen y costos de DAP/MAP y otros fosfatados críticos. Al cruzar esa dependencia con el alza de consumo global, los riesgos se vuelven sistémicos: aumentos de precio, cupos, o disrupciones en rutas pueden trasladarse a costos de alimentos. De allí que recuperar fósforo nacionalmente no sea un lujo, sino una política de resiliencia que reduzca volatilidad y mejore la balanza de nutrientes del país a mediano plazo.
Marco normativo: qué regula hoy y qué falta
Chile cuenta con normas que limitan descargas líquidas a ríos y mares, como el Decreto Supremo N°90/2000, que fija concentraciones máximas para contaminantes (incluido fósforo reactivo) en efluentes a cuerpos de agua superficiales. Sin embargo, la regulación se enfoca en emisión y calidad del efluente, no en recuperación del nutriente. Para los lodos generados en plantas de tratamiento, el DS N°4/2009 establece la clasificación sanitaria y condiciones de uso en suelos, con restricciones específicas —por ejemplo, limitaciones para cultivos de consumo directo— y controles sobre metales pesados. El vacío está en la valorización obligatoria del fósforo: ninguna norma exige precipitar o recuperar P como producto comercial. Pasar de “cumplir límites” a reciclar nutrientes supone metas, incentivos tarifarios y estándares de calidad para productos reciclados (p. ej., estruvita grado fertilizante).
Tecnologías de recuperación: de la estruvita a esquemas térmicos
La vía más difundida en depuradoras es la precipitación de estruvita (MgNH₄PO₄·6H₂O), eficaz cuando la planta opera con EBPR y digestión anaerobia. Revisiones recientes reportan remociones de 80–90% del fósforo soluble, generando un fertilizante de liberación lenta con baja solubilidad en agua y menor riesgo de lixiviación. Catálogos técnicos del European Sustainable Phosphorus Platform (ESPP) detallan condiciones de aplicabilidad, rangos de operación y variantes (K-struvita, rutas electroquímicas). Para corrientes con fósforo en cenizas (post-incineración de lodos), Europa impulsa procesos de solubilización y recuperación (por ejemplo, iniciativas tipo SusPhos o P4 a partir de cenizas), enfocadas en cerrar el ciclo en grandes conurbaciones. La elección tecnológica depende del esquema de tratamiento, los CAPEX/OPEX, la escala y la calidad demandada por el mercado de fertilizantes reciclados.
Caso Santiago: tres plantas, una oportunidad logística
Santiago concentra cerca de ocho millones de habitantes y trata el 100% de sus aguas residuales en biofactorías de Aguas Andinas. Dos complejos dominantes —La Farfana y Mapocho-Trebal— operan con caudales de diseño del orden de 8,8 m³/s cada uno, con cogeneración desde biogás e integración de procesos de economía circular. Documentos técnicos y reportes públicos indican que Mapocho-Trebal consolidó 4,4→6,6→8,8 m³/s entre 2002 y 2016, mientras La Farfana trata aproximadamente la mitad del Gran Santiago. Esa concentración urbana reduce costos logísticos para recuperar fósforo en pocos puntos nodales. El desafío es manejar lodos sin acumular metales pesados en suelos: el DS 4/2009 fija límites y restricciones, por ejemplo en hortícolas de consumo directo, y exige gestión sanitaria; estrategias como selección de corrientes, estabilización y control de fuentes ayudan a mitigar riesgos.
Qué enseñan Europa y Norteamérica: escala y política
Europa ha promovido un giro regulatorio hacia la recuperación: varios países incorporan metas o requisitos para plantas grandes, y existen “decenas” de instalaciones permanentes de fósforo, sobre todo estruvita, en depuradoras y algunos flujos industriales. Estimaciones sectoriales ubican ~50 plantas permanentes en Europa a fines de la década pasada (fuente única), cifra que crece con proyectos en Alemania, Países Bajos y Bélgica. En paralelo, el USGS reporta una demanda global de P₂O₅ en aumento, lo que empuja a Estados Unidos y Canadá a expandir iniciativas. El ecosistema europeo —con catálogos del ESPP y pilotos financiados por programas de innovación— muestra que la combinación de mandatos, compras públicas y estándares de producto acelera la adopción. Para Chile, la lección es clara: política habilitante más señal de mercado.
Hoja de ruta para Chile: de piloto a mercado
A partir del diagnóstico del CRHIAM, una ruta 2026–2030 podría priorizar:
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Pilotos de estruvita en Santiago (líquidos de deshidratado) con contratos de off-take a cooperativas agrícolas.
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Norma técnica de producto reciclado (calidad, metales, etiquetado, trazabilidad).
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Incentivos tarifarios a sanitarias por tonelada de P recuperado.
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Compras públicas en programas de suelos degradados.
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Interoperabilidad regulatoria entre DS 90/2000 y DS 4/2009 para favorecer valorización.
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Tablero ODEPA de oferta nacional de P reciclado.
Entre 2030–2040, la meta sería abastecer con fósforo recuperado un porcentaje creciente de la demanda del valle central, disminuyendo importaciones y eutrofización. “No es imposible”, enfatiza Vidal: la clave es alinear tecnología, norma e incentivos, y aceptar costos iniciales para lograr seguridad alimentaria y menos contaminación.
Fuente: CRHIAM, BCN, ESPP, MDPI, Ostara, SMA, USGS


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