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Casos de influenza aviar se extienden en Chile: SAG confirma nuevos focos en Magallanes y Maulemiércoles, 16 de septiembre 2026
Casos de influenza aviar se extienden en Chile: SAG confirma nuevos focos en Magallanes y Maule
Influenza aviar en Chile suma focos en 6 regiones: SAG confirma H5N1 en Maule y Magallanes, pero la producción comercial sigue libre.
Nacional
Por: Yexika Montilla | 24 de marzo 2026 | 09:30
Pie de foto: Autoridades refuerzan medidas de bioseguridad en aves de traspatio tras nuevos focos de influenza aviar H5N1 confirmados por el SAG en Maule y Magallanes.
El Servicio Agrícola y Ganadero confirmó nuevos casos de influenza aviar H5N1 en aves domésticas de Porvenir, en Magallanes, y San Clemente, en el Maule. Con esos hallazgos, ya son seis las regiones con focos en traspatio, en un escenario donde también se han detectado contagios en aves silvestres, como ocurrió en Valparaíso. Pese a la expansión territorial de los casos, Chile mantiene su condición de país libre de influenza aviar altamente patógena en la producción comercial, según el propio SAG.
La señal de alerta volvió a encenderse en el extremo sur y en la zona central del país. El Servicio Agrícola y Ganadero informó nuevos casos de influenza aviar de alta patogenicidad H5N1 en aves domésticas de dos comunas distantes entre sí: Porvenir, en la Región de Magallanes, y San Clemente, en la Región del Maule. La confirmación, dada a conocer el lunes 23 de marzo de 2026, empujó nuevamente la discusión sobre el avance territorial del virus y sobre la fragilidad de los traspatios avícolas frente al contacto con aves silvestres. No se trata de un episodio aislado, sino de una cadena de detecciones que durante marzo fue sumando regiones y activando protocolos de contención en distintas zonas del país. El punto central, para la autoridad, es que el virus está circulando y que la contención depende de la detección rápida y del cierre de los espacios de exposición entre fauna silvestre y aves de autoconsumo.
Seis regiones ya registran focos en traspatios
Con los nuevos casos confirmados en Magallanes y Maule, el SAG indicó que ya son seis las regiones del país con focos de influenza aviar en aves de traspatio: Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, La Araucanía, Maule y Magallanes. La secuencia de reportes muestra una expansión rápida durante marzo. Primero se notificó la presencia del virus en aves silvestres en el humedal El Yali, en Valparaíso; luego aparecieron focos en traspatios de Nogales, en la misma región; más tarde se sumaron dos casos en O’Higgins, uno en Melipilla, en la Región Metropolitana, y otro en Renaico, en La Araucanía, antes de los anuncios más recientes en Porvenir y San Clemente. La foto epidemiológica que deja este recorrido no es la de una irrupción masiva en la industria, pero sí la de una circulación activa en aves de menor escala productiva y en fauna silvestre, dos espacios donde la vigilancia temprana se vuelve decisiva para evitar un salto mayor.
El virus también circula en aves silvestres
Uno de los elementos que más preocupa a la autoridad sanitaria es que la influenza aviar no está confinada a corrales o predios domésticos. A comienzos de marzo, el SAG confirmó la presencia del virus H5N1 en aves silvestres en el humedal El Yali, en la Región de Valparaíso, tras una denuncia por mortandad de cisnes coscoroba. Ese antecedente fue relevante no solo por la confirmación del virus en fauna silvestre, sino también porque activó el Sistema Nacional de Emergencia Sanitaria y reforzó la vigilancia en humedales, cuerpos de agua y zonas de tránsito de aves migratorias. La autoridad ha insistido en que la combinación entre circulación internacional del virus y movimiento estacional de aves aumenta el riesgo de ingreso o propagación local. En términos prácticos, eso significa que los traspatios abiertos, con agua o alimento accesible para aves silvestres, siguen siendo uno de los puntos más vulnerables del sistema de control.
La producción comercial sigue libre, pero bajo presión preventiva
Hasta ahora, el dato que el SAG ha buscado subrayar en cada comunicado es que no existen casos positivos en planteles comerciales. Esa condición permite que Chile mantenga su estatus sanitario como país libre de influenza aviar altamente patógena en la producción industrial, un elemento clave para el comercio avícola y para la estabilidad de los mercados externos. Pero esa precisión, siendo importante, no implica tranquilidad plena. La propia autoridad ha reconocido que la vigilancia se mantiene reforzada tanto en cuerpos de agua como en traspatios y establecimientos productivos, precisamente para impedir que la cadena de contagios termine afectando a la industria. La experiencia reciente explica esa cautela. Entre 2022 y 2023, Chile enfrentó un brote de gran escala que alcanzó 52 especies de aves silvestres, 175 predios de traspatio y 12 planteles comerciales, con pérdidas que superaron 1,4 millones de aves en producción. Esa memoria todavía pesa sobre cada nueva detección.
El llamado oficial apunta a la bioseguridad básica
El mensaje del SAG ha sido directo y repetido: reforzar la bioseguridad antes de que aparezcan nuevos contagios. En términos concretos, eso supone mantener las aves en corrales protegidos, impedir el contacto con ejemplares silvestres, evitar que el agua y el alimento queden expuestos y reportar de inmediato cualquier signo sospechoso o mortalidad inusual. La insistencia no es casual. En varios de los casos confirmados este mes, la detección partió con denuncias por muerte de aves domésticas, seguidas por análisis del laboratorio oficial del servicio. La autoridad también ha señalado que la notificación temprana permite activar protocolos de control antes de que el virus se disperse hacia otras comunas o zonas productivas. Detrás de esa recomendación hay una lógica sanitaria simple: mientras más rápido se detecta un foco, más acotado puede ser el operativo de respuesta y menor es la probabilidad de que el episodio escale desde un traspatio a un problema de alcance económico mayor.
Un brote local con lectura nacional
Aunque los focos recientes están dispersos geográficamente, el patrón de fondo es nacional. La reaparición de casos en 2026 obligó al SAG a activar nuevamente sistemas de emergencia y a recordar que Chile ya había logrado, desde agosto de 2023, mantenerse libre de influenza aviar en aves de corral. Ese antecedente explica la doble lectura del momento actual. Por un lado, el país sigue sosteniendo su condición sanitaria en el ámbito comercial. Por otro, el retorno del virus a aves silvestres y traspatios demuestra que el riesgo nunca desapareció por completo. La vigilancia, entonces, no opera solo como respuesta, sino como defensa de una condición ganada después de un brote costoso. La extensión de los casos a regiones tan distintas como Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, La Araucanía, Maule y Magallanes obliga a mirar el fenómeno como algo más que una sucesión de episodios aislados. Es un recordatorio de que la bioseguridad rural, muchas veces mínima, puede definir la escala de una crisis sanitaria.
Preguntas Frecuentes
Fuente: SAG


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