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Cambio varietal en arándanos: qué demandan los mercados internacionales

miércoles, 16 de septiembre 2026

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Cambio varietal en arándanos: qué demandan los mercados internacionales

Los mercados globales piden arándanos más dulces y grandes; Chile debe adaptar sus genéticas.

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Economía Chilena

Por: Yexika Montilla | 05 de octubre 2025 | 15:05

Cambio varietal en arándanos: qué demandan los mercados internacionales

Pie de foto: En los patios de exportación, los productores chilenos revisan cada fruto: el tamaño, la firmeza y el dulzor definen el destino del arándano en los mercados del mundo.

Los mercados globales piden arándanos más dulces, firmes y de mayor tamaño. El asesor internacional Sebastián Ochoa explicó, en un curso de Mundoagro Capacita, realizado en Chile, que el futuro del cultivo depende de elegir genéticas capaces de adaptarse al cambio climático y mantener la calidad exigida por Asia, Europa y Norteamérica.

La escena del arándano está cambiando rápido. Los compradores internacionales valoran frutas más dulces, grandes y visualmente atractivas, pero también resistentes a viajes largos y a climas extremos. Sebastián Ochoa, asesor internacional con más de veinte años de experiencia, advirtió que los productores chilenos deben adaptar sus huertos a esas nuevas exigencias si quieren conservar competitividad frente a países como Perú, México o Marruecos.
Cuando comenzó a trabajar en 1999, el calibre mínimo aceptado era de nueve milímetros; hoy el estándar comercial ronda los doce. “El mercado paga más por el calibre 20A y las frutas de mayor tamaño”, explicó, recordando que la sobreproducción de 2008 en Chile forzó al sector a segmentar por tamaño para mantener precios. Esa tendencia —añade— seguirá marcando la diferencia entre un arándano rentable y uno descartado en destino.

Programas genéticos y origen de las variedades

El cambio varietal no depende solo del gusto del consumidor: es el resultado de décadas de investigación genética. Ochoa destacó que las universidades de Carolina del Norte, Florida, Michigan, Arkansas y Georgia en Estados Unidos, junto con programas de España, Australia y Nueva Zelanda, han liberado variedades adaptadas a distintas latitudes. Nombres como Reveille, Liberty, Ozarkblue, Palmetto o Rocío se han convertido en referentes por su sabor, tamaño y rendimiento.
Empresas privadas como Fall Creek Nurseries y Atlantic Blue también impulsan desarrollos que buscan fruta de poscosecha más firme y con mejor color. “Cada programa responde a condiciones climáticas específicas; no existe una variedad universal”, subrayó Ochoa. Para Chile, la clave es elegir genéticas que resistan temperaturas más variables y prolonguen la vida útil de la fruta sin perder sabor.

Cómo elegir la variedad adecuada

Seleccionar una nueva variedad implica algo más que preferencia comercial. Ochoa recomienda analizar la curva de cosecha, la acumulación térmica y la respuesta del cultivo al suelo local. “Debo evaluar si la variedad es precoz, cuántos kilos produce en los primeros años y cómo llega a la adultez. En zonas con enfermedades o plagas específicas, algunas genéticas simplemente no funcionan”, explicó.
También insistió en aspectos sensoriales: la firmeza, la cobertura de cera y el sabor determinan el destino de exportación. Un fruto más dulce y de textura firme suele orientarse al mercado asiático, mientras que Europa privilegia color y poscosecha. En ese contexto, los productores chilenos enfrentan un desafío doble: satisfacer a distintos mercados y, al mismo tiempo, adaptarse a la mayor frecuencia de eventos climáticos como El Niño.

Radiografía de las principales variedades

Biloxi, lanzada en 1998 y patentada en 2002, fue un emblema durante años por su vigor y productividad. Sin embargo, su fruta mediana y piel gruesa ya no son bien recibidas. “Es sana y crece donde se plante, pero el consumidor actual busca experiencias sensoriales más agradables”, dijo Ochoa.
Emerald, desarrollada por la Universidad de Florida, destacó por su tamaño y cosecha temprana, aunque ha perdido presencia por su baja productividad y susceptibilidad a Botrytis. En Perú, su rendimiento se complica y su flor es frágil frente a lluvias o nieblas persistentes.
Ventura, comercializada por Fall Creek desde 2023, reemplazó a Biloxi en varios países. En Chile mostró problemas de poscosecha, pero en Perú se consolidó como la variedad más plantada. “Tiene buena apariencia, pero sabor algo ácido; los mercados ya comienzan a rechazarla”, advirtió el especialista.
Snowchaser, liberada en 2008, permitió acceder temprano a los mercados, aunque su fruta blanda limita su expansión. AtlasBlue, en cambio, ofrece sabor y firmeza, pero su color oscuro y la alta susceptibilidad a trips la han vuelto riesgosa en zonas como Ica o Piura.

Regulación metabólica y bioestimulación

La jornada también incluyó la presentación de Roberto Navarrete, líder de Desarrollo de Propuestas de Valor para la Región Andina de Innovak Global, empresa que promueve el manejo fisiológico de los cultivos mediante bioestimulación. “Partimos con un diagnóstico agronómico y luego planteamos estrategias de manejo del suelo, riego y nutrición orientadas a la calidad del fruto”, explicó.
Navarrete detalló el uso de tecnologías como Promesol 5X, para mejorar la estructura física del suelo; Biofit, que optimiza la disponibilidad de nutrientes; y Balox, útil frente a excesos de sal. Además, citó RadioGrow y Nutrisorv, productos diseñados para estimular el crecimiento radicular y la actividad fisiológica de las raíces. “Nuestro objetivo es equilibrar el metabolismo del arándano frente al estrés climático”, resumió.

Impacto y perspectivas del cambio varietal

El cambio varietal ya no es una tendencia, sino una necesidad. Chile enfrenta el reto de reemplazar plantaciones antiguas —como Biloxi o Emerald— por nuevas genéticas más adaptadas a la radiación y las temperaturas del centro y norte del país. La transición no solo implica inversión en plantas, sino también en conocimiento y tecnología de manejo.
Ochoa subrayó que los proyectos futuros deberán evaluar su sostenibilidad comercial y ambiental. “Las variedades deben durar más de diez años en producción rentable; no se trata de plantar por moda, sino de responder a la demanda global con fruta de excelencia”, concluyó. Para los productores chilenos, esa elección marcará la frontera entre permanecer o desaparecer en un mercado cada vez más competitivo.

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