domingo, 13 de septiembre 2026
Calentar comida en plástico viejo libera hasta 534.000 microplásticos
Microplásticos en comida precocinada: hasta 534.000 partículas en 5 min de microondas; 4–7 veces más que en horno. Greenpeace alerta riesgos.
Salud
Por: Yexika Montilla | 01 de marzo 2026 | 15:34
Pie de foto: No calientes comida en envases plásticos viejos o rayados: el microondas puede aumentar la migración de microplásticos y sustancias químicas hacia los alimentos, según Greenpeace.
Greenpeace advierte que calentar platos preparados y comida precocinada en los recipientes de plástico en los que se venden —especialmente en microondas— puede aumentar la liberación de microplásticos y la migración de sustancias químicas hacia los alimentos. El mensaje se apoya en su informe “Alerta: Microplásticos en la comida precocinada”, elaborado a partir del análisis de 24 estudios científicos.
Según Greenpeace, los alimentos envasados y comercializados con etiquetas como “apto para calentar” exponen a millones de personas a contaminantes invisibles de forma cotidiana, porque el calor puede favorecer que partículas y compuestos del plástico pasen a la comida. El informe se construye a partir de la revisión de dos docenas de investigaciones recientes y sostiene que estas etiquetas pueden generar una falsa sensación de seguridad.
Qué pasa al calentar plástico en microondas vs. horno
El documento cita investigaciones donde se detectaron entre 326.000 y 534.000 partículas filtrándose en los alimentos tras cinco minutos en el microondas. La cifra, según la misma revisión, sería entre cuatro y siete veces superior a la registrada al usar el horno en condiciones comparables.
Por qué los envases viejos o rayados empeoran el problema
El informe también destaca que el estado del recipiente importa: los envases viejos, rayados o reutilizados serían peores porque el plástico desgastado liberaría casi el doble de partículas de microplásticos en comparación con envases nuevos. La recomendación implícita es evitar recalentar comida en recipientes deteriorados, aunque el envase indique que es “apto” para calor.
Químicos del plástico: qué se sabe y qué no
Además de las partículas, Greenpeace subraya el problema de las sustancias químicas asociadas a los plásticos. El informe afirma que se sabe que se usan o están presentes en plásticos más de 4.200 sustancias “altamente peligrosas” para la salud humana y el medioambiente, y que muchas no estarían reguladas específicamente en envases alimentarios.
Un peligro para la salud
En el plano sanitario, el informe vincula la exposición a sustancias químicas presentes en envases de plástico con un mayor riesgo de efectos adversos, incluidos problemas metabólicos y cardiovasculares, trastornos del neurodesarrollo durante el desarrollo fetal y la infancia, impactos en la salud reproductiva e infertilidad, y exposición a sustancias con potencial carcinogénico (según la literatura que revisa).


Sobre micro y nanoplásticos, Greenpeace resume que podrían asociarse con inflamación sistémica y estrés oxidativo si entran en el torrente sanguíneo, además de posibles daños en tejidos y órganos, ya que su tamaño facilitaría atravesar barreras biológicas y acumularse.
El documento añade que sustancias químicas procedentes de plásticos en contacto con alimentos ya se han identificado en cuerpos humanos y menciona la detección de al menos 1.396 sustancias químicas relacionadas con plásticos de contacto alimentario en muestras humanas (según fuentes revisadas en el propio informe).
Qué hacer con los microplásticos y las toxinas
Greenpeace considera “insuficiente” la respuesta de organismos reguladores y países y sostiene que las etiquetas de “apto para microondas” y “apto para horno” pueden dar una “falsa tranquilidad” al consumidor. El informe compara el patrón con crisis previas (tabaco, amianto, plomo), donde la evidencia tardó en traducirse en regulación por la resistencia industrial y los retrasos normativos.
En ese contexto, la organización insta —mientras se negocia el Tratado Global de la ONU sobre los Plásticos— a eliminar declaraciones que considera engañosas en envases, reforzar la protección legislativa frente a sustancias peligrosas, prohibir envases de plástico de un solo uso para alimentos y bebidas, y desarrollar sistemas de reutilización basados en materiales no tóxicos.
Preguntas Frecuentes
Fuente: Greenpeace International


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